El sueño de la comunidad Los Caimanes
<P>Tras 11 años, los vecinos de El Rincón se convirtieron en productores y exportadores de nueces. </P>

En 1994 me eligieron dirigente vecinal y empecé a pensar qué podía hacer con esta comunidad. Me propuse comprar la tierra para vivir tranquilos y empecé a trabajar para lograrlo". Así, Manuel Tapia (54), un pequeño agricultor de la localidad El Rincón de Caimanes, de la comuna de Los Vilos, cuenta cómo comenzó a organizar a sus vecinos con un solo propósito: comprar un fundo de 3.000 hectáreas donde trabajaban como inquilinos.
Después de dos años de organización se constituyeron como una sociedad de 25 personas. Mediante un crédito bancario a 10 años plazo, compraron el fundo.
Entonces nació la necesidad de realizar un proyecto productivo. Para lograrlo, dedicaron 12 hectáreas para plantar nogales.
"Como partí de cero no tenía los conocimientos. Tenía ganas de hacer cosas, pero no sabía qué puerta golpear. Entonces, le dije al dueño del fundo si nos lo podía vender. Me miró de arriba hacia abajo, como queriendo decir ¿cómo? Empecé a buscar apoyo y formar la sociedad y ahí el banco pudo confiar en nosotros", explica el agricultor.
En 2005 terminaron de pagar el crédito. Así, lograron regularizar su situación y dedicarse 100% a la producción de nueces.
Ese mismo año se adjudicaron un bono de la Ley de Riego que cofinanció la construcción de un sistema de elevación de agua de 800 metros de longitud y 100 metros de altura.
Durante la temporada 2012 cosecharon 25 toneladas de nueces, las cuales se vendieron por un valor cercano a $ 1.700 el kilo, que lograron ser exportadas a California, Estados Unidos.
Después de años de golpear puertas, el terreno se convirtió en el sustento de vida de una comunidad compuesta por 25 familias.
Sin embargo, lograr el objetivo no fue fácil. Su principal limitante para la actividad agrícola es la escasez del recurso hídrico, las condiciones geográficas, la lejanía y el encontrarse en un sector de secano.
"Hemos pasado por todos los períodos de sequía, por todas las cosas que la naturaleza nos tiene, pero estamos con esfuerzo, dedicación, responsabilidad, sacrificio y perseverancia tratando de salir adelante", dice el pequeño agricultor.
La sociedad comercial se ve amenazada: los altos costos de la energía representan un 60% de las utilidades. Aunque cuentan con un sistema de bombeo de agua moderno, éste se alimenta de energía eléctrica. Así, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) les financió un sistema que permite un ahorro real y sustentable de energía ocupada en la producción de nueces. Hoy, 90 paneles fotovoltaicos les entregan la energía suficiente para impulsar el agua para el riego y continuar con su proceso productivo.
"Estoy tremendamente sorprendido con este proyecto de energía solar, porque nos va a permitir una gran economía de $ 4 millones al año. La energía eléctrica que necesitamos gastar para impulsar el agua es mucha plata. Voy a adorarlos, cuidarlos y les sacaré el mayor provecho", dijo a La Tercera el dirigente vecinal.
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