Diario Impreso

Huatulco, la pacífica y seductora costa mexicana

<P>Nueve bahías y 36 playas. El litoral de Oaxaca destaca por su variedad de paisajes, sus pueblitos con encanto, sus miradores con vistas increíbles, su gran cantidad de atractivos turísticos, y por una oferta que conjuga el turismo sustentable con la tranquilidad de una región privilegiada. </P>

EN OTRA situación, hubiera huido de Ciro tras su primer acercamiento y su oferta de un "muy buen restaurante, míster". Pero yo quería saber cómo alcanzar la playa y ante su promesa de sombra y una Tecate bien fría, me animé a seguirlo. Ciro trabaja como mesero en Santa Cruz, Huatulco, pero a semanas de que lleguen los turistas en masa y todavía con poco movimiento, lo hace intentando atrapar visitantes, abordándolos en la calle. "Aquí es todo tranquilo, míster", me asegura cuando le pregunto por esta región del estado de Oaxaca (se pronuncia guajaca), costa Pacífico mexicana, donde todavía es posible pasear con el relajo de Cancún -sin la inseguridad de otros estados-, pero en un ambiente mucho más natural y menos intervenido.

Ciro está con poca pega, por lo que me ofrece un tour por los principales puntos y miradores "por unos pesitos no más". Acepto feliz. Dos horas antes, cuando reclamo al retirar el auto arrendado que lo había reservado con GPS, la mujer del rent a car se rió en mi cara diciéndome que aquí eso no funcionaba. Por un par de horas, Ciro será mi navegador satelital.

Entre el azul del mar y el verde intenso de sus sierras y selvas, Huatulco abarca 35 kilómetros de litoral y es famoso por sus nueve bahías y 36 playas. Un destino que atrae a quienes buscan un sitio a escala humana (aquí no existen los grandes edificios ni descomunales proyectos hoteleros, aunque sí hay una pequeña y acotada zona con resorts), en su mayoría con hotelería de pocas habitaciones y alejada del todo incluido, numerosos restaurantes y bares, pequeños pueblos con bastante vida y, por sobre todo, actividades enfocadas al ecoturismo, la conservación y las excursiones al aire libre.

Santa Cruz es la principal bahía de Huatulco y la que inició primero su desarrollo. Su mayor actividad gira alrededor de su muelle, desde donde salen diariamente decenas de catamaranes, lanchas y yates turísticos. Hay restaurantes, hoteles de cuatro estrellas y varios locales de venta de artesanías y souvenires, además de la playa, una de las más concurridas y que tiene gran cantidad de corales, por lo que un simple baño con una máscara permite observar diversos tipos de peces como globos, trompetas o cirujanos.

La Crucecita

Se llama La Crucecita el pueblo donde habita la mayoría de los locales y donde se encuentra la zona comercial. Algo desordenado, pero bien provisto de servicios y hoteles y hostales a buenos precios, dése una vuelta por la iglesia de la Guadalupe, que luce en su techo la imagen de esta virgen más grande pintada en todo el mundo.

De sus restaurantes, Il Giardino del Papa, de cocina italiana, destaca por su buena relación precio-calidad, el bar La Crema es uno de los más animados y el café Casa Mayor, ofrece un exquisito café orgánico. Ahora, si quiere experimentar la gastronomía local, Los Sabores de Oaxaca, con chapulines (saltamontes) y diferentes tipos de moles o salsas. Uno de los platos clásicos son las tlayudas, grandes tortillas de maíz, con porotos, quesillo, lechuga, chorizo y tasajo (trozo de carne ahumada).

Miradores y playas

Con tantas bahías, es imposible eludir los miradores, con sus vistas increíbles. Lo más conveniente es salir temprano. Partiendo por la avenida Tehuantepec, suba a las villas y condominios que están construyendo en Santa Cruz, la vista es fenomenal (foto principal). Luego, desde el otro lado de la bahía, donde se inicia el extenso Parque Nacional Bahías de Huatulco, podrá ver a lo lejos la Bahía de Tangolunda, Bahía Chahué y Santa Cruz. A unos pasos de ahí, el mirador La Entrega, donde es posible observar la playa del mismo nombre. Por último, entre éste y Bahía Maguey está El Faro, uno de los mejores puntos para observar el Pacífico.

Ahora, sea donde sea que se aloje, no se conforme solamente con la playa que tenga cerca. Huatulco, ya dijimos, tiene decenas pero, además, de variados paisajes y características. Las que están en Tangolunda miran a los grandes hoteles cinco estrella y el campo de golf vecino. Aquí están los hoteles de las cadenas Secrets, Dreams, Quinta Real, Barceló y Camino Real, entre otros. Sus arenas doradas y algo gruesas.

Hay otras más tranquilas y solitarias, como las que están hacia el sur en la Bahía Chahué o en la Bahía de Conejos. Pero sin duda, San Agustín (foto derecha), una playa un poco más alejada, es una gran alternativa. Su acceso es a la altura del aeropuerto, internándose 13 km por un camino de ripio. La playa tiene la forma de una medialuna, con finas arenas y aguas de mar calmo y tibio, que permiten tanto el baño como pasearse en kayak. Hay numerosos restaurantes y palapas que venden pescados y mariscos frescos. Uno de los más recomendados está al final, Elia Carmelita, en donde podrá probar pulpo, camarones y hasta langosta, o pescados fritos o al mole.

En una pequeña loma, hay una ermita donde suelen realizarse misas los domingos pero que vale la pena visitar por su espectacular vista.

Con ritmo a La Entrega

Hay numerosas excursiones en embarcaciones por las bahías. Una de las más populares es un paseo de día completo por la zona en catamarán, que permite contemplar la geografía, observar delfines y tortugas marinas y finaliza con un entretenido snorkeling en las tranquilas aguas de la playa La Entrega y un almuerzo. Aquí, solo con máscara y gualetas, se observan decenas de peces multicolores, como luceros, payasos y colas amarillas, además de moluscos de extrañas formas que buscan refugio y alimentación en el coral cercano.

La transparencia de estas aguas y, en general, de todas las playas de Huatulco, se debe a que no se desechan al mar las aguas que se utilizan, sino que se reciclan. Esta práctica ha hecho que Huatulco sea reconocido como un destino sustentable, que varias de sus playas cuenten con bandera azul y que, además, es la única región de Latinoamérica en recibir la certificación Oro de Earth Check, aval internacional que reconoce la limpieza de los destinos de playa en el mundo.

Si bien la mayoría de las excursiones llevan a los turistas a restaurantes con los que tienen convenio, del todo recomendable resulta darse una vuelta antes por la playa y dejar a la masa. Nadie lo obliga a comer ahí. Podrá elegir el sitio que más le agrade para almorzar, hacerlo sin tumultos e, incluso que lo atiendan mejor. De las especialidades marinas oaxaqueñas destacan delicias como la piña con pulpo y camarones; pescado a la talla (en horno de barro); o pulpo y caracoles al ajillo y la mantequilla. Difícil no tentarse.

Si bien llegamos a la playa La Entrega por mar, es posible hacerlo en auto o buses, ya que su acceso es sencillo. Familiar y tranquila, exhibe eso sí un traqueteo constante de vendedores: café orgánico, mole (salsas picantes para condimentar), collares de perlas, conchitas y hasta de dientes de tiburón, peines y objetos de madera, tatuajes... Claro que los fines de semana su actividad se dispara y se convierte en un destino sumamente cotizado.

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