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Las dudas sobre el modelo de depreciación instantánea

SEGUN el programa del nuevo gobierno, el calendario definido es que una vez que la reforma tributaria entre en marcha las empresas tendrán cuatro años para seguir funcionando al alero del Fondo de Utilidades Tributables (FUT). A partir del cuarto año, sin embargo, esta suerte de "bodega" de impuestos se acabará y en su reemplazo comenzará la implementación de un mecanismo de depreciación instantánea. Este, señala el texto, consistirá en que las empresas puedan descontar de sus utilidades la inversión total del año en curso y debiera beneficiar principalmente a la pequeña y mediana empresa.

El sistema también contemplará un mecanismo para controlar las posibles distorsiones entre sectores productivos con distinta intensidad en el uso de inversión de capital (por ejemplo, para construir plantas y fábricas o comprar maquinaria). Sin embargo, su implementación, funcionamiento y fiscalización abre otro flanco que los expertos estiman clave despejar.

Pablo Greiber, socio líder de Consultoría Tributaria de EY advierte que el mecanismo de depreciación instantánea abre una serie de temas técnicos complejos y sobre los cuales los enunciados generales ya plantean confusión.

"Por ejemplo, lo que va a generar la depreciación instantánea es que vamos a ver situaciones de empresas con reparto de utilidades financieras sin que haya utilidades tributarias y eso hoy día técnicamente se llama retiro en exceso y es justamente lo que se regula en el FUT. Entonces, uno diría ¿para qué se está eliminando el FUT si se mantiene el retiro en exceso? Esa interrogante es el punto de partida", afirma Greiber.

Si bien Rodrigo Benítez, socio Tax & Legal de BDO, plantea que en relación a la información financiera y tributaria el esquema de depreciación instantánea "facilitaría el cumplimiento tributario y simplificaría el sistema de registro", tiene sus dudas respecto de la permanencia del beneficio para las empresas.

"Estimamos que es un beneficio a corto plazo que puede revertirse en el futuro con una mayor tributación, considerando la generación de ingresos sin gastos asociados", precisa el experto.

"¿Son realmente comparables los beneficios que se incorporan como la depreciación instantánea con la existencia del FUT?. Creemos que no", afirma Claudia Gómez, socia Tax & Legal de Deloitte.

En su opinión, un esquema como el descrito no es la solución como reemplazo del FUT. "No estamos convencidos del sistema de depreciación acelerada y creemos debe ser reevaluado", dice.

Para Paola Cabezas, socia del estudio BC Abogados, no queda claro el modelo más eficiente. "Se dice que la depreciación instantánea permitiría que las empresas puedan descontar en forma total de las utilidades la inversión del año. Si se considera que el gasto de una empresa y sus inversiones son lo mismo, podrían aparecer distorsiones económicas insospechadas", señala.

En su opinión, la inversión desmedida que provocaría el esquema de depreciación en maquinarias no tendría el efecto deseado de atraer tecnologías nuevas y mejorar la productividad. "Las distorsiones entre sectores es lo que este proyecto de eliminación del FUT debe cuidar y precaver", plantea la abogada.

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