Los mejores sabores de Puerto Natales
<P>Desde hace un tiempo, la ciudad magallánica se ha encargado de darle el "toque <I>gourmet</I>" a la Patagonia chilena. Pastelerías, cafés y restaurantes con influencias que incluso vienen de Africa demuestran que la zona es más que la puerta de entrada a un parque nacional. </P>
ESTAR HOY EN "Natales" (como le llaman coloquialmente a esta ciudad) tiene un encanto diferente. Eso porque es sinónimo de estar a sólo dos horas de la recientemente nombrada octava maravilla del mundo: el Parque Nacional Torres del Paine. Un reconocimiento que esta ciudad se ha tomado muy en serio, ya que muchos turistas la escogen como el principal punto para recorrer el parque y sus alrededores.
Por eso, su oferta de alojamiento y servicios turísticos ha aumentado, fenómeno que en el último tiempo se ha visto acompañado de una oferta gastronómica cada vez más amplia y variada que busca satisfacer la diversidad de paladares y presupuestos de los miles de turistas que pasean por sus calles.
Los dulces son en esta zona protagonistas. Para el frío, nada mejor que un buen café o chocolate caliente. Patagonia Dulce (Barros Arana 233) nos recibe con más de 20 variedades de café y chocolate. Trozos de chocolate de diversos tipos sumergidos en leche humeante aromatizada con diferentes especias, licores o frutos dan nombre a sus bebidas . Destaca el "chocolate de Chile", donde el chocolate caliente se mezcla con una selección de productos típicos: manjar, pisco y un toque de merquén. Digno de probar.
Amerindia (Barros Arana 135) es la cafetería del hostal del mismo nombre y cautiva con su pastelería basada en productos locales. La torta de calafate y lavanda o la de yogur son, sin lugar a dudas, dos de sus postres más populares.
Si de comer crêpes se trata, entonces el lugar a visitar es Crepería, Café & Té (Bulnes 358). Lugar sencillo y pequeño, cuenta con una variada carta de cafés y dulces. Además utilizan una larga lista de ingredientes (que están siempre anotados en una pizarra) que son aprovechados para sus crêpes dulces y salados, los que incluso se pueden crear a gusto propio según los componentes disponibles.
Pero es a la hora de la cena cuando Puerto Natales se luce como gran destino gastronómico. Para pizzas, pastas y también ensaladas abundantes, el lugar de moda es La Guanaca (Magallanes 167), que con un enorme horno a leña a la vista ofrece una amplísima carta, que contiene tanto sabores tradicionales como innovadoras apuestas locales. De propiedad del ex chef del hotel Aquaterra, Hermann Klasen, el lugar ha innovado en la mezcla de ingredientes de sus pizzas: mención especial merece la "Sandy Point", de queso mozzarella, centolla, lechuga y eneldo. También hay que destacar la "Tira piedras" que lleva cordero, tomate fresco, cebollín y romero, o la "Poseidón" que no sólo incluye centolla, sino también camarones y ostiones.
Con opiniones divididas en términos de fama e innovación culinaria, al hablar de restaurantes, las preferencias se cargan abiertamente a los nombres Aldea, Afrigonia y Cangrejo Rojo.
En Aldea (Barros Arana 132) su chef, Patricio Lehuedé, cuenta que no hay una carta fija, sino un menú diario que obedece a la disponibilidad de ingredientes frescos. Con marcada presencia de vegetales de la estación y carnes regionales, su cocina es sencilla, aunque denota una gran preocupación en la mezcla de sabores y texturas. Preparaciones con liebre, cordero, pescados, morillas y calafates forman parte de su oferta usual. De ambiente cálido y acogedor, incluye en su carta diariamente una alternativa vegetariana, lo que demuestra su preocupación por satisfacer a todo tipo de público.
Los dueños de Afrigonia (Eberhard 323), la chilena Nathalie Raffer y el zambiano Kamal Navaz, mezclan en su restaurante sabores de ambas culturas, lo que inevitablemente despierta la curiosidad. La decoración es simple, pero muy cuidada, y los bambúes y máscaras que la adornan evocan, de cierta forma,el Africa natal de Navaz. La carta, aunque no muy amplia, no deja lugar a dudas de la fusión de sabores: mollejas de cordero sobre camote crocante, centolla con mango, uva y rúcula, asiento de cordero asado con salsa de damascos y oporto, variedad de curries originales de India, son parte de ella. Pero lo que definitivamente merece una atención especial son sus postres. El budín de hinojos y pasas bañado en crema de ruibarbo o la panacota de porotos negros y helado de mango, realmente hacen honor a la fusión, creando sabores ricos y poco habituales por estos lados.
En el caso del Cangrejo Rojo (Santiago Bueras 782) la especialidad es la comida marina. Este café/restaurante es propiedad del antofagastino Francisco Weibel y está ubicado en un espacio pequeño al lado de su casa, lo que le da un ambiente muy hogareño. Su propuesta recoge las recetas que su dueño ha encontrado en sus viajes, las que son preferentemente tradicionales, aunque con un toque de cocina de autor. Sus pejerreyes envueltos en tocino son una delicia, al igual que las calugas de merluza austral con soya y salsa tártara. Pero el favorito de la mayoría es el sándwich de merluza frita con cebolla y ají verde. La pastelería, está a cargo de la señora del dueño, Nury Lobos, y se encuentra focalizada en preparaciones con bayas, calafates y otros frutos locales.
Los hoteles también han puesto un marcado esfuerzo por traer a sus restaurantes chefs de renombre. Especial mención para los chefs de "The Singular", Laurent Pasqualetto, y de "Remota", René Espinoza, en cuyas cocinas la mezcla de ingredientes locales, unidos a su gran creatividad, han dado origen a preparaciones muy originales. Cabe destacar el filete de guanaco con pebre de mote y la liebre con peras al vino de Pasqualetto, así como al chupe de centollas de Espinoza. Este último es, por lejos, el mejor que podrá probar en la ciudad.
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