Palabras que sacan palabras: Letras J,K y L

Justice League
El 15 de octubre los ejecutivos de Warner Bros. tomaron por asalto el mundo del entretenimiento y anunciaron una decena de películas basadas en los superhéroes más populares de la editorial DC Comics. Entre los filmes que se estrenarán hasta 2020 aparecen Aquaman, Green Lantern y Shazam, pero esos anuncios palidecieron ante el gran As bajo la manga: la primera película de Justice League, el súper grupo que reúne esos héroes con Superman, Batman y la Mujer Maravilla, tres de los personajes más populares del mundo de las historietas.
La confirmación de los nuevos filmes y sus fechas de estreno -Justice League debutará en 2018- no dejó indiferente a la editorial Marvel y en menos de dos semanas esta empresa anunció nuevas cintas. Las películas de Dr. Strange, Capitán América, Black Panther, Thor y Avengers se suman a las de Warner Bros. y las de otros estudios -Fox prepara nuevas entregas de X-Men y otros personajes- para conformar un período que entre 2015 y 2020 verá el estreno de más de treinta filmes basados en superhéroes.
Los anuncios casi simultáneos realizados por Warner Bros. y Marvel fueron vistos por los analistas como la renovación de la tradicional rivalidad en papel que ha vivido la casa de Spider-Man y Iron Man con DC Comics. Pero a diferencia de Marvel, que ya posee un universo cinematográfico establecido gracias al éxito de cintas como Avengers o Guardianes de la Galaxia, Warner aún deberá demostrar que tiene un plan para todos esos superhéroes que está incorporando y que puede, por ejemplo, recaudar millones con una cinta de Mujer Maravilla.
Marcelo Córdova, subeditor Tendencias.
Kilos
Dos años después de la promulgación de la Ley sobre etiquetado y publicidad de los alimentos, más conocida como Ley del Súper Ocho, la discusión, las negociaciones y el lobby para influir en el reglamento que lleva a la práctica ese cuerpo legal entraron de lleno en el ring este año. En una esquina, el Ministerio de Salud afinaba drásticas restricciones a los alimentos con alto contenido en grasas saturadas, sodio y otros nutrientes críticos. En otra, se atrincheró la industria: Marisol Figueroa, gerenta técnica de ABChile, el gremio que agrupa a las principales empresas alimentarias, calificó el reglamento como “el más estricto del mundo” y alertó sobre la demonización que se estaba haciendo de la comida.
La sorpresa fue la aparición de un tercer actor: el bloque económico del propio gobierno. La subsecretaria de Economía, Katia Trusich, dijo que su cartera llevaría las negociaciones, dando un golpe seco al Ministerio de Salud. El presidente de la comisión de Salud del Senado, Guido Girardi, puso el grito en el cielo: “Era entendible que esto pasara en un Gobierno de empresarios, como el del Presidente Piñera, pero es absolutamente incomprensible que ocurra acá”.
Los expertos miraron con asombro: “Lo que más llamó la atención es que el partido de fútbol se jugara entre el mismo gobierno. Una esperaría que esté alineado en sus decisiones y que la discusión fuera sólo con las empresas”, comenta la nutrióloga de Clínica Avansalud, Cecilia Castillo, referente en alimentación saludable.
Finalmente el reglamento vio la luz. En sus puntos centrales establece la obligatoriedad de rotular con uno o más símbolos octagonales (disco Pare, en negro) el “Exceso de...” grasas saturadas, sodio, azúcar o calorías; la prohibición de la venta de productos con “Exceso de...” en los colegios y la eliminación de la entrega de ganchos comerciales con la comida, tipo Cajita Feliz.
Nadie quedó totalmente conforme. Cecilia Castillo, por ejemplo, critica la implementación gradual del nuevo etiquetado, en cuatro años, porque durante ese período los márgenes aceptados de nutrientes críticos se irán poniendo progresivamente más estrictos, lo que relativiza el contenido nutricional de los alimentos y dificulta la educación a los consumidores. En medio de esa discusión, el mapa nutricional que realizó la Junaeb (que encuestó a 692.887 niños y adolescentes) reveló que la mitad de los niños entre cuatro y seis años está con sobrepreso y obesidad. Además, que en seis años se duplicó el número de alumnos de primero medio que están obesos. También nos enteramos de que sólo un 5 por ciento de la población tiene una alimentación saludable, según la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario, que demoró cinco años en ver la luz.
Uno de los episodios más mediáticos del año fue la polémica por Elige Vivir Sano, el programa de la ex primera dama Cecilia Morel. En abril, la ministra de Desarrollo Social, Fernanda Villegas, anunció que estaba en revisión y ardió Troya. Finalmente, la autoridad suavizó sus comentarios y dijo que era sólo una evaluación. Pero el tema de fondo sigue sin respuesta: ¿puede hoy una persona en Chile elegir vivir sano?
Jose Miguel Jaque, periodista Tendencias.
La Haya
Fue un fallo esperado por años, un dictamen histórico entre Chile y Perú, en la que ambos países se dieron por ganadores. El 27 de enero, la Corte Internacional de La Haya dictó una resolución que modificó la frontera marítima. El tribunal fijó una línea equidistante a partir de las 80 millas. Si bien esto no afectó el mar territorial chileno, que se mide hasta las 12 millas, cortó “un codo” de 22 mil kilómetros cuadrados de la Zona Económica Exclusiva de Chile, que se extiende hasta las 200 millas.
Tras el dictamen, el gobierno de Ollanta Humala organizó una masiva fiesta popular en el patio del mismísimo Palacio Pizarro, mientras en La Moneda las caras no eran precisamente de alegría. En medio del fervor que generó el fallo en Lima, algunos chilenos hacían notar, a modo de chiste, que en la zona ganada por Perú sólo se podrían pescar cachalotes. Y que por cierto, la zona chilena era mucho más rica para la pesca. Para los peruanos se trató de la recuperación del “mar de Grau”.
No pocos chilenos y peruanos pensaron que luego de la resolución de La Haya las tensiones entre ambas naciones llegarían a su fin. Pero transcurrieron apenas unos meses cuando Humala, de manera sorpresiva, presentó un mapa en el que incluyó al triángulo terrestre como propio, a partir del Punto de la Concordia. Chile sostiene que la frontera es a partir del Hito 1. El llamado “triángulo terrestre” es una zona de arena que no mide más que cinco canchas de fútbol.
Por diversos trámites burocráticos, Chile y Perú aún no logran implementar el fallo de La Haya y la tensión aumenta cada tanto, con declaraciones incendiarias de uno u otro lado. La controversia está lejos de desaparecer por completo, pese a las palabras de buena crianza que suelen escucharse en Lima y Santiago.
Alejandro Tapia, editor de Mundo.
Lucro
Es difícil establecer en qué momento el lucro pasó a ser en Chile el quinto jinete del Apocalipsis. Puede haber sido en las manifestaciones estudiantiles del 2011 y si es así, no fue por casualidad. Fue porque hubo quienes elaboraron, discutieron y articularon planteamientos al respecto. Que nadie se sorprenda: los niveles de reflexión crítica que hay en la izquierda extra Concertación y extra Nueva Mayoría son muy superiores a todo lo que se pueda encontrar en el resto del espectro.
El primer capítulo del libro El derrumbe del modelo, de Alberto Mayol, que se publicó el año 2012, es “No al lucro”. Fue la consigna que movilizó a miles de jóvenes en rechazo al modelo y al sistema. Al capitalismo, para ser exactos. El capitalismo no inventó el lucro -el afán de ganancia y la codicia vienen de antes y son parte de la naturaleza humana- pero el orden burgués que nació en Europa en los siglos XVIII y XIX y que originó el sistema capitalista sí lo disciplinó, lo contuvo y lo legitimó dentro de una ética del trabajo y de un espíritu de comunidad que hacía coincidir lo que era bueno para el individuo con lo que era bueno para la sociedad.
A nivel local, el “No al lucro” de los estudiantes fue como una estaca clavada en lo que se entendió que era el corazón del vampiro. El vampiro era el modelo que se estaba derrumbando, no obstante que en ese mismo momento Chile crecía a tasas del 5 por ciento anual, el desempleo se reducía mes a mes y también mejoraba el poder adquisitivo de los salarios. ¿Quién cree que Chile no es el país de las contradicciones?
Porque, ¿era broma? No, no lo era. El rechazo al lucro era la genuina expresión de un propósito. Era la necesidad de desplegar, en el contexto de un gobierno de derecha encabezado por el único magnate que ha sido presidente de la República en Chile, la última de las utopías colectivistas del siglo XX y la primera utopía ciudadana del siglo XXI. La última, porque vino después de la caída de los socialismos reales y de la bancarrota de esa filial socialista trucha que es el chavismo. Y la primera porque convirtió la idea de la ciudadanía y los derechos sociales en un neocolectivismo a lo mejor sin tanta policía secreta como en los regímenes socialistas, pero de matriz tanto o más igualitarista.
Aunque nunca el rechazo al lucro fue una causa realmente masiva -cosa que hay que reconocer para dimensionar el triunfo de la vanguardia articulada y pensante-, el tema marcó y si hubo un área donde el “No al lucro” del 2011 prendió como pasto seco fue en la educación. De eso, precisamente, es de lo que Chile estuvo hablando este año a partir de la reforma educacional presentada por el gobierno (ver Colegios). La idea es que en lo sucesivo la educación deje de ser un negocio y pase a ser un derecho. La idea es que deje de ser un negocio, al menos cuando se financie con platas del Estado, puesto que con platas privadas el negocio podrá seguir tal cual.
Así como el capitalismo cándido asume como dogma que siempre el interés privado convergerá con el interés social, a pesar de la abundante evidencia de que eso no siempre es así, para el neocolectivismo de izquierda no hay posibilidad alguna de conciliar el espíritu de empresa con la educación, no obstante la también abundante evidencia de buenísimos colegios donde el modelo empresarial funciona y funciona muy bien.
Este es un asunto de principios, se dice. Esto es una cuestión ideológica, y está bien y es legítimo que así sea. ¿Sí, lo es para tanto? Porque queda la duda. La sensatez en general recomienda tomar distancia de esos modelos teóricos que funcionan como trampa para ratones, donde todavía no hemos olfateado el queso y ya quedamos cazados para siempre.
Qué duda cabe que son respetables los principios y las convicciones. Pero no lo son tanto cuando de uno y otro lado se niegan a reconocer lo que muestra la experiencia y se obstinan en insistir que la noche es día y el día noche.
Son leseras. Hay casos y casos. El lucro no necesariamente es una lacra. Ni necesariamente una panacea. Parece que las verdades finales de la educación no van por ahí. Van por la calidad, por la educación pública, por la sala de la clases… Por eso las encuestas dicen que ha crecido entre la ciudadanía la sospecha de que el compra-huevo de la reforma partió por el puesto equivocado. Siendo así, a la otra esquina, señor ministro.
Héctor Soto, periodista y columnista.
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