Diario Impreso

Siete actrices y sus recuerdos en cámara

El 8 de marzo se estrena en el GAM <I>Viejos amores, </I>el largometraje dirigido por Gloria Laso que reúne entrevistas a Bélgica Castro, Carmen Barros y Gloria Münchmeyer, entre otras actrices históricas del teatro local.

IBA pasito a pasito, muy calmada", dice Gloria Münchmeyer al recordar cómo Bélgica Castro se arreglaba para salir a escena. El año pasado, junto a Carmen Barros, ambas compartieron las tablas en El marinero, la adaptación teatral del poema del portugués Fernando Pessoa, dirigida por Alejandro Goic. "Es emocionante verla", dice Münchmeyer. "Verla transmitir toda esa carga humana que tiene. Ha perdido un montón de facultades, pero la facultad de ser actriz no la ha perdido. Entonces, ¿de qué se puede quejar una? Es una lección".

En 2014, la actriz Gloria Laso presentó su primer documental, Comunista con el favor de Dios, sobre Sergio Buschmann, el actor que fue parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. La idea surgió de una inquietud: la memoria del actor, y querer hacerle justicia. Un año después, su idea volvió aparecer. Así nació Viejos amores, el documental producido por AconcaguaCINETV, Gestionarte y Chileactores que se estrenará el 8 de marzo en el GAM, y que desde el 10 se proyectará en la Cineteca Nacional y el Centro Arte Alameda. El registro reúne entrevistas a siete experimentadas actrices del teatro chileno: Bélgica Castro, Liliana Ross, Carmen Barros, Delfina Guzmán, Gloria Münchmeyer, Nelly Meruane y Gabriela Hernández. "Me hubiese gustado incluir a otras que ya se fueron, como Marés González, Lucy Salgado y Ana González, pero el intento era rescatar lo más posible las historias personales de estas mujeres", dice Laso.

El documental recoge sus más nítidos recuerdos: la niñez, los romances, el escenario, el golpe de Estado de 1973, y otra vez el escenario y sus anécdotas. Bélgica Castro (1921), Premio Nacional de Artes 1995 e hija de inmigrantes españoles, cuenta que días antes del estreno de La remolienda, de Alejandro Sieveking y con Víctor Jara en la dirección, éste último no estaba contento con su rol de Oña Nicolasa. Le faltaba más intensidad, le dijo. Finalmente lo obedeció y desplegó ese talento que la mantiene vigente a sus 94 años. Al cantautor de Te recuerdo Amanda, asesinado a días del golpe, lo recuerda con nostalgia. Y a Sieveking, su esposo, como una historia de amor eterno: en marzo, Castro protagonizará Pobre Inés sentada ahí, la nueva obra del dramaturgo.

Carmen Barros (1925), quien creció en la Alemania nazi, recuerda que en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, su padre militar era embajador en Berlín. Allí pudo aprovechar su legado cultural, recuerda. También sus años como cantante y la creación de Carmela de San Rosendo, en La pérgola de las flores. La historia del mundo recae en su propia biografía: cuando su hijo Jaime se casó con la hija menor del matrimonio Pinochet Hiriart, no asistió a la fiesta. En 2015, la actriz lanzó el disco 90...y qué.

En Toltén, en la Región de la Araucanía, una inquieta Nelly Meruane (1932) de solo cinco años, tuvo su debut sobre un escenario. Descendiente de inmigrantes árabes, su madre estrenó una obra en un colegio, y su único diálogo no lo olvidó más: "Yo me llamo Soledad, traigo sopaipas y picarones que preparó mi mamita…", recita de memoria. Solo pudo estudiar teatro a escondidas, confiesa Meruane, quien también sintió la carencia de no haber tenido hijos: "Habría sido la mejor madre del mundo", dice.

En los escenarios quedó consignada la relevancia que tuvo Delfina Guzmán (1928) junto al Ictus. Durante la dictadura, el grupo y ella siguieron trabajando, y con el apoyo de una ONG crearon un canal de televisión que encontró su público más fiel en grupos sociales muy reducidos, como sindicatos y juntas de vecinos. Recientemente, la actriz anunció su despedida de las tablas con un montaje a cargo de su hijo, Juan Cristóbal Meza.

Para Gabriela Hernández (1940), en tanto, la vida es muy corta, y con el teatro sintió que podría vivir otras. Fue mimo, formó parte del Teatro Ensayo de la U. Católica, también encarnó a Carmela, recorrió el norte de África y hasta trabajó en la televisión mexicana, un país que ve reflejado en Los detectives salvajes, de Bolaño. "Ahí me hice hombre, digo yo", cuenta.

El amor entre Gloria Münchmeyer (1940) y Jorge Guerra, el actor que dio vida a Pin Pon, nació en el periodo de la Unidad Popular encabezada por Allende. Cuenta, además, cómo la ayudó económicamente el haber ganado la Copa Volpi a Mejor Actriz en el Festival de Venecia de 1990, por La Luna en el espejo de Silvio Caiozzi.

Por último, Liliana Ross vuelve a sus años en Génova, Italia, donde nació en 1939. Aún recuerda cómo caían las bombas que abrieron el fuego de la Segunda Guerra Mundial. "Pensamos que era importante tener este registro y guardar los recuerdos de estas actrices emblemáticas. Cuentan sus propias historias, pero finalmente es la historia del teatro chileno, de la lucha de las mujeres por ganarse un espacio, y hoy siguen arriba del escenario. Las siete tienen en común que, a pesar de todos los golpes que han tenido, son alegres, y su historia la miran con mucho sentido del humor", dice Laso. "He aprendido mucho de ellas".

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