Por Christian GonzálezLa torre que tambalea en San Antonio: la ‘ausencia’ de Wembanyama en la turbulenta final de los Spurs ante los Knicks
El francés es el llamado a encabezar al equipo texano en la definición ante los neoyorkinos, pero su nivel sigue estando por debajo de las expectativas. En el último duelo, una mala decisión que lo involucra terminó dándole un triunfo épico a la escuadra de la Gran Manzana. Este sábado juegan el quinto partido de la serie que puede ser definitorio.

La definición del cuarto partido de las finales de la NBA tuvo toda la épica que se espera de un partido de estas instancias. Prácticamente al filo de que sonara la bocina que iba a marcar el término del encuentro entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs, el cuarto de la serie al mejor de siete duelos que consagrará al nuevo monarca de la liga, el equipo texano conseguía la victoria que le permitía terminar con la ventaja que el equipo de la ciudad de la Gran Manzana había cimentado con dos victorias en Texas, aunque había visto tambalear con la caída del lunes en casa.
El quinteto de la la espuela había alcanzado una ventaja que parecía decisiva. Llegó a estar tener una ventaja de 29 puntos, una distancia que en la mayoría de los casos suele ser decisiva. Sin embargo, fue incapaz de administrarla y terminó sucumbiendo ante la reacción neoyorquina, que tuvo como guía a Jales Brunson y como héroe a OG Anunoby, quien en la última jugada tomó un rebote decisivo cerca del aro y terminó palmeando el balón para marcar el 107-106 definitivo. Es la máxima remontada en la historia de las finales de la NBA y la esperanza de que la sequía neoyorkina, que data de 1973, llegue a su fin. “El tiro más icónico de la historia de Nueva York”, recibió como bautismo la ejecución del alero. “Nunca nos rendimos, estuvimos en el partido, seguimos presionando. Creemos en nosotros, hemos remontado antes, somos fuertes y lo hemos hecho antes”, resumió Anunoby.
Las miradas se centraron en Victor Wembanyama. En principio, porque nadie entendió que en el diseño de la última jugada del partido el francés fuera asignado a neutralizar el tiro perimetral de Brunson y no a custodiar las cercanías del aro, donde necesariamente iba a terminar apareciendo OG Anunoby, el más fuerte, físicamente hablando, de la ofensiva rival.
El descuido, que también es atribuible a Mitch Johnson, el técnico de los Spurs, como encargado de prever la jugada y de entregar las indicaciones necesarias para neutralizarla, terminó por transformarse en otro factor de cuestionamiento sobre la actuación del pívot de 22 años y 2,24 metros de estatura, sobre quien recae la responsabilidad de liderar a una escuadra que no se consagra en el principal torneo basquetbolístico a nivel mundial desde la temporada 2013-14, con el Big Three, compuesto por Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili como soportes y Kawhi Leonard como figura de las finales, por anular a LeBron James, la estrella de los Miami Heat. Esa serie terminó 4-1 y marcó el fin de una era.
Wemby da la cara
Wemby, que se fue insultado y con intentos de los aficionados locales de acertarle con huevos, dio la cara, quizás como una muestra del liderazgo que se le reclama y que en esta serie ha aparecido a cuentagotas. En la noche del miércoles en el Madison Square Garden, ni siquiera su inusitadamente prolongada permanencia en el entablado (estuvo 44 minutos en la pista) le bastaron para marcar diferencias. Marcó solo 24 puntos, su producción más baja en el enfrentamiento, anotó un discreto 9-25 en tiros de campo, acertó solo dos de ocho intentos de triples, falló tres de siete tiros libres y entregó una asistencia. Bajó 13 rebotes. Lo que lo pone en el centro de las críticas es su ‘ausencia’ en el último cuarto: acertó dos de nueve tiros.
El bajón es solo comparable con su ‘desaparición’ en el primer enfrentamiento, en el que aportó 26 unidades y también estuvo muy por debajo de las expectativas en los lanzamientos perimetrales (2-9). En los dos siguientes recuperó el tono: marcó 29 y 32 unidades, respectivamente. Sus otros números también mejoraron.
“Ahora mismo no puedo explicarlo del todo, no lo sé. Creo que es solo cuestión de ejecución, de cierta ansiedad competitiva. Claramente no fuimos el equipo más hambriento en la segunda mitad”, dijo Wembanyama en la conferencia de prensa posterior al duelo.
Su conclusión rayó en lo filosófico. “Creo que va a ir por uno de dos caminos. Uno de dos caminos: uno malo y uno bueno. El malo sería rendirnos. El bueno sería hacernos más fuertes con esto, estar más unidos. Y sé que esto último es lo que vamos a hacer”, reflexionó. Llegó la hora de que se convierta en el comandante de la remontada. Este sábado, en casa, tendrá la misión de evitar que el título se escape definitivamente.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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