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La reforma educacional de Burnham en Inglaterra: más enseñanza técnica adaptada a las necesidades de las empresas locales

La iniciativa busca que los alumnos desde los 14 años opten por una formación técnica, de modo que este tipo de educación sea tan valorado como la académica.

Colegio en Inglaterra.

El primer ministro británico, Andy Burnham, que asumió la semana pasada, ya tiene planes para una reforma educacional. Instará a los colegios de toda Inglaterra a adaptar sus planes de estudio a las necesidades de las empresas locales, como parte de una iniciativa de descentralización destinada a abordar la crisis de empleo juvenil.

Al trasladar la toma de decisiones a las áreas locales, el primer ministro espera, indicó The Guardian, que el plan logre que las habilidades técnicas y vocacionales sean tan valoradas como las cualificaciones académicas, y que ayude a reducir el gasto en prestaciones sociales.

Según los planes, que buscan “valorar el casco de obra tanto como el birrete de graduación”, se animará a niños de tan solo 14 años a optar por la formación técnica. Basado en parte en el bachillerato de Gran Manchester que Burnham introdujo cuando era alcalde de la región, este programa recomendará a las escuelas impartir habilidades técnicas junto con las asignaturas académicas tradicionales.

En un artículo para The Times, el primer ministro dio a conocer propuestas para un cambio radical respecto al currículo tradicional, priorizando la formación profesional como la “primera opción” para muchos niños que comienzan sus exámenes GCSE (Certificado General de Educación Secundaria, que es una prueba académica que realizan los adolescentes. Los estudiantes de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte realizan estas pruebas al finalizar la educación secundaria, generalmente a los 15 o 16 años. Las pruebas consisten en matemáticas, inglés, literatura inglesa, ciencias. Mientras que historia, geografía, arte o idioma extranjero son opcionales).

Esta medida supone un cambio radical con respecto a más de 15 años de política, impulsada por Lord Michael Gove cuando era secretario de Educación (2010-2014), que priorizaba el rendimiento académico.

La nueva política animará a los niños a combinar asignaturas troncales como inglés, matemáticas y ciencias a nivel de GCSE con asignaturas técnicas de alta calidad vinculadas a los empleos disponibles en su zona.

“Durante demasiado tiempo en este país, a los estudiantes se les ha dicho que deben seguir la vía académica para tener éxito y ser respetados. Todo el sistema escolar se ha construido en torno a eso, y eso ha defraudado a los jóvenes que buscan cualificaciones técnicas”, dijo Burnham.

El nuevo primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham. Foto: Europa Press

Posteriormente, los alumnos cursarían estudios para obtener cualificaciones técnicas, como los T-levels o programas de aprendizaje, en lugar de los A-levels (son titulaciones de fin de estudios basadas en asignaturas, obtenidas por estudiantes de entre 16 y 18 años, principalmente en Reino Unido, que suelen abarcar dos años de estudio y conducen al acceso a la universidad) al tiempo que adquirirían experiencia laboral y establecerían contactos con empleadores locales.

Burnham afirmó que, en el futuro, el gobierno central “daría prioridad al financiamiento de una educación técnica de alta calidad y a las vías prácticas de acceso al mundo laboral”, y que el Departamento de Educación reasignaría sus presupuestos actuales para invertir en educación técnica.

Los ministros también modificarán la forma en que se mide el rendimiento escolar, y se indicará a los inspectores que reconozcan a las escuelas que ofrecen una educación técnica de alta calidad y que apoyan a los jóvenes para que desarrollen las habilidades, la experiencia y la confianza que buscan los empleadores.

“Durante demasiado tiempo, hemos construido un sistema educativo en torno a la idea de que solo hay un camino hacia el éxito: la universidad, un título, un puesto de trabajo”, señaló Burnham.

La intención es también ayudar a abordar el creciente problema de los jóvenes que no estudian, no trabajan ni reciben formación, tema que fue objeto de un informe publicado en mayo por Alan Milburn, exministro del gabinete laborista.

Colegio en Inglaterra.

El informe, que forma parte de una revisión en curso, señala que el problema afecta actualmente a un millón de jóvenes en todo Reino Unido, y que esta cifra aumenta rápidamente. El reporte cita varios factores, como la evolución del mercado laboral, la desigualdad y los problemas de salud, pero también señala la falta de atención a las habilidades para la empleabilidad y las cualificaciones no académicas.

Milburn declaró en un comunicado que acogía con satisfacción los planes para reformar y descentralizar la educación para los alumnos mayores de 14 años, calificándolos de “un gran paso en la dirección correcta y coherente con las conclusiones de mi informe”.

Las medidas para incorporar a más jóvenes al mercado laboral también serán un elemento clave de los esfuerzos más amplios para abordar el sistema de prestaciones sociales, que se guiarán tanto por las conclusiones de Milburn como por una revisión independiente realizada por Stephen Timms, ministro de Seguridad Social, sobre el sistema de prestaciones por discapacidad para la independencia personal.

Según The Times, es probable que las reformas educativas de Burnham resulten controvertidas debido a la preocupación de que puedan conllevar un menor financiamiento para las asignaturas de lenguas, artes y humanidades, mientras que el apoyo y el financiamiento se canalizan hacia la formación técnica.

Las universidades también estarán preocupadas por el impacto a largo plazo de los cambios en el número de estudiantes, ya que muchas ya se enfrentan a déficits de financiamiento, dijo el periódico.

Pero Burnham afirmó que el sistema actual estaba fallando a demasiados niños. “A partir de hoy, Gran Bretaña valorará el casco tanto como el birrete de graduación”, escribió. “Porque acertar en eso marca la diferencia entre una generación de jóvenes que crecen con la convicción de que sus talentos pueden llevarlos a donde quieran, o que crecen creyendo que nunca hubo un lugar para ellos”.

“Por eso considero que esto va más allá de una simple reforma educativa. Es también un enfoque diferente del bienestar social. En lugar de que los jóvenes de 16 años salgan de la escuela sin perspectivas de futuro, estamos invirtiendo desde el principio, ayudándolos a construir una vida laboral exitosa desde el comienzo”, concluyó.

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