Una pareja en un cuento de hadas: La Bella Durmiente en el Municipal
<P>Los bailarines Rodrigo Guzmán y Romina Contreras protagonizan el ballet que parte este lunes.</P>

Tuvieron una aproximación en enero con Romeo y Julieta, de Sergei Prokofiev. Fue una sóla función, pero Rodrigo Guzmán concede que habría querido que el tiempo se extendiera más allá de aquella velada. Luego vendría Mayerling, el ballet de despedida de Luis Ortigoza, experiencia magnífica y extenuante donde les tocaba ser personajes secundarios de la tragedia del príncipe austríaco. Al fin, en la producción de La bella durmiente que empieza este lunes, Romina Contreras y Rodrigo Guzmán se reencuentran en un programa que se extiende durante toda una semana, hasta el lunes 6 de junio.
Son pareja en la vida real y el ballet es la disciplina que los juntó en el día a día y, durante la próxima, en este cuento de hadas con música de Tchaikovsky. El es el príncipe Desiré y ella es Aurora.
Los bailarines son además los protagonistas del primer ballet sin Luis Ortigoza, que anunció su retiro con Mayerling en abril y que ahora sigue en el Ballet de Santiago como asistente de dirección. "El podría haber hecho una carrera en el extranjero, pero prefirió hacerla en Chile. Fue y será muy importante en la compañía. Sin embargo, antes ha pasado que grandes figuras, casi sinónimos del ballet en Chile, se retiran y la compañía sigue igual. Pasó en su momento con Sara Nieto y ahora con Luis Ortigoza", dice Rodrigo Guzmán. "En ningún caso me planteo ser la persona que lo reemplace. Cada cual tiene su camino y motivaciones propias. El día de mañana me tocará irme a mí y eso es lo natural", reflexiona el bailarín de 37 años.
Con una trayectoria de 18 años en el Ballet de Santiago, Guzmán es el único hombre de la compañía que tiene el grado de bailarín estrella, la más alta del grupo y la misma que antes tuvo Ortigoza. Su pareja Romina Contreras, de 20 años, es solista, una categoría bastante avanzada para su edad. Así ya puede ingresar al círculo de los roles principales.
"Para mí, esto es un doble desafío", cuenta Romina Contreras. "Es la primera vez que interpreto el rol protagónico de este ballet y además Aurora está en los tres actos. Hay mucha técnica y bastante evolución también: en el primer acto es casi una niña, en el segundo es una visión y está encantada, y en el tercero ya es mucho más madura y celebra su matrimonio. Cada acto es una prueba", dice. Guzmán agrega: "En cambio, aunque mi personaje es exigente, sólo aparece en el segundo acto. Para ella es más desgastante".
La despedida de Haydée
Algo menos conocido que Cascanueces y El lago de los cisnes, los otros dos ballets de Tchaikovsky, La bella durmiente era el preferido del propio compositor y a la larga ha llegado a ser el más respetado por los críticos musicales. "Este ballet es como un ícono de perfección y belleza, con una técnica clásica muy pura", afirma Romina Contreras. "Junto a El lago de los cisnes es una de las obras más deseadas para una bailarina. Tiene un estilo muy marcado, que viene desde 1890, con la primera coreografía de Marius Petipa. Luego se ha mantenido de acuerdo a lo que cada coreógrafo desea. En la versión de Marcia Haydée, por ejemplo, tiene mucha importancia el personaje de Carabosse, el hada maligna", explica.
Los bailarines tienen además la oportunidad de personificar roles diferentes en dos funciones especiales de gala los días martes y sábado. "En esas presentaciones -relata Guzmán- yo interpreto al Hada Carabosse y Romina es el Hada Lila. Es decir, el bien y el mal. Que un hombre interprete a un personaje femenino como Carabosse es una de las novedades de la versión de Marcia Haydée".
La directora del Ballet de Santiago lleva La bella durmiente en su torrente sanguíneo: la vio por primera vez a los tres años, desató su interés por la danza y lo protagonizó muchas veces en el prestigioso Ballet de Stuttgart, del que fue primera bailarina entre 1961 y 1974. Luego, ya como directora del Ballet de Santiago, creó su propia propuesta, con Carabosse como figura determinante. "Creo que, como todos los cuentos de hadas, esta obra siempre ejerce una atracción inmediata sobre la gente", dice Haydée, quien además afirma que Rodrigo Guzmán y Luis Ortigoza son dos bailarines totalmente diferentes, imposibles de comparar.
Haydée además anuncia que estará a cargo del Ballet de Santiago hasta fines del 2017, completando 13 años en este cargo. "Yo quiero mucho a la compañía, pero me iré a fines del próximo año. Seguramente volveré a Alemania, desde donde siempre me llaman y donde tengo constantemente compromisos", detalla la artista brasileña, una de las figuras del ballet clásico de la segunda mitad del siglo XX.
Rodrigo Guzmán y Romina Contreras también tienen palabras de agradecimiento hacia Haydée. "Yo llegué cuando aún estaba Ivan Nagy, al que sucedió Ricardo Bustamante", cuenta el primer bailarín estrella. "Aprendí mucho de ellos, pero lo que soy actualmente creo que se lo debo a Marcia Haydée. Ella te da mucha libertad para encontrar tu camino", reflexiona. "Yo entré a la compañía con 17 años y ahora a los 20 ya soy solista", comenta Romina Contreras. "Todo eso se lo debo a ella, quien siempre te hace explorar todas tus capacidades y no encasillarte. Además, como fue una gran figura internacional, ha logrado traer un repertorio que en muchos otros ballets no se hace simplemente porque no están los derechos . Es un privilegio tenerla", añade la bailarina.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE











