El torpedeo del PC a la candidatura de Jara
Parece evidente que la cúpula del PC da por perdida la candidatura de Jara y ahora busca asegurar su lista parlamentaria, para lo cual resulta funcional recuperar su perfil de partido radicalizado y no acompañar la moderación de su abanderada.

Las últimas semanas han sido especialmente complejas para la candidatura de Jeannette Jara. Luego de su arrollador triunfo en las primarias oficialistas de junio pasado, y tras una considerable remontada en las encuestas -al punto que en algunos sondeos incluso llegó a posicionarse en primer lugar de cara a la primera vuelta-, el escenario ahora se presenta diferente, pues las encuestas muestran que si bien su figura todavía sigue estando entre los primeros lugares, parece evidente que es una candidatura que ha dejado de crecer, cayendo en una suerte de estancamiento.
Ciertamente que los pasos en falso que ha dado la propia candidata la han perjudicado, en particular por los constantes errores no forzados en que ha caído a raíz de los controvertidos postulados que contenía su programa de primarias, respecto de los cuales ha debido desdecirse o matizarlos -aduciendo que ahora ella es la candidata de la centroizquierda y que procura avanzar hacia idearios socialdemócratas-, incluso en algunos casos olvidando que los había propuesto.
Pero a la par está ocurriendo que el propio Partido Comunista ha entrado en la lógica de torpedear deliberadamente la candidatura de Jara, abriendo una pugna no solo con la propia abanderada, sino también con el gobierno, del cual -vale la pena recordarlo- todavía sigue siendo parte. Fue el presidente del partido, Lautaro Carmona, quien inesperadamente sorprendió el fin de semana al lanzar duras críticas hacia el exministro de Hacienda Mario Marcel, respecto de quien dijo que estaba “bien renunciado”, acusándolo de que privilegió el cuidado de los recursos fiscales por sobre las necesidades sociales. Esto naturalmente provocó la indignación de parlamentarios y dirigentes del Socialismo Democrático, pero también abrió flancos del gobierno con el PC e incluso dentro del propio Ejecutivo. La ministra de la Mujer (FA) señaló que “Carmona podría guardarse algunas declaraciones”, mientras que su par de Educación (PC), retrucó que “lo que yo jamás haría es decirle a un presidente de un partido que se guarde, que se quede callado”. Jara, sin ocultar su molestia, señaló que “no comparto en absoluto” los cuestionamientos de Carmona.
El llamado que ayer hizo la vocera de gobierno a los ministros de Estado y a los presidentes de partido del oficialismo, en orden a no perder de vista las tareas fundamentales que quedan por delante, mantener la templanza y abocarse a la unidad de propósito, es indicativo de cómo la campaña ha enrarecido el ambiente al interior de la coalición de gobierno, en buena medida tensionado por el PC.
La arremetida que ha emprendido la cúpula del PC previsiblemente responde al hecho de que ya no tiene expectativas de que Jara pueda triunfar en estos comicios, optando por concentrar sus esfuerzos en asegurar el triunfo de su lista parlamentaria. En esa lógica, el partido está dejando en claro que no ve ninguna ventaja en desperfilarse hacia líneas más moderadas como las que pretende sostener Jara, y en cambio ahora busca reivindicar sus miradas ideológicas de siempre, para así posicionar a la colectividad en la futura oposición con el sello que siempre ha caracterizado al PC, que es un partido de posturas radicalizadas. Ello permite entender por qué a pesar de que por primera vez una abanderada de sus filas encabeza una coalición, se opta por tomar distancia de las posturas que ella encarna y entrar en pugna con sus socios de coalición, ventilando públicamente las diferencias.
La postura del PC ciertamente complica de sobremanera la candidatura de Jara. Desde luego, causa perplejidad entre los votantes que a medida que la candidata busca transitar hacia posturas más socialdemócratas, su propio partido, en cambio, se atrinchera en sus dogmas, lo que por supuesto no solo hace prever que en un eventual gobierno de Jara la relación con su propio partido será especialmente tensa, sino que además abre legítimas interrogantes de hasta dónde el giro centrista de Jara resulta forzado, cuando su propia tienda no la acompaña en esto y ella no ha cortado los vínculos con el partido en que milita desde su adolescencia.
La consecuencia práctica de este desorden dentro de su coalición y sobre todo tener a su propio partido jugando en contra finalmente está golpeando a Jara en dos atributos que para ella son clave. Por un lado, se debilita su pretensión de posicionarse como una líder indiscutida en el mundo de la izquierda -para lo cual incluso se mostró desafiante con la dirigencia de su propia colectividad-, y el giro moderado que dice encarnar no parece encajar bien, lo cual podría estar explicando la pérdida de energía que se ha visto en las encuestas.
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