Christian Garin: “No valoraba lo que tenía”

Hace un año era el número uno de Chile y el 187 del mundo. Hoy es el dos del país y el 232 del orbe (171 por debajo de Jarry, el tenista de moda). Eso sí, en el último mes, con Matta y Stefanki de técnicos, el Tanque ha subido 141 lugares en el ranking. Hoy debuta en el Challenger de Santiago, con la vista puesta en la Davis ante Argentina.


Un nuevo comienzo. Ésta es la consigna que Christian Garin (21) se marcó a fuego. Lejos de la academia de Rafael Nadal, con nueva dupla técnica (el séptimo cambio de entrenador en su corta carrera) y en completo silencio, el Tanque comienza a remontar su caída de 2017 a los sótanos del tenis. De hecho, en el último mes, subió desde la casilla 373 hasta la 232. Muy lejos, eso sí, de la raqueta de moda, Nico Jarry, el tenista con el que competía por el primer lugar de Chile. El Tanque está ahora de paso en Santiago, para jugar el Challenger, donde hoy debuta ante el francés Mathias Bourgue (241º).

¿Cómo llega a trabajar con Horacio Matta?

A Horacio lo conozco hace mucho tiempo. Él siempre me planteaba proyectos de trabajo, de entrenamiento. La verdad es que me pareció muy bueno, pero siempre pasaba algo que impedía que pudiéramos trabajar y este año se dio todo lo correcto para estar juntos. También hicimos algunos cambios más técnicos y de raqueta. Se ha dado todo bien en ese sentido.

¿Le costó salir de la Academia de Rafa Nadal?

No fue un tema complicado. Me apoyaron con mi decisión y la verdad es que no fue mucho más allá de eso. Estoy muy bien y prefiero hablar de mi presente y de mi futuro. Estoy muy contento de cómo estoy llevando las cosas y Horacio me ordena en todo sentido y me motiva a entrenar cada día más con él. También tenemos la ayuda de Larry Stefanki, muy importante para nosotros.

¿Cuál es la función de Stefanki?

Con Larry hablo casi todos los días y siempre antes de mis partidos me manda mensajes. Tener a Horacio y a Larry es algo que me significa mucho y me motiva a seguir cada día. Cada partido me da ganas de responderles de buena manera y haciendo las cosas correctas.

Stefanki fue técnico de Marcelo Ríos y de Fernando González.

No he hablado mucho de ellos. A mí me gustaba mucho Roddick, a quien también entrenó, y yo le pregunto mucho a Larry por él, porque era alguien que me gustaba mucho ver jugar.

Hubo un momento del año pasado en el que se le veía muy irritable. ¿Qué le molestaba?

Cuando uno está mal consigo mismo, está todo mal. Uno se fija sólo en las cosas negativas, también me guiaba por comentarios que a veces me hacían y me caían mal. Yo estaba incómodo conmigo mismo, no valoraba lo que tenía. Ya se fue eso y ahora tengo un nuevo comienzo.

¿Cuáles es su meta en Santiago?

Voy partido a partido. Si va bien, perfecto. Y si va mal, toca seguir.

Ése también es un cambio.

Yo soy muy competitivo y siento que había perdido un poquito eso de querer ganar. Obvio, que siempre quería ganar, pero ya me hacía mal.

¿Piensa vivir en Estados Unidos?

Por temas de visa es complejo, pero sí estoy entrenando en la Universidad de Stanford con Horacio. También tenemos un preparador físico ahí y estoy trabajando con un kinesiólogo chileno.

Cambió su dieta por una alergia. ¿Qué sucedió?

Hace cuatro meses, cuando jugué torneos en Colombia y en Perú, me sentía muy mal y estaba con malestares físicos. Llegué a Barcelona y me hice exámenes, y soy alérgico al gluten y a la lactosa. Saber eso también me ha ayudado en mi salud y en mi bienestar.

¿Qué le parece enfrentar a Argentina en la Copa Davis?

Es una serie complicada, en los papeles. Yo lo único que pienso ahora es ir jugando más partido a partido para poder llegar lo mejor posible. Va a ser una serie en la que vamos a tener que estar todos al cien por ciento. En Copa Davis he visto cosas que nunca me imaginaba y ojalá se pueda dar todo para que podamos ganar.

¿Le gustó que Argentina haya puesto arcilla ‘indoor’?

Sí, la verdad es que me gusta mucho.

¿Qué opina del momento de Nicolás Jarry?

No lo he visto jugar, pero obviamente debe estar jugando increíble y eso nos ayuda a todos. Nico Massú nos reitera que ojalá tengamos dos top 100 y seamos un equipo más competitivo, para poder llegar bien al Grupo Mundial. Ojalá que a todos nos vaya bien, que nos exijamos al máximo, para que cuando estemos en el Grupo Mundial, porque seguro en algún tiempo más vamos a estar, optemos a algo grande.

Usted tomó un camino similar al que tomó Jarry el año pasado. ¿Se ve alcanzando sus números?

Yo lo veo como algo más personal. En los números, a mí me encantaría, pero sigo mi propio proceso. Cuando llegué allá (a Estados Unidos), Horacio y Larry me dijeron que probara seis meses con un esquema de juego nuevo, ordenado. Con la ayuda correcta de un kinesiólogo y de un preparador físico. Que fuera compitiendo torneo a torneo. En los números, me gustaría hacer algo bueno, pero estoy feliz de cómo estoy llevando mi proceso. Mis papás también me están apoyando.

Ahora está trabajando silenciosamente. ¿Se sentía muy presionado en la academia de Nadal?

Siento que es un nuevo comienzo. No sé si estaba muy presionado, pero estaba exagerando cosas por inmadurez. Pero bueno, ya pasó, e intento pensar en lo que viene. Ir partido a partido y no sobrepensar las cosas.

¿Cuál es su calendario de aquí a la Copa Davis?

Tengo que hacer el ATP University. Me lo salté dos veces y la tercera es obligación. Así que tengo que ir; voy a entrenar en Miami y después jugaré Le Gossier, aunque eso está por verse. Y ojalá después la Copa Davis.

Massú estuvo en el Challenger de Punta del Este la semana pasada, ¿pudo hablar con él?

No alcancé a coincidir con él, pero hablamos constantemente.

¿Cuáles son sus metas este año?

Sería lo ideal subir en el ranking. No te voy a decir un número, porque puede pasar cualquier cosa. Pero me encantaría seguir una línea, seguir jugando como estoy. Más agresivo, confiando más en mi revés y en mi saque. Creo que la meta es muy personal. De momento, sólo pienso en seguir jugando; escuchando a Horacio y a Larry, que son los que me motivan cada partido para dar el máximo de mí.

Seguir leyendo