Coworking: el verdadero valor está en las personas

Cada 9 de agosto se celebra el Día del Coworking. Durante años, cuando hablábamos de estos espacios, la conversación se centraba en infraestructura, con escritorios compartidos, salas de reuniones o una buena conexión a internet. Pero hoy el coworking representa algo mucho más importante: la posibilidad de construir redes, generar colaboración y hacer crecer proyectos junto a otros. Esa diferencia no es menor.
Emprender sigue siendo una experiencia desafiante. Quienes tienen una pyme saben que muchas veces las decisiones importantes se toman en soledad, que los recursos son limitados y que encontrar oportunidades puede ser más difícil que desarrollar un buen producto o servicio. Los espacios de colaboración han adquirido un valor enorme, porque cuando los emprendedores se encuentran, conversan y comparten experiencias, aparecen soluciones que difícilmente surgirían trabajando de manera aislada.
Muchas veces se cree que el networking consiste únicamente en intercambiar tarjetas o sumar contactos en una red social. Sin embargo, las relaciones que realmente generan valor son aquellas que permiten construir confianza, compartir aprendizajes, abrir puertas y crear nuevas oportunidades de negocio. En Chile tenemos el enorme desafío de dejar de entender el networking como una acción puntual y comenzar a verlo como una estrategia permanente para fortalecer nuestro ecosistema emprendedor.
Los grandes proyectos rara vez nacen de una sola persona, es más, generalmente son el resultado de distintas capacidades que se complementan. Alguien aporta una buena idea, otro la experiencia comercial, otro el conocimiento técnico y otro la posibilidad de abrir nuevos mercados. Esa suma es la que permite que los emprendimientos crezcan con mayor rapidez y resiliencia.
En ese contexto, los hubs de emprendimiento están jugando un rol cada vez más relevante. Espacios como el Hub Metropolitano demuestran que cuando el sector público, las empresas, las universidades y los emprendedores trabajan en conjunto, se genera un círculo virtuoso donde todos avanzan. No se trata sólo de ofrecer un lugar para trabajar, sino de crear comunidades donde circula información, se conectan talentos, nacen alianzas y aparecen oportunidades que muchas veces cambian el rumbo de un negocio.
Como país necesitamos multiplicar este tipo de iniciativas, no sólo en Santiago, sino también en las regiones, porque el talento emprendedor está presente en todo Chile. Lo que muchas veces falta son las conexiones, las redes y las oportunidades para que ese talento encuentre el impulso que necesita.
A mi juicio, el crecimiento económico también se construye desde la colaboración, porque ninguna pyme debería sentir que tiene que enfrentar sola los desafíos del mercado. Cuando existen espacios donde compartir experiencias, aumentan las posibilidades de innovar, crecer y mantenerse en el tiempo.
El coworking dejó hace rato de ser una tendencia. Hoy es una forma de entender el desarrollo empresarial, recordándonos que las mejores oportunidades no siempre nacen dentro de una oficina, sino en las conversaciones, las colaboraciones y las personas que decidimos sumar al camino, porque al final, el activo más valioso de cualquier emprendimiento no es el lugar donde trabaja, sino la red de personas con las que construye.
Por María Elba Chahuán, vicepresidenta y fundadora de Unión Emprendedora
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