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Necesitamos ideas para castigar a Irán: El Pentágono pide a funcionarios formas creativas y poco convencionales de ataque a Teherán

Esa es la petición de un oficial de la rama de inteligencia del Comando Central de Estados Unidos que envió, vía correo electrónico, a un amplio grupo de analistas militares. Esto en medio de la campaña de Irán para presionar a Estados Unidos a hacer concesiones.

El 11 de marzo de 2026 se celebró en Teherán, Irán, el funeral de altos mandos militares iraníes fallecidos durante los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán. Foto: Xinhua Sha Dati

“Buscamos formas nuevas, creativas y poco convencionales de presionar y castigar a Irán”. Ese fue el mensaje que un alto oficial de la rama de inteligencia del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) envió a un amplio grupo de analistas militares, en el que buscaba nuevas idas sobre cómo abordar la situación en Irán.

Así lo dio a conocer la cadena CNN, que señaló que la petición, “es una muestra de las opciones limitadas -y potencialmente desagradables- que tiene Trump para obligar a Irán a llegar a un acuerdo en sus términos”. Con la esperanza de encontrar una alternativa, el funcionario del CENTCOM inició la sesión de intercambio de ideas por correo electrónico para ver si alguien tenía una mejor propuesta.

“El Comando Central de los Estados Unidos tiene una larga trayectoria de pensamiento y trabajo innovadores”, dijo a CNN el capitán Timothy Hawkins, portavoz del CENTCOM. “El almirante Cooper, en particular, se comunica con los miembros de nuestro excelente equipo, sin importar su rango, para lograr los más altos niveles de desempeño operativo posibles”, añadió.

El correo electrónico precedió a la amenaza de Trump de lanzar nuevos ataques contra Irán, para luego cancelarlos durante el fin de semana después de que funcionarios regionales, en particular el príncipe heredero de Arabia Saudita, intervinieran llamando al presidente e instándolo a reducir la tensión.

Una mujer camina en la calle en Teherán, Irán. Foto: Xinhua Sha Dati

Durante semanas, Estados Unidos ha bombardeado a Irán con ataques aéreos diseñados para mermar su capacidad de amenazar el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y para obligar a Teherán a volver a la mesa de negociaciones, pero aún no hay señales de un acuerdo.

Trump ha estado sopesando intensificar la campaña militar, posiblemente relanzando ataques contundentes contra las instalaciones nucleares restantes de Irán, que según él fueron “arrasadas” en los ataques del verano pasado. Dos fuentes familiarizadas con la planificación afirman que el ejército se ha estado preparando activamente para lanzar ataques contra el Monte Pickaxe y otros emplazamientos iraníes que se cree que contienen material o equipo nuclear.

El mandatario declaró el domingo a la prensa que Estados Unidos entablaría conversaciones a partir del lunes por la tarde. Afirmó que había estado preparado para lanzar el mayor ataque militar desde la Segunda Guerra Mundial, pero que los aliados estadounidenses lo habían disuadido. “Estábamos listos para partir, pero cuando los aliados pidieron cancelarlo, uno no pudo evitar decir: ‘Bueno, ya veremos’”, comentó.

Mientras que criticó, el lunes, la actitud “hipócrita” de Irán y amenazó con un bloqueo naval “hasta que no se alcance un acuerdo o una rendición total”.

Por su parte, Irán está apostando a que puede resistir más que Washington convirtiendo las rutas comerciales, los carriles marítimos y la infraestructura energética de Medio Oriente en puntos de presión que eleven progresivamente el costo de la confrontación, según funcionarios y analistas del Golfo que conversaron con la agencia Reuters.

En lugar de buscar una victoria militar decisiva, Teherán está siguiendo una estrategia de escalada calibrada destinada a ampliar el conflicto sin desencadenar una guerra a gran escala, indicó la agencia.

El objetivo es convencer a Estados Unidos y a sus aliados de que contener la crisis resulta más costoso que acceder a las demandas de Irán sobre el estrecho de Ormuz. El mensaje de Teherán es que, a menos que Washington acepte un nuevo statu quo que otorgue a Irán un papel más importante en el estrecho de Ormuz, el conflicto podría extenderse más allá del Golfo.

Al poner en riesgo múltiples puntos estratégicos marítimos y activos energéticos, Irán cree que puede fortalecer su posición en cualquier negociación futura.

“Desde el principio, Irán ha intentado superar a Estados Unidos en la escalada del conflicto, ampliando sus opciones de escalada para tener siempre algo nuevo que ofrecer cada semana: una nueva geografía, un nuevo tipo de arma, un nuevo tipo de objetivo”, declaró a Reuters, Michael Knights, del Instituto Washington.

Un marine a bordo del transporte anfibio USS New Orleans durante el bloqueo impuesto a los puertos iraníes. Foto: Europa Press/CENTCOM. CENTCOM

Tras haber demostrado su capacidad para interrumpir el tráfico a través del estrecho de Ormuz, por donde circulaba aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo antes de la guerra, Teherán ha dado a entender que ningún punto estratégico marítimo está fuera de su alcance.

Las amenazas al Mar Rojo y a la infraestructura energética saudita sugieren un esfuerzo más amplio por elevar el coste de la protección del comercio mundial, al tiempo que se pone a prueba la tolerancia de Washington ante las interrupciones.

El enfoque de Irán refleja lo que una fuente del Golfo describió como la creencia entre los comandantes de la Guardia Revolucionaria de que “pueden conseguir más”.

Ven una oportunidad en lo que consideran la reticencia del presidente Donald Trump a involucrarse profundamente en otro conflicto de Medio Oriente antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

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