Julián Elfenbein se reinventa tras el éxito de Pasapalabra con nuevo espacio

El conductor debutará este viernes 29 con PH, un programa de conversación con distintos invitados y que ilustra el giro de CHV hacia contenidos más transversales.


“Espero que la gente no se canse de mí”. Ese es el anhelo de Julián Elfenbein, que lleva 14 meses ininterrumpidos al aire con Pasapalabra, en Chilevisión, además desde hace un tiempo con cinco emisiones semanales.

Y esos buenos resultados de su estelar de juegos lo tienen como el hombre del bloque prime y como uno de los animadores más populares de la pantalla chica, condición que su canal busca mantener con otro proyecto, el primero tras el suceso de Pasapalabra. Se trata de PH, podemos hablar.

El espacio debutará el próximo viernes 29 a las 22.00 horas, y detrás de cámaras estarán varios de los que hacen Pasapalabra y de los que por años realizaron el desaparecido estelar de farándula Primer plano.

Se trata de una franquicia que nació en Argentina, y donde Elfenbein estará acompañado de seis invitados, de distintos ámbitos, los que irán rotando semana a semana. La idea principal de PH, dice el animador, es que sea “una terapia en la puedan abrir sus corazón contando anécdotas desconocidas e intimidades”. Su productor ejecutivo, Carlos Valencia, en tanto, lo define así: “en cada capítulo se van a revelar grandes secretos y anécdotas, y pasaremos por distintos estados de ánimo”.

Y aunque habrá mucha conversación, ambos aclaran que no es un programa de entrevistas. “Ya existen muchos programas de entrevista en el trasnoche. Esto es distinto, algo novedoso, y no se centra en Julián. Él acá es como un croupier, y debe hacer que el invitado fluya”, explica Valencia.

El estudio de PH simula ser una casa, con un bar, un comedor y hasta un baño. Todo comienza con los invitados brindando en el bar, y luego todos ellos deben pasar por un detector de metales, igual a los de los aeropuertos. Si la luz se prende de color verde, puede seguir, y si aparece en rojo, deberá responder una pregunta corta. El paso siguiente es el denominado punto de encuentro, donde todos los invitados deben contestar con preguntas más provocativas: ¿estás de acuerdo con la monogamia?, ¿has consumido alguna droga dura?, ¿te le has insinuado a alguien de tu mismo sexo? o ¿te consideras bueno en la cama? Después, pasan a comer a una mesa, y será ahí donde podrán profundizar más sobre sus respuestas.

La idea es que hablen de todo, incluso de actualidad, y que esa dinámica se vaya dando de forma natural, y no pauteada. “Aquí nadie está obligado a contar nada. Julián debe transmitir relajo, y la idea no es que exprima una historia que puede ser dura. Respetaremos los silencios de cada uno”, asegura Valencia.

En medio de esto, uno de ellos puede ir al baño, donde hay un gran e iluminado espejo, además de una cámara, y hacer un descargo, una confesión o “pelar” a un tercero.

Finalmente, los presentes elegirán al mejor conversador, al mejor invitado, al más puro estilo de lo que pasa con otro espacio de la señal, La divina comida.

Con la llegada del nuevo programa al prime de los viernes, el productor ejecutivo espera “llegar a ese público que quedó huérfano de Primer plano. Esto está en otra tecla, pero hay algo ahí, con los famosos y con lo que pueden contar”. De alguna manera, el cambio es simbólico: la estación desde hace un tiempo quiere dar un vuelco más transversal y abandonar el perfil más ligado a la farándula o a la crónica roja que la acompañó por años.

Elfenbein acota: “Estoy súper nervioso. A veces no es fácil el cambio de switch, pero voy a intentarlo. Haré un trabajo de menos a más”.

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