Mónica Zalaquett Daher: "Nacer hombre es un factor de riesgo"

Mueren muchos más hombres que mujeres a causa del machismo, asegura esta chilena radicada en Nicaragua, que ha dedicado su carrera a sacar del círculo de la violencia a pandilleros, narcotraficantes y guerrilleros de Centroamérica. Aquí cuenta su receta y alude a la responsabilidad de las mujeres en la reproducción de la cultura patriarcal.


¿Ha visto a los jóvenes de la primera línea enfrentándose a los carabineros? Musculosos, sin polera, encapuchados, violentos, aguerridos, sudando testosterona?

-Sí. Son iguales a los pandilleros de Centroamérica.

El compás musical de su acento, la cadencia con que camina, esa coquetería algo tropical revelan que de chilena le va quedando poco. Radicada hace más de 40 años en Nicaragua, donde hizo familia, Mónica Zalaquett Daher (65), periodista y sicóloga, con estudios en sociología -hermana del destacado abogado José Zalaquett, a quien vino a visitar a Santiago, y una de las personas que la inspiró por su arrojo en la defensa de los DD.HH. durante la dictadura-, ha dedicado su carrera a otro terreno igual o más pantanoso. Trabaja con las guerrillas, los narcos, los pandilleros de Nicaragua, Guatemala, Honduras, Colombia, México, las maras salvadoreñas y también en Chile, aunque en forma más acotada, combatiendo la violencia. Aunque combatir no es la palabra: ella no batalla, ni pelea, ni riñe, ni choca, ni persigue, ni censura, como indica el diccionario de sinónimos, a los jóvenes guerrilleros. La represión no está en sus códigos. Ni en su forma de ser, maternal y femenina, pero con la audacia que se quisieran varios machos para enfrentar -aunque esa tampoco sea la palabra- o dialogar con hombres que han violado a mujeres, que han asesinado a sangre fría, en un ambiente húmedo y pegajoso, donde el valor de la vida humana escasea.

Mónica Zalaquett se dedica a prevenir la violencia. En las calles, en las cárceles.

Y le ha ido bien.

Con la fundación Ceprev, que fundó en 1997, ha logrado desbaratar unas 90 pandillas solo en Nicaragua, trabajando directamente con los jóvenes y las comunidades, incluyendo las policías.

La novedad de sus intervenciones sociales está en el enfoque de género. La gran enfermedad que hay que atacar, dice Mónica, es el machismo. Y las principales víctimas letales de ese machismo no son las mujeres, sino que los hombres. "Nacer hombre es un factor de riesgo", asegura.

El feminismo podría argumentar lo contrario.

No tienen base estadística para eso. En el mundo, el 85% de los homicidios son cometidos por hombres contra hombres. Lo que se omite es que es así por un condicionamiento de género, en el que las mujeres tenemos un papel de reproductoras culturales. A las mujeres no les gusta que su macho ya no se comporte como macho. Muchas veces hay madres maltratadoras en una familia. La violencia es la consecuencia del abuso de poder que se desprende de una cultura patriarcal. Una cultura muy arraigada que les ha hecho creer a los hombres algo muy falso, que es que el machismo es un éxito de la masculinidad, cuando en realidad los hace sufrir.

En Chile, el 92% de los presos son hombres y el 83% de los suicidios son consumados por hombres.

Y en los accidentes de tránsito igual y las adicciones igual. En todo. Y donde vayas. Es abismal.

¿Por qué mueren los hombres de machismo?

Nacer hombre no basta. Tienes que comprobar toda tu vida que lo eres. Hay una masculinidad a prueba, condicionada, que no es libre. Y el primer mandato patriarcal es la violencia. Si no actúas violentamente, no eres hombre. No se dan cuenta, pero pasan toda la vida con el temor a que se dude. Es un yugo. Lo peor que le puedes decir a un hombre es "mujercita".

A los niños se les suele decir: "Si te molestan, pégale un combo de vuelta".

Eso es decirle "compórtate como hombre". También existe el dicho "morir como hombre". No te dejes, cobarde, mátalo, dale, dale y ahora. Yo les decía a los pandilleros, ¿tienen los huevos más grandes cuando están más muertos? ¿Te das cuenta de que es la trampa del machismo? Cuando entienden cómo ellos mismos sufren el machismo, empatizan. Estamos atrapados en esta cultura que es terriblemente anormal, pero lo encontramos normal y todos sufrimos. ¿Puede haber una locura más grande? ¿Por qué reproducimos algo que nos daña a todos?

¿Y por qué lo hacemos?

Si la cultura patriarcal no tiene 10 años, ni 20, ya vamos por milenios. Esto viene desde la época en que se desarrolla el sentido de la propiedad agrícola. Se desarrolló la propiedad por sobre las personas, los bienes sobre las personas. Y eso implica una relación de poder y jerarquía. El problema esencial en nuestra sociedad es la creencia extendida de que una persona tiene más valor que otra.

Entonces el hombre no sería violento por naturaleza.

Absolutamente no, por una razón muy sencilla. Yo tengo 22 años trabajando con hombres, con pandilleros, con narcotraficantes, y he visto cambios radicales. Eso sería imposible de imaginar si los hombres fueran intrínsecamente violentos. Pero muchos niños crecen viendo cómo el papá le grita y humilla a la mamá, sin que necesariamente la amenace con un cuchillo. Ese niño aprende a entrar en conflicto con su masculinidad, porque su modelo es violento. Se está dañando profundamente su autoestima.

Mano dura ineficaz

El Presidente Piñera tiene un exiguo 6% de aprobación. Hay parte de la derecha que reclama que no ha aplicado la suficiente "mano dura" tras esta explosión social.

Que le sirva a Chile la experiencia de Centroamérica: nunca resultó. Lo que es un problema social no se va a resolver con mano dura. Las políticas de mano dura que se aplicaron en el triángulo norte de Centroamérica dieron como resultado que creciera mucho más el problema. Hubo escuadrones de la muerte. Escuadrones parapoliciales que mataban jóvenes. Simplemente, la delincuencia juvenil la combatían matando a los jóvenes. En Guatemala le llamaban "política de limpieza social". Terrible. Un exterminio. En cambio ahora, cuando se empezó a hacer más prevención, en Honduras empezó a bajar la delincuencia, y en El Salvador, cuando llega el Presidente Bukele, que tiene una política distinta, empieza a bajar la delincuencia. Es a través del diálogo que se resuelven los conflictos de todo tipo.

La podrían tildar de ingenua.

Acá en Chile tiene que haber un freno definitivamente a las acciones delictivas. Pero las protestas sociales no pueden ser frenadas. Si no dejas salir el aire de un globo va a explotar de todos modos. Lo que sí hay que lograr es que esa protesta sea pacífica. La clave no es el trabajo de las oficinas de los ministros, es la calle, como nosotros lo hemos hecho todos estos años y donde hemos visto un cambio enorme. Y Carabineros tiene que tener un enfoque de policía comunitaria.

¿Cómo es una policía comunitaria?

Es una en que a las funciones de orden público agrega funciones preventivas. Son policías que, por ejemplo, pueden ir a una esquina y les dan una charla a los jóvenes en temas de prevención de violencia o de género.

¿Cómo ve a los jóvenes chilenos que están ahora en las calles "guerreando con los pacos"? Hay quienes los miran como héroes. Otros, como delincuentes.

No son ni héroes ni delincuentes, son jóvenes que tienen problemas que nadie ha atendido, que han ido acumulando resentimiento. Antes, esos sectores de la sociedad, su descontento, su protesta, se canalizaba a través de alguna actividad política.

Y ahora, ¿quién capitaliza el descontento?

El narco, el crimen organizado.

Pero esos jóvenes no necesariamente pertenecen al narcotráfico.

No al narcotráfico, pero sí al mundo de los jóvenes consumidores de droga de barrios marginales. Hablemos de marginalidad, que es mucho peor que la pobreza. Es la exclusión social, no tener un grupo al que pertenecer. Eso se pudo haber evitado, pero en Chile no se hizo ningún trabajo comunitario, se separó a los jóvenes en el mundo de los narcos, de los ricos bien protegidos y ahora tienes la respuesta en la calle. Son jóvenes que no tienen oportunidades de trabajo o de un ingreso estable, ni tampoco un ambiente familiar, porque no tienen padre y su madre trabaja. El éxito económico es otro mandato del patriarcado. Ser joven y pobre implica una crisis en tu masculinidad. En la cultura machista no tienes valor social, eres un perdedor.

¿Y qué hace con ese hombre?

Lo ayudo a comprender que él no es un perdedor, porque no es un objeto económico.

¿Y dónde se inserta?

¿Por qué crees que hay tanta violencia? Por eso. El hombre restituye. La violencia es un recurso para afirmar su masculinidad ante una sociedad que le está quitando poder. No es una casualidad que los femicidios se concentren en las zonas donde más hay fuerza laboral femenina. Con el ingreso de la mujer al trabajo esta ha ganado poder económico y el hombre lo ha perdido, en el mismo momento histórico, sin que haya cambiado la mentalidad. ¿Una lola en su población va a salir con un hombre que no tiene empleo, que no tiene educación?

Supongo que no.

¿Pero y si tiene una cadena de oro y es narcotraficante? Ahí si está mejor. No tienes dinero legalmente, consíguelo ilegalmente, pero consíguelo. Intercambio de sexo por dinero. Nosotras somos objetos sexuales, ellos son el objeto económico.

Entonces, estos jóvenes marginados socialmente de las poblaciones de Santiago son cooptados por el narco que tiene un discurso muy machista que le da poder económico.

Un exministro de Educación de Piñera se refirió en la prensa a sus hijos como "campeones", porque usaban varios condones.

Otro mandato del patriarcado es la promiscuidad sexual. O sea, tener que confirmar, a través del sexo, que eres un hombre. También teniendo muchos hijos con distintas mujeres. En Nicaragua no se dice "tengo tantos hijos", sino que "me tienen". Ser un semental.

Nunca me había imaginado que eso puede ser una manera de sentirse hombre.

Y qué otra cosa. Quién en su sano juicio va a hacer eso, sabiendo los costos económicos y emocionales que tiene.

¿Qué opina de la ahora mundialmente famosa performance de Lastesis y su frase "el violador eres tú"?

Va en contra de lo que yo vengo haciendo en años, que es mostrar que los hombres pueden ganar dejando el machismo. Me preocupa que vaya a ahuyentar a muchos hombres de los temas de género, a los cuales hay que acercar. Diciendo "el violador eres tú" no van a bajar la violencia contra la mujer ni los femicidios. Esa realidad horrorosa la vamos a transformar cuando los hombres comprendan que ellos también son víctimas del machismo y probablemente mucho más que las mujeres, y que no les conviene esa receta de masculinidad que se supone que es exitosa, pero que los destruye en todos los sentidos, física y psicológicamente. El machismo es una enfermedad, una patología de la masculinidad, que las mujeres contribuimos a que se reproduzca, porque formamos a la niñez para eso.

¿Me explicaría por qué los hombres abandonan a sus hijos?

Porque les prohíben los juegos de la paternidad. Un niño que juega con una muñeca es un maricón. No le decimos "qué lindo mi muchachito, vas a ser un buen papá", como le decimos a la niña que está cargando su muñeca. Le prohibimos al hombre conectarse con sus sentimientos y expresarlos, porque se puede parecer a una mujer, se puede criar débil y eso es lo peor que puede pasar. Porque los obligan a distanciarse completamente de todo lo que es considerado femenino. Y, obviamente, hay un momento en que te desconectas, como cuando sacas el enchufe. Entonces, aunque tengas sentimientos, no eres capaz de conectar con ellos.

Hay quienes temen la feminización de los hombres.

Esa es la preocupación de la cultura patriarcal. ¿Cómo es posible que un hombre no se parezca a una mujer? Si los hombres también son mujeres, cuentan con un aspecto biológico femenino, tienen hormonas femeninas, tienen emociones, sentimientos, pero los castramos desde la infancia emocionalmente.

No es feminista.

Mira, yo no me considero "ista" de ningún tipo. Hace tiempo me distancié de definiciones que estrechan el pensamiento de las cosas. Creo que el feminismo desarrolla la conciencia de muchas personas, pero llegó el momento de que el feminismo, como lo dice la Rita Segato, incorpore masivamente a los hombres en esto. Porque este es un tema de la sociedad, no de las mujeres. Hombres y mujeres sufrimos las consecuencias del machismo y hombres y mujeres reproducimos la cultura machista, y al final los que más lo sufren son los más vulnerables, los niños y las niñas.D

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