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Minera Delfín: Büchi, Segura y Petermann ponen fin a proyecto por “tajante rechazo” de comunidad indígena

Hernán Büchi, ex ministro de Hacienda.

El presidente de la Comunidad de Peine, Sergio Cubillos se mostró “contento” y “satisfecho” con el desistimiento de la tramitación ambiental del proyecto de Minera Delfín. “Es un triunfo y marcamos un precedente a los futuros proyectos que se quieran instalar a futuro cerca de la comunidad. Esperamos que el fin del proyecto sea definitivo y no que otra compañía con otro nombre pretenda seguir adelante con la iniciativa”.


No va más. El histórico proyecto de Minera Delfín -ligado a Claudio Segura, Víctor Petermann y Hernán Büchi– en la Región de Antofagasta, denominado Planta de Sulfato de Cobre Pentahidratado, y que consideraba una inversión de US$17 millones, no será realidad.

El pasado viernes -a las 13 horas-, a través de una escueta carta dirigida al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), el representante legal de la minera, Claudio Segura, solicitó el retiro del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto que acumuló seis años de tramitación y se enfrentó al férreo rechazo de la Comunidad de Peine.

“El directorio de Minera Delfín -conformado por sus tres inversionistas- frente al tajante rechazo planteado por la dirigencia de la comunidad atacameña cercana al proyecto, publicado en su propio informativo, aludiendo a perjuicios a nuestro juicio no existen o son perfectamente remediables ha resuelto abandonar a su solicitud de Resolución de Calificación Ambiental”, sostuvo la declaración enviada por la compañía a la autoridad.

“Esperando a que en algún un futuro estas situaciones estén adecuadamente reglamentadas de modo de compatibilizar los beneficios de las comunidades y el desarrollo sustentable del país y su principal actividad económica y social, la minería”, agregó.

Entre los obstáculos que enfrentó el proyecto -que pretendía la extracción de 12.000 toneladas anuales de cobre- estuvo la negativa de la comunidad de Peine, la que desde un comienzo se mostró contraria a la iniciativa y rechazó participar de las entrevistas que requería el desarrollo de la consulta indígena.

Más aún. El mayor temor del grupo era que en el eventual caso de obtener el permiso ambiental, siguiera una posterior discrepancia en Tribunales Ambientales y posteriormente, en la Corte Suprema. Esto último podría tomar incluso cuatro años más.

El presidente de la Comunidad de Peine, Sergio Cubillos, se mostró “contento” y “satisfecho” con el desistimiento de la tramitación ambiental del proyecto de Minera Delfín. “Es un triunfo y marcamos un precedente a los futuros proyectos que se quieran instalar a futuro cerca de la comunidad. Esperamos que el fin del proyecto sea definitivo y no que otra compañía con otro nombre pretenda seguir adelante con la iniciativa”.

Consultado sobre los motivos por los cuales la comunidad cerró las puertas a la consulta indígena, respondió que “considerábamos que ya habíamos manifestado nuestro parecer a la empresa. El proyecto era inviable por su cercanía, iban a ejecutar tronaduras y se iba a transportar ácido. Estaba a menos de 17 kilómetros de la comunidad”.

Cuantiosas reservas

El Comité de Ministros del gobierno anterior optó por dar una segunda oportunidad al proyecto, y retrotrajo en 2016 su evaluación ambiental. Por lo mismo, solicitó corregir a Minera Delfín sólo dos aspectos, pues contó con la aprobación de todos los organismos estatales.

Una de ellas era que la compañía se preocupara porque las vibraciones que se producirían por las tronaduras no afectaran sitios arqueológicos colindantes. Y por otro lado, que el camino de acceso al proyecto no perturbara el camino tropero que une Peine con el sitio de pastoreo que está al sur.

Ello porque el camino de acceso a la mina cruzaba la ruta de pastoreo. Por lo mismo, la adenda que se iba a presentar y planeaba la compañía junto a la consultora ambiental SGA, corregiría dichos planteamientos.

El origen del proyecto se remonta a la década de los ochenta, cuando se realizaran por primera vez exploraciones. Posteriormente, Segura, Petermann -dueño de la reserva ecológica Huilo Huilo- compraron unas tierras en Calama, Región de Antofagasta.

A fines de 2007, los inversionistas junto a al economista Hernán Büchi resolvieron reactivar la iniciativa debido al buen ciclo de precios del cobre y bajo el nombre de Delfín, reactivaron los trabajos, apuntando al ingreso de un Estudio de Impacto Ambiental, lo cual se concretó en 2013.

Según fuentes del grupo, el yacimiento cuenta con reservas por cerca de 20 millones de toneladas del mineral, y con una ley cercana al 1,5%, se estimaba por aquellos años que su producción de cobre fino rondaría las 15.000 toneladas.

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