Nombró a excandidato presidencial en empresa estatal: la nueva polémica de Castillo a seis meses de asumir en Perú

Pedro Castillo, Presidente de Perú, en el 76º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en septiembre de 2021, en Nueva York. Foto: Reuters

A causa del escándalo por la designación de Daniel Salaverry en Perúpetro, vista como supuesto pago de un favor durante la campaña, analistas dicen que el mandatario izquierdista no cuenta con un capital político importante que le permita garantizar gobernabilidad para los próximos cinco años




Otro escándalo se suma a los que lleva Pedro Castillo en su primer semestre en la presidencia de Perú: esta vez, por la designación del presidente del directorio de Perúpetro, la empresa estatal encargada de promover las actividades de exploración de hidrocarburos en el país. Publicado el domingo en el Diario Oficial, el nombramiento de Daniel Salaverry en el cargo levantó sospechas en toda la clase política peruana.

El motivo: Daniel Salaverry compitió contra Castillo durante la pasada campaña presidencial, desde la centroderecha con su partido Somos Perú. Se señaló que, desde que empezó el gobierno del profesor izquierdista el 28 de julio pasado, Salaverry lo habría visitado en Palacio de Gobierno dos veces, siendo la última el sábado pasado. Al día siguiente, el exparlamentario recibió la designación, y muchos indican que no cumple con los requisitos para manejar la compañía, por lo que se trataría de un favor político.

Daniel Salaverry, presidente designado del directorio de Perúpetro, durante su labor como parlamentario en el Congreso peruano. Foto: AP

La Resolución Suprema, publicada en el Diario Oficial El Peruano, apareció este domingo firmada por el ministro de Energía y Minas, Eduardo González Toro, y por el mismo Presidente Pedro Castillo. Según la ley, este cargo tiene una duración de seis años.

De acuerdo con la hoja de vida que presentó en las elecciones pasadas, Salaverry es arquitecto y trabajó como gerente general en constructoras, por lo cual no tendría experiencia en el sector energético. Para comparar, su predecesor en el directorio de Perúpetro, Seferino Yesquén León, es ingeniero de Petróleo de la Universidad Nacional de Ingeniería en Lima y cuenta con maestrías en petróleo y en gas, habiendo trabajado en el sector durante 40 años.

Javier Torres, analista político y director del portal de noticias SER, señala al respecto: “Básicamente es el pago de un favor de campaña. Salaverry, entre la primera y la segunda vuelta, se convirtió en uno de los entusiastas del entonces candidato Castillo. Hay que recordar que Salaverry fue aprista primero, luego fue presidente del Congreso con Fuerza Popular, y siendo presidente del Congreso rompió con Keiko Fujimori, y de alguna manera se volvió un aliado del Presidente Vizcarra. Bueno, Salaverry sabía que en un gobierno de Keiko Fujimori él no iba a tener ningún juego político”.

El columnista del diario La República, Mirko Lauer, apunta a la incapacidad política del presidente como motivo de la polémica designación. “Lo único que consigue Castillo con esto es hacer un nombramiento de alto nivel. Y con esto quiero decir que Castillo no tiene gente, no tiene acceso a cuadros, no conoce ni puede confiar. El ministro de Energía y Minas que ha puesto, a su vez, es una persona que no conoce gente, entonces lo que pasa con Castillo es que consiguió a alguien que le parece nombrable. Finalmente, Salaverry es un hombre conocido, ha sido presidente del Congreso, en fin, es un político del primer nivel y de las grandes ligas. En esta medida, quizás sea el político más prominente que Castillo ha podido subir a bordo”, opina Lauer.

Al respecto, el analista político y director ejecutivo de la consultora Vox Populi, Luis Benavente, retrata al militante de Somos Perú: “Salaverry es un tipo muy, muy cuestionado. Imagínese que fue presidente del Congreso con Keiko, y ahora presidente de Perúpetro con Castillo, dos figuras que están en las antípodas de la política. Estamos hablando de dos extremos, y Salaverry ha sido servidor de ambos, lo que no habla bien de él, porque es muy camaleón y oportunista”.

Daniel Salaverry en un debate durante la campaña presidencial en Perú. Foto: AP

Ya en octubre, la probidad del gobierno de Castillo se vio comprometida, cuando el excomandante del Ejército, José Vizcarra Álvarez, hizo pública la solicitud que le habrían hecho el secretario de la presidencia, Bruno Pacheco, y el entonces ministro de Defensa, Walter Ayala. El problema: Pacheco y Ayala le pidieron que ascendiera a dos coroneles, que eran cercanos al entorno del Presidente Castillo.

Al negarse a realizar estos ascensos, contrarios a las razones meritocráticas que rigen el ordenamiento militar, el comandante fue retirado, con tan solo tres meses en el puesto. “Yo sí recibí algunos pedidos, que me hicieron conocer antes del proceso a través del secretario Bruno Pacheco y el ministro de Defensa los mensajes a través del edecán del ministro de Defensa. Eran varios los recomendados y en diversos grados”, señaló entonces Vizcarra a Radio Programas del Perú.

Walter Ayala renunció irrevocablemente al Ministerio de Defensa, y se ha abierto una investigación preliminar en la Fiscalía para corroborar la presunta interferencia en estos ascensos. Según el fiscal Ramiro González, el Presidente Castillo -que fue interrogado el pasado 28 de diciembre- no dio explicaciones válidas al respecto.

Pedro Castillo acompañado por el entonces ministro de Defensa, Walter Ayala, en una ceremonia por el día de las Fuerzas Armadas. Foto: Reuters

Otra investigación abierta por la Fiscalía y que tiene en la mira al presidente es la polémica con Petroperú -empresa estatal distinta a Perúpetro–, y en la que una licitación de US$ 74 millones está al centro de la polémica. Según el registro de visitas, el presidente recibió al gerente de la Heaven Petroleum Operators, Samir Abudayeh Giha. A las dos semanas, la millonaria licitación fue otorgada a la empresa de Abudayeh.

Luego de que se diera a conocer esto por el programa de televisión Panorama, se terminó anulando el contrato. Hace unos días, el mismo Abudayeh salió en los medios, declarando que no le había pedido al presidente ganar ese contrato. De todos modos, tanto Contraloría como Fiscalía y Procuraduría General del Estado comenzaron la investigación, y llegaron a afirmar que desde el Palacio de Gobierno se habrían realizado gestiones para impedir el avance del proceso.

Bruno Pacheco, el secretario implicado en la interferencia con los ascensos en Fuerzas Armadas, también se vio envuelto en otro escándalo, cuando se encontraron US$ 20 mil en el baño privado de la oficina en Palacio de Gobierno. Las acusaciones que apuntaron al funcionario tenían relación con ascensos irregulares a diplomáticos en Cancillería, además de respaldo a amigos suyos ante el jefe de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), y variadas reuniones con lobbistas, militares y ministros.

Luego de que Pacheco no pudiera explicar el origen del dinero encontrado en el baño, presentó su carta de renuncia al presidente, siendo aceptada cuatro días después. La investigación por parte de Fiscalía sigue abierta.

Manifestante contrario al gobierno de Pedro Castillo frente al Palacio de Justicia en Lima. Foto: Reuters

Todos estos escándalos, además de la dificultad que ha tenido Castillo para liderar y concretar sus proyectos, han dejado la puerta abierta a la posibilidad de iniciar una “moción de vacancia” en el Congreso, iniciativa que ya se intentó en noviembre de 2021, pero que terminó siendo rechazada en diciembre.

Al respecto, de las polémicas en las que se ha visto envuelto el gobierno, Benavente opina que len da argumentos sólidos a la oposición para intentar más mociones de vacancia: “La historia reciente nos dice que el intento de vacancia no se agota en el primer intento. Con (Pedro Pablo) Kuczynski hubo dos procesos de vacancia, y el segundo terminó con su renuncia. Con (Martín) Vizcarra hubo dos procesos de vacancia, y al segundo lo sacaron. Y Castillo tiene argumentos de vacancia muchos más fuertes que los de Kuczynski, y tiene menos respaldo político del Congreso, de manera que la vacancia es posible, y los escándalos de corrupción lo ponen con un pie fuera de su empleo como Presidente del Perú”.

Lauer encuentra más lejana la salida de Castillo. “Lo que vamos a ver, más que una vacancia creo yo, es una neutralización en el cargo. Eso es lo más probable que un Castillo bancado. Será un Castillo bajo la tutela de un primer ministro fuerte, y una coalición opositora fuerte con una mayoría confiable. Estas figuras son las que terminarán neutralizando al Presidente Castillo”, señala el analista.

Por esto mismo, el politólogo concluye que no son estos escándalos los peores enemigos del profesor: “Más que esto, creo que lo que más le afecta a Castillo es esta percepción de que no tiene recursos políticos. Que no puede gobernar, nombrar ministros duraderos. Que no pueda articular un discurso o un mensaje que diga algo. En todos los casos, hay una ineficiencia. Los escándalos son de su entorno, y a él no se le ha encontrado nada. Por ahora, lo más que se le puede decir es que mantiene compañías poco recomendables”, concluye Lauer.

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