Roman Protasevich, el periodista opositor bielorruso cuya captura tensa la relación entre Minsk y Occidente

El bloguero y activista de la oposición bielorrusa, Roman Protasevich, espera antes del comienzo de una audiencia judicial en Minsk, el 10 de abril de 2017. Foto: Reuters

Protasevich, de 26 años, fue arrestado cuando viajaba desde Grecia a Lituania en un incidente que provocó el repudio internacional. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el hecho de “indignante e ilegal”.


La detención del periodista opositor bielorruso Roman Protasevich escaló aún más la tensión entre Minsk y Occidente. Los líderes de los 27 países de la Unión Europea (UE) iban a discutir hoy la adopción de nuevas sanciones contra el régimen de Alexander Lukashenko, luego del escándalo por el aterrizaje forzado de un avión para arrestar al bloguero y activista de 26 años.

El caso estalló este domingo, cuando un vuelo de la empresa Ryanair que viajaba de Atenas a Vilna, la capital de Lituania, se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en Minsk debido a una supuesta amenaza de bomba. A bordo del vuelo se encontraba Roman Protasevich, exeditor en jefe del medio de oposición bielorruso más destacado, Nexta, que ha jugado un rol clave en denunciar la represión a los manifestantes que protestan contra el Presidente Lukashenko.

“Cuando el piloto anunció que estábamos aterrizando en Minsk, (Protasevich) se puso muy nervioso, trató de sacar su computadora y dijo que todo esto le estaba pasando”, dijo Monika Simkiene, de 40 años, que viajaba con tres niños. “Simplemente se volvió hacia otros pasajeros que hablaban con él y dijo que enfrenta la pena de muerte”, comentó a la agencia Bloomberg,

El bloguero y activista de la oposición Roman Protasevich, acusado de participar en una protesta no autorizada en la reserva Kuropaty, llega a una audiencia judicial en Minsk, Bielorrusia, el 10 de abril de 2017. Foto: Reuters

“Después de un giro repentino del avión, un hombre (Protasevich) comenzó a entrar en pánico y se agarraba la cabeza”, dijo un pasajero al portal de Radio Free Europe. “No hubo conflicto hasta que el avión giró”, agregó.

Las autoridades bielorrusas sacaron a Protasevich del vuelo y lo arrestaron junto con su novia, Sofia Sapega, que es ciudadana rusa. A los pasajeros restantes se les permitió partir hacia Vilna después de un retraso de siete horas. El régimen de Lukashenko afirma que los pilotos tomaron la decisión de desviarse a Minsk debido a una amenaza a la seguridad a bordo. Antes del aterrizaje, Bielorrusia envió un avión de combate para “acompañar” al avión.

En ese sentido, los medios progubernamentales de Bielorrusia indicaron que el propio Lukashenko ordenó que un avión de combate MiG-29 interceptara el avión de Ryanair por una supuesta amenaza de bomba. Pero no se encontró ningún explosivo en la aeronave.

“Un oficial preguntó, señalándolo con el dedo: ¿habla ruso?”, recordó en conversación con Bloomberg, Saulius Danauskas, quien viajaba en el avión de Ryanair. “Hicieron un gran espectáculo. Pero estaba claro que esta operación era por este hombre. Todo sucedió a la antigua manera soviética. Pandemia o no pandemia, Covid o no Covid, a nadie le importaba. Fue muy desagradable”, añadió.

Para Danauskas, estaba claro que la emergencia estaba organizada y no había amenaza de bomba, que es lo que dijeron los asistentes de vuelo a los aterrorizados pasajeros. La mayoría de las personas en el avión eran lituanos como él, que también hablan ruso dado su pasado bajo el dominio soviético.

Un gráfico animado muestra la trayectoria del vuelo 4978 de Ryanair, que volaba de Atenas a Vilna y transportaba al activista de la oposición y bloguero bielorruso Roman Protasevich, desviándose y aterrizando en Minsk, Bielorrusia, el 23 de mayo de 2021. Foto: Reuters

Franak Viacorka, asesor de la líder de la oposición bielorrusa Svetlana Tikhanovskaya, escribió en Twitter que Protasevich, que ahora es editor del medio de oposición Belamova, estaba a bordo del avión en tierra y sería arrestado en Minsk. El medio de oposición bielorruso Nexta informó que el periodista había notado que estaba bajo vigilancia en el aeropuerto de Atenas antes del vuelo. En Minsk, los pasajeros fueron sacados del avión y enviados al aeropuerto para controles de seguridad, durante los cuales las fuerzas de seguridad detuvieron a Protasevich.

Flanqueado por un grupo de soldados y civiles, Protasevich fue conducido en una camioneta negra a alta velocidad, dijo un pasajero griego que pidió no ser identificado hablando públicamente sobre el incidente. Sofia Sapega fue registrada y se quedó en Minsk. Antes de ser detenido, Potrasevich le pasó su computador y teléfono. Otras tres personas, al menos, tampoco regresaron a bordo, según funcionarios del gobierno lituano.

En noviembre de 2020, el Comité de Seguridad del Estado de Bielorrusia (aún llamados KGB) agregó a Protasevich, junto con el fundador de Nexta, Stepan Putilo, a una lista de personas “involucradas en actividades terroristas”. Protasevich y Putilo, que viven fuera de Bielorrusia, fueron los primeros ciudadanos bielorrusos que fueron incluidos en esta lista de vigilancia de terroristas en la historia del país. Las autoridades bielorrusas también designaron al medio de oposición Nexta y su logotipo como “materiales extremistas”.

Protasevich habló con Current Time desde un lugar no revelado en Polonia el 19 de noviembre de 2020, después de que las autoridades bielorrusas emitieran una orden de arresto contra él. “Me parece que el poder (estatal) ahora considera que casi cualquier expresión de una opinión diferente en general es un delito”, sostuvo.

Después de la detención de Protasevich, comenzó a circular información en internet, dice el portal de noticias rusas Meduza, de que el periodista podría enfrentarse a la pena de muerte en Bielorrusia. Si bien el país permite la pena de muerte por delitos de terrorismo, Protasevich aún no ha sido acusado de terrorismo, como tampoco ha sido acusado Stepan Putilo.

Sin embargo, el Comité de Investigación de Bielorrusia ha acusado a Protasevich de organizar disturbios en Minsk e “incitar a la enemistad social” contra funcionarios gubernamentales y policiales. Si bien estos cargos no prevén la pena de muerte, aún podría enfrentar largas penas de prisión: hasta 15 años por organizar disturbios y hasta 12 años por “incitar a la enemistad. Al mismo tiempo, antes del aterrizaje, Protasevich habría dicho a otros pasajeros del vuelo que se enfrenta a la pena de muerte en Bielorrusia.

Una mujer ondea una vieja bandera nacional bielorrusa en el techo, mientras los partidarios de la oposición marchan hacia la Plaza de la Independencia en Minsk, Bielorrusia, en agosto de 2020. Foto: AP

Repudio internacional

Las medidas extraordinarias tomadas para detener a Potrasevich equivalen al secuestro de un vuelo comercial y una violación del protocolo de transporte aéreo. El hecho tomó por sorpresa a Occidente, que evalúa la implementación de sanciones. Entre las muchas preguntas sin respuesta del incidente se encuentra si algo de esto se hizo con el conocimiento o la aprobación del Presidente ruso, Vladimir Putin.

El jefe de la OTAN se reunió con varios países de la UE para exigir una investigación sobre el incidente. El secretario general del organismo, Jens Stoltenberg, dijo que la alianza estaba monitoreando de cerca el “aterrizaje forzoso” del vuelo. “Este es un incidente grave y peligroso que requiere una investigación internacional. Bielorrusia debe garantizar el regreso seguro de la tripulación y todos los pasajeros”, dijo Stoltenberg en Twitter.

El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, calificó el hecho de “impactante”, por poner en peligro “la vida de más de 120 pasajeros, entre ellos ciudadanos estadounidenses”.

La aerolínea Ryanair dijo que el vuelo llegó a salvo a Vilna el domingo después de un retraso en Minsk de varias horas. La aerolínea irlandesa informó anteriormente que “no se había encontrado nada anormal” después de que el control de tráfico aéreo de Bielorrusia le notificara de una posible amenaza a la seguridad a bordo y le diera instrucciones de desviarlo.

El Presidente de Lituania, Gitanas Nausėda, criticó anteriormente el arresto de Protasevich en Twitter, calificándolo de “evento sin precedentes”. Además, dijo que el régimen bielorruso está “detrás de esta acción abominable”.

Más tarde, Lituania convocó al embajador bielorruso e instó a sus aliados de la UE a hacer lo mismo. También pidió a los países del bloque que recomienden conjuntamente que los aviones eviten el espacio aéreo bielorruso. La propuesta se presentará en una reunión de líderes europeos e incluirá un llamado para reconocer el incidente como una violación de las reglas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Lituania. “Esta es una afrenta brutal contra toda (la) UE”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Gabrielius Landsbergis, en un comunicado.

La OACI añadió que el incidente “podría estar en contravención del Convenio de Chicago”, que prohíbe cualquier uso de la aviación civil que pueda poner en peligro la seguridad.

Más tarde, la UE acordó prohibirle a las aerolíneas de Bielorrusia usar el espacio aéreo del bloque europeo y aterrizar en sus aeropuertos. Además, pidieron a las compañías europeas que eviten sobrevolar ese país. También exigió la “liberación inmediata” de Roman Protasevich.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, apuntó que se trató de un comportamiento “indignante e ilegal”, al tiempo que el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, mencionó la aplicación de nuevas sanciones. En un mensaje en Twitter, Von der Leyen se refirió al “secuestro” de la aeronave y añadió que los responsables “deben ser sancionados”.

La UE ya mantiene sanciones contra altos funcionarios de Bielorrusia, inclusive contra el Presidente Lukashenko. Esto, porque Bruselas no reconoce como legítima la victoria electoral que permitió la reelección del mandatario.

Aún sin este incidente internacional con el avión de Ryanair, los equipos técnicos de la UE ya preparaban nuevas sanciones. En febrero, la Unión Europea extendió hasta 2022 las medidas restrictivas vigentes. Los líderes de la UE también tenían previsto discutir el agravamiento de las relaciones diplomáticas con Rusia.

En abril, en respuesta a sanciones adoptadas por la UE, Rusia anunció sus propias medidas restrictivas contra un grupo de ciudadanos europeos, un gesto que fue criticado en capitales de la Unión Europea.

En ese contexto, agravado por la fuerte presencia militar rusa en la frontera con Ucrania, la UE había encomendando a Borrell la elaboración de un informe sobre la estrategia a seguir por parte de la UE con relación a Rusia.

¿Quién es Potrasevich?

El periodista bielorruso Román Protasevich comenzó su activismo en internet cuando era adolescente. En 2012, a los 17 años y cuando todavía estudiaba en la enseñanza media, fue detenido por dirigir dos grupos en la red social rusa Vkontakte contra el Presidente Lukashenko.

Uno de ellos se llamaba “Estamos hartos de este Lukashenko”, que gobierna Bielorrusia con mano de hierro desde 1994, un año antes de que naciera Protasevich, indica la agencia France Presse. “Me golpearon en los riñones y el hígado”, contó entonces. “Oriné sangre durante tres días después. Me amenazaron con acusarme de asesinatos sin resolver”, explicó.

Protasevich asiste a un mitin de la oposición en Minsk, Bielorrusia, el domingo 25 de marzo de 2012. Foto: AP

Durante el interrogatorio, agentes de los servicios de seguridad bielorrusos le pidieron las contraseñas de sus grupos en línea. Luego trabajó como fotógrafo para medios bielorrusos y en 2017-2018 recibió una beca Václav Havel para aspirantes a periodistas independientes.

Protasevich abandonó Bielorrusia en 2019 tras empezar a trabajar en el influyente canal opositor de Telegram Nexta. Más tarde se convirtió en redactor jefe del canal, que actualmente cuenta con más de 1,2 millones de suscriptores. Este canal tuvo un papel importante en la organización de las protestas contra Lukashenko, informando a sus abonados de los detalles, las horas y las fechas de las concentraciones.

El activista es ahora el editor del canal BGM, que cuenta con 260.000 suscriptores. Su pareja es estudiante de Derecho en la Universidad Europea de Humanidades (EHU) de Vilna.

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