Sacando cuentas para la cuenta pública presidencial

Cuenta Pública
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A algo más de dos semanas del primer examen oral que ha de rendir Su Excelencia respecto a lo logrado y no logrado de su programa en sus primeros 15 meses, persisten otras dos medidas inquietudes. La de Palacio: que el mensaje del 1 de junio tenga la mayor audencia posible. La de sus parlamentarios: algunos no quieren más proyectos de ley nuevos después de esta "semana negra" en el Congreso, y otros sí.


Dentro de la próxima semana debiesen reunirse los equipos de TVN con los de la Presidencia de la República para coordinar los detalles de la transmisión de la cuenta pública 2019 del mandatario Sebastián Piñera, el sábado 1 de junio en el Congreso. La estación se prepara para movilizar al menos medio centenar de personas a Valparaíso y así cumplir con los requisitos pedidos por La Moneda. Es un despliegue donde ésta busca aprovechar al máximo posible esta herramienta de difusión, en un año que se le está haciendo cada vez más complicado en las arenas del Legislativo.

Más aún si la semana "negra" que arrancó con las derrotas en reforma previsional, Admisión Justa y la nominación de Dobra Lusic a la Suprema ha recordardo el peso de ser minoría al oficialismo, algunos de cuyos legisladores ya han clamado anteriormente por no recargar la agenda en el Parlamento con demasiados nuevos proyectos -peor es cuando no les avisan- si ya está costando sacar adelante los que están.

Así, mientras en un plano está cierta interrogante del eje UDI-RN-Evópoli por las consecuencias que tenga el mensaje presidencial, en otro hay una medida inquietud de Palacio por el impacto y atención que concentre aquel, que hace dos años dejó de pronunciarse cada mediodía del 21 de mayo, para reubicarse el 1 de junio. Como este año la fecha cae sábado, La Moneda pidió primero que se hiciera en el bloque "prime" de las 20.45, y no más tarde, a las 22.45.

La franja elegida promete mejor audiencia, y según entendidos es de todos modos más auspiciosa que la del mediodía, al menos en materia de televisores encendidos. Pero en algunos canales se siguen preguntando -según comentaron en dos de ellos-, por qué esta vez La Moneda, si quiere llegar a más gente, no optó por hacerlo un día de semana, por ejemplo. También hacen ver que la cuenta pública generalmente es acompañada de desórdenes y desmanes originados en protestas: el 2016, cuando todavía esto se hacía junto con el aniversario del Combate Naval de Iquique, un guardia municipal murió cuando fue incendiado un inmueble.

En Palacio cuentan que durante los últimos días ha circulado la aprensión de que, dado que es sábado y en ese horario, los canales no destaquen en Valparaíso gruesos contingentes de personal, o que tampoco alarguen su cobertura con reacciones y comentarios, como solía hacerse en un día feriado al mediodía, y que pasen de inmediato a programas más atractivos para ese bloque. Incluso dicen que se lo plantearían a algunas estaciones, pero al menos en dos de ellas afirman no haber recibido tal petición. Todavía.

Pero también allí hay voces que le bajan dos cambios a esos temores, argumentando que el rating no es tema, porque al final -esperan- el mensaje "rebota" en diversos medios y plataformas.

Otro ítem es el costo, en el que históricamente los gobiernos no incurrían. Ahora la Presidencia licita la transmisión oficial a través de la plataforma Mercado Público, un proceso que aún no se adjudica, y que debiese ocurrir el 23 de mayo. Aunque no ha terminado, lo usual es que TVN se encargue de producir y transmitir la señal oficial, "limpia" (sin logos propios),  y los otros canales se "cuelgan" de ella para retransmitir. La Presidencia solo le paga a TVN y no a las otras estaciones.

Solo cuando se haya adjudicado la licitación, dicen en Bellavista 0990, se coordinarán detalles con Palacio. Este año hay exigencias nuevas, como proveer iluminación especial dado el horario nocturno. En la estación pública detallan que el evento no es nada de nimio para ellos. Por ejemplo, para este 1 junio deberían movilizar al menos diez cámaras; para el Festival del Huaso de Olmué necesitan instalar doce. Sumando equipos móviles y personal, serán cerca de cincuenta personas.

Se supone que Piñera hablará entre 45 minutos y una hora. Pero eso solo se sabrá cuando termine de hacerlo.

En cuanto a las expectativas y aprensiones del bloque oficialista, siguen conviviendo las dos posturas: la que pide que el Presidente le quite un poco la planta del pie al acelerador y privilegie las batallas que ya se están librando, y la que exige no claudicar.

Esta mañana, por ejemplo, el senador UDI Juan Antonio Coloma comentó a La Tercera PM que "hay una buena batería de cosas planteadas en el Congreso. Desde el punto de vista legislativo, es importante dar espacio para que los procesos maduren y se aprueben, y hay un gran espacio en materia de gestión. Obras ciudadanas importantes como el tren a Melipilla, son los espacios para eso, y en el parlamento debemos proyectar la gruesa batería de proyectos, que maduren y se desarrollen".

Pero el diputado y ex presidente de Evópoli, Francisco Undurraga, aseveró que "el programa de gobierno hay que desarrollarlo, y los parlamentarios tenemos el deber de aportar en los diversos proyectos que el legislativo nos entregue a la discusión. Creo que tenemos la capacidad de caminar y comer chicle a la vez; somos 155 diputados, 38 senadores. Hay capacidad de sobra como para -en paralelo- discutir". Y el muro que implica ser minoría no lo amilana: "Tenemos que ser capaces de acercar posiciones con las oposiciones".

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