Por Fernando FuentesA un mes del conflicto, Trump redobla amenaza contra Irán en medio de pérdida de material bélico clave
El presidente republicano advirtió que si próximamente no hay un acuerdo ni una reapertura del estrecho de Ormuz, sus tropas “destruirán” la isla iraní de Kharg, así como todas sus centrales eléctricas y pozos petrolíferos. Ello, mientras EE.UU. sufrió la pérdida de un avión E-3 Sentry, clave para detectar los drones Shahed de Teherán.

Después de que el jueves pasado anunciara la suspensión de los ataques contra las plantas energéticas de Irán durante 10 días, hasta el 6 de abril, el presidente estadounidense Donald Trump redobló este lunes las amenazas contra la República Islámica tras advertir que si próximamente no hay un acuerdo ni una reapertura del estrecho de Ormuz sus tropas “destruirán” la isla iraní de Kharg, así como todas sus centrales eléctricas y pozos petrolíferos. Ello, pese a remarcar que están en curso “conversaciones serias” con lo que llamó “el nuevo régimen” de Irán.
En su última publicación en Truth Social, Trump afirmó que Estados Unidos está en “conversaciones serias” con un “régimen nuevo y más razonable” para poner fin a su guerra contra Irán, pero amenazó con “arrasar” la isla de Kharg, de importancia estratégica para Irán, si no se llega a un acuerdo en breve.
“Se han logrado grandes avances, pero si por alguna razón no se llega pronto a un acuerdo, lo cual es probable, y si el estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente al tráfico marítimo, concluiremos nuestra agradable estancia en Irán dinamitando y aniquilando por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Kharg (¡y posiblemente todas las plantas desalinizadoras!), que deliberadamente aún no hemos tocado”, advirtió el inquilino de la Casa Blanca.
Y agregó: “Esto será en represalia por los numerosos soldados nuestros, y otros, que Irán masacró y asesinó durante los 47 años de ‘Reinado del Terror’ del antiguo régimen”.
En tanto, en entrevista con el diario New York Post publicada este lunes, Trump aseguró que hay conversaciones con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, mientras presiona al gobierno de la República Islámica para que acepte su propuesta para un acuerdo que termine la guerra, iniciada hace un mes por EE. UU. e Israel.
Cuando se le preguntó si el presidente del Parlamento iraní era alguien con quien Estados Unidos podría trabajar, Trump declaró al periódico que esa respuesta se conocerá pronto. “Ya lo averiguaremos”, dijo el mandatario republicano al Post cuando le preguntaron sobre Ghalibaf. “Se lo haré saber en una semana aproximadamente”.
Trump describió una profunda transformación en Irán, afirmando que la vieja guardia ha sido prácticamente aniquilada y reemplazada por un nuevo grupo con el que, según él, hasta ahora ha sido más fácil trabajar. “Ha habido un cambio de régimen total porque los regímenes del pasado han desaparecido y ahora tratamos con un grupo de personas completamente nuevo”, dijo el presidente estadounidense. “Y hasta ahora, han sido mucho más razonables”.
“No hemos tenido negociaciones directas”
Contrariando la versión de Washington, las autoridades de Irán insistieron este lunes en que no hay contactos directos con Estados Unidos y pusieron en duda la voluntad de negociar de Trump, tras recalcar que Teherán no participa en el marco creado por Pakistán, país que lidera junto a Egipto, Arabia Saudita y Turquía una iniciativa para poner fin al conflicto.
“Hasta el momento no hemos tenido negociaciones directas con Estados Unidos”, señaló el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, según informa la agencia Tasnim, si bien el funcionario indicó que Teherán ha recibido mensajes “a través de intermediarios”, en los que se indica que Washington quiere negociar el fin de la guerra. En este sentido, recalcó que las primeras propuestas de lado estadounidense para acordar el cese de las hostilidades parecen “irrealistas, ilógicas y excesivas”.
Después de que durante el fin de semana, Pakistán haya reunido a los cancilleres turco, saudita y egipcio en Islamabad e informado de que acogerá contactos entre Estados Unidos e Irán “en los próximos días”, Baqaei recalcó que Teherán no ha participado en esta iniciativa, indicando que se mantiene a la expectativa de los pasos que se puedan dar, pero reiterando que se ponga el acento en Estados Unidos e Israel como iniciadores de la guerra hace más de un mes.
“Las reuniones que mantiene Pakistán constituyen un marco que ellos mismos establecieron y en el que no participamos. Es positivo que los países de la región se preocupen por poner fin a la guerra, pero deben tener cuidado con quién la inició”, argumentó el portavoz iraní. “Nuestra posición es clara. Estamos sufriendo una agresión militar. Por lo tanto, todos nuestros esfuerzos y nuestra fuerza están centrados en nuestra defensa”, declaró.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, advirtió este lunes que cualquier “provocación” de Estados Unidos y sus aliados en el estrecho de Ormuz, vía marítima estratégica bloqueada “de facto” por Teherán, “solo complicaría la situación”.
“Cualquier provocación de los agresores y sus simpatizantes, incluido el Consejo de Seguridad de la ONU, con respecto a la situación en el estrecho de Ormuz solo complicaría la situación”, afirmó Araqchi en una conversación telefónica con su homólogo francés, Jean-Noël Barrot.
EL domingo, Trump aseguró que Irán permitirá el paso de 20 buques petroleros a través del estrecho de Ormuz. En respuesta a reporteros a bordo del avión presidencial, el mandatario señaló que Teherán aceptó permitir el paso de los navieros este lunes como un “regalo” y “señal de respeto” a EE.UU.
España cierra su espacio aéreo
En otro revés para Estados Unidos, el Gobierno de Pedro Sánchez cerró el espacio aéreo español a aquellos vuelos de aviones implicados en la guerra de Irán, bajo la llamada operación “Furia Épica” impulsada por Estados Unidos e Israel, una guerra “profundamente ilegal e injusta”, como la describió la ministra de Defensa española, Margarita Robles.
Según adelantó este lunes el diario El País, con esta restricción España no sólo prohíbe el uso de las bases militares de Rota y Morón, sino también que aviones vinculados a la ofensiva contra Irán puedan volar por el espacio aéreo español, según confirmaron a Europa Press fuentes del Ejecutivo. Una prohibición que afecta no sólo a los despegues desde suelo español, sino también al sobrevuelo de aeronaves militares procedentes de bases en Reino Unido o Francia.
En respuesta, la Casa Blanca afirmó que la Administración Trump “no necesita ayuda de España ni de nadie más” en la guerra contra Irán. “Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos están cumpliendo o superando todos sus objetivos en el marco de la Operación Furia Épica y no necesitan ayuda de España ni de nadie más”, señalaron fuentes de la Casa Blanca en declaraciones a Europa Press.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, afirmó que su país deberá “revisar” la relación con la OTAN cuando haya terminado la guerra de Irán debido a la negativa de España y de otros países a permitirle usar sus bases. “En un momento de necesidad para Estados Unidos (...) tenemos países como España, un miembro de la OTAN al que estamos comprometidos a defender, negándonos el uso de su espacio aéreo y presumiendo de negarnos el uso de sus bases. Y hay otros países que también han hecho eso”, dijo en una entrevista con Al Jazeera.
Destrucción de avión clave
Cuando Estados Unidos e Israel lanzaron la guerra contra Irán el 28 de febrero, la respuesta de Teherán fue inmediata. Irán no solo lanzó misiles y drones contra Israel, sino que también atacó objetivos estadounidenses en los países del Golfo, extendiendo el conflicto en una de las regiones productoras de energía más importantes del mundo.
En el último mes, los ataques iraníes han dañado o destruido sistemas de radar, un sistema de defensa antimisiles THAAD y drones Reaper en ofensivas sobre bases estadounidenses en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Jordania y Kuwait, en un intento por contrarrestar la campaña aérea estadounidense, según informa Al Jazeera. La base de Al Udeid en Qatar, donde se encuentran estacionadas fuerzas estadounidenses, también fue atacada.
Según un informe del diario The Wall Street Journal, el viernes un misil iraní y varios drones impactaron la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita. La base, ubicada a unos 96 km al sureste de Riad, la capital saudita, pertenece a la Fuerza Aérea Saudita, pero también es utilizada por las fuerzas estadounidenses.
El ataque dañó varios aviones cisterna KC-135, utilizados para el reabastecimiento de combustible en vuelo de aeronaves estadounidenses, y un avión E-3 Sentry del sistema aerotransportado de alerta y control (AWACS), según informó el sábado la revista Air & Space Forces Magazine, especializada en defensa aérea y seguridad nacional de Estados Unidos.
Exfuncionarios militares estadounidenses declararon al Wall Street Journal que atacar específicamente el avión AWACS E-3G “es un asunto de gran importancia”. El coronel retirado de la Fuerza Aérea de EE.UU., John Venable, dijo al periódico el sábado que el ataque “perjudica la capacidad de Estados Unidos para observar lo que sucede en el Golfo y mantener el conocimiento de la situación”. Agregó que hay un número limitado de E-3 y no se pueden reemplazar.
Según la agencia Bloomberg, la destrucción del valioso avión de alerta temprana y control E-3 Sentry constituye la primera pérdida en combate conocida de ese tipo. El llamado avión AWACS, que tiene un disco de radar giratorio montado sobre su fuselaje, se utiliza para detectar amenazas lejanas y dirigir a otros aviones de combate.
Heather Penney, expiloto de F-16 y directora de estudios e investigación del centro de estudios Mitchell Institute for Aerospace Studies, declaró a la revista Air & Space Forces Magazine que “la pérdida de este E-3 es increíblemente problemática, dado lo cruciales que son estos gestores de batalla para todo, desde la resolución de conflictos en el espacio aéreo y entre aeronaves, hasta la selección de objetivos y la provisión de otros efectos letales que toda la fuerza necesita en el campo de batalla”.
El AWACS permite la vigilancia aérea de hasta 310.000 kilómetros cuadrados de espacio de batalla, desde el suelo hasta la estratósfera, y ha sido un componente vital de las fuerzas de combate estadounidenses durante décadas. La flota de E-3, y la experiencia de Estados Unidos al utilizarlos a lo largo de los años, es vista por analistas como una gran ventaja de la que goza Washington. Según CNN, puede rastrear alrededor de 600 objetivos al mismo tiempo: desde otras aeronaves, hasta misiles, grandes drones e incluso tanques en el campo de batalla. El personal a bordo del E-3 puede transmitir esa información en tiempo real a los comandantes en el teatro de operaciones, a los buques en el mar o de regreso al Pentágono. Mientras tanto, los controladores a bordo del AWACS pueden dirigir cazas interceptores hacia amenazas entrantes o enviar aeronaves de ataque para apoyar a tropas terrestres bajo fuego.
En el conflicto actual, un E-3 podría detectar un dron iraní Shahed entrante lanzado a 320 km de distancia unos 85 minutos antes que un radar basado en tierra, dijo Peter Layton, exoficial de la Real Fuerza Aérea Australiana e investigador del Griffith Asia Institute.
Layton calificó la pérdida del E-3 en tierra como “una grave falla en nuestros esfuerzos de protección de la fuerza”. También dijo que el ataque podría indicar que Irán está recibiendo ayuda para apuntar contra activos clave de Estados Unidos. “Lo más probable es que Rusia le haya dado a Irán coordenadas geográficas e imágenes satelitales que proporcionaron la ubicación precisa”, aseguró.
El E-3 es un recurso limitado en la flota de Estados Unidos: solo había 17 al inicio del año, según el directorio 2026 World Air Forces de FlightGlobal.com. Eso es menos AWACS que bombarderos B-2 (20). Y son antiguos. El primer avión se incorporó a la Fuerza Aérea en 1978, y la flota estadounidense se ha reducido desde 32 aeronaves en 2015. La producción de esta aeronave finalizó en 1992. El Pentágono está en proceso de reemplazarlos con Boeing E-7 Wedgetail, a un costo de 700 millones de dólares cada uno.
Los aviones E-3 costaban alrededor de 270 millones de dólares del año fiscal 1998, según la Fuerza Aérea, unos 540 millones de dólares hoy. Además de Estados Unidos, Arabia Saudita, Francia y Chile operan el E-3, y la OTAN cuenta con su propia fuerza conjunta de 14 de estas aeronaves.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE












