Amnistía Internacional alerta sobre la “erosión” de DD.HH. por “prácticas autoritarias” de Trump en su primer año de mandato
La ONG identifica doce áreas, entre ellas ataques a la libertad de expresión y de reunión pacífica, presiones contra organizaciones de la sociedad civil y universidades, hostigamiento a opositores políticos, así como cuestionamientos al sistema judicial y el uso de las FF.AA. para fines internos.

La organización no gubernamental (ONG) Amnistía Internacional advirtió este lunes que el aumento de las “prácticas autoritarias” en Estados Unidos está erosionando los Derechos Humanos, tanto a nivel interno como en el resto del mundo, cuando se cumple un año desde el retorno de Donald Trump a la presidencia.
Según la entidad, el país atraviesa una trayectoria que ya configura una “emergencia de Derechos Humanos”.
El director ejecutivo de la ONG en EE.UU., Paul O’Brien, señaló que la actual administración ha impulsado medidas orientadas a “desmantelar normas y concentrar el poder”, lo que, a su juicio, busca dificultar la rendición de cuentas.
En ese contexto, alertó que estas acciones incrementan los riesgos para periodistas, manifestantes, abogados, estudiantes y defensores de Derechos Humanos.
Doce áreas de preocupación
Las advertencias forman parte del informe titulado “Suena la alarma: aumento de las prácticas autoritarias y erosión de Derechos Humanos en Estados Unidos”, donde Amnistía documenta más de una decena de ámbitos en los que el país estaría socavando los pilares de una sociedad libre, principalmente por el cierre del espacio cívico y el debilitamiento del Estado de derecho.
El documento identifica doce áreas interconectadas, entre ellas ataques a la libertad de expresión y de reunión pacífica, presiones contra organizaciones de la sociedad civil y universidades, hostigamiento a opositores políticos, así como cuestionamientos al sistema judicial, al debido proceso y a la independencia de jueces y abogados.

También se expone retrocesos en los derechos de personas refugiadas y migrantes, denunciando la estigmatización de comunidades, el debilitamiento de las protecciones contra la discriminación y el uso de las Fuerzas Armadas para fines internos.
A ello se suma -según la ONG- el desmantelamiento de mecanismos de rendición de cuentas corporativa y anticorrupción, junto con la expansión de la vigilancia sin supervisión efectiva.
La organización sostuvo que estas prácticas “se refuerzan mutuamente”, mencionando como ejemplos la detención de estudiantes por protestar en campus universitarios, la presencia de agentes migratorios en operativos masivos y la militarización de ciudades, fenómenos que comenzarían a normalizarse en el país.
Un patrón con impacto global
En ese contexto, Amnistía Internacional subrayó que los hechos observados en Estados Unidos replican patrones ya documentados en otras regiones del mundo, donde gobiernos concentran poder, controlan la información, desacreditan a críticos y castigan la disidencia.
En ese sentido, O’Brien afirmó que la situación estadounidense refleja una tendencia global que la organización ha advertido durante décadas.
Finalmente, la ONG presentó recomendaciones dirigidas a las autoridades estadounidenses, a la comunidad internacional, a las empresas y a la ciudadanía, con el objetivo de revertir el deterioro institucional.
Entre sus demandas, exigió medidas urgentes para proteger el espacio cívico, restablecer las salvaguardas del Estado de derecho, fortalecer la rendición de cuentas y evitar que las violaciones a los Derechos Humanos se normalicen o queden impunes.
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