Budapest frente al posible último discurso de Orbán
Este sábado por la noche, el primer ministro húngaro cerró la campaña en unas elecciones que, después de 16 años, podría abandonar el cargo.

A los pies de la Iglesia de San Matías, en la colina de Buda, el cierre de campaña de Orbán tuvo lugar este sábado por la noche, con cerca de mil personas como asistentes. En una plaza no más grande que una cuadra, las banderas grandes de Hungría, antorchas y carteles pro-Fidesz eran acompañadas por música fuerte, parecida al eurobeat, y de vez en cuando, gritos de “Viktor, Viktor, Viktor”.
En un barrio más bien chic de Budapest, al que se puede llegar en funicular, los asistentes al mitín variaron en edad, pero una parte importante de la audiencia eran mayores de 50 años. Al lado derecho del escenario, un stand de helados y comida tradicional estaba repleto de familias.
“Estoy acá porque estoy curiosa por escuchar al primer ministro hablar por última vez, y quisiera ver si se resigna con dignidad o va a seguir lanzando odio como viene haciendo durante toda la campaña”, comentó una joven de 28 años, que pidió mantenerse anónima luego de confesar que en realidad votará por Peter Magyar, el candidato de la oposición.

Con una bandera de Hungría casi tan grande como él, Bogta, de 49 años, cree que el Fidesz ganará las elecciones: “Llevo votando 30 años, cada vez que he podido, y he votado por distintos partidos. Pero el partido por el que más he votado es Fidesz. Soy alguien conservador, y cristiano, y creo que Hungría debería girar en esas direcciones, y Europa también”.
De 22 años, Christopher, estudiante de leyes, lleva una chapita de “Make Europe Great Again” en su chaqueta. “Voto 100% por el Fidesz, y esto, en especial en este momento donde el valor más importante en Europa es la certeza y la estabilidad. Y a medida que le la prensa día a día, puedo ver que se viene algo grande para Europa, y temo que el Occidente haya decidido ir a la guerra, en el futuro cercano, y creo que la historia de nuestro país y su legado nos enseña que tenemos que apartarnos de eso. Esto no es sobre política o izquierda o derecha: es entre caos y guerra”.
Consultado pore se miedo, el joven estudiante asegura que los líderes de Occidente, “la presidenta de la comisión europea, Ursula von der leyen, o el secretario de la OTAN, Mark Rutte”, están alentando la confrontación con Rusia, y que Orbán no se deja llevar por eso. “Cuando Rutte dice que tenemos que prepararnos para pelear la guerra que nuestros abuelos pelearon: son frases muy preocupantes. Y siento que nos están empujando, en los diarios, cada vez más por la guerra”.

Al lado de él, Botond, de 23, desconfía de la prensa. “Estoy preocupado, porque los medios internacionales están construyendo una narrativa, de que podrían hacer trampa. Ya están construyendo esta narrativa de que si el Fidesz y Viktor Orban ganan de nuevo, como en las pasadas 4 elecciones, dirán que no fue justo, que hubo influencia rusa y así. Y de ahí, van a decir que no aceptan a Orbán como el líder de Hungría”, indica. Su desconfianza es ampliamente compartida en el mitín de Fidesz, donde, de las pocas personas que hablan inglés, la mayoría afirma que preferirían “no opinar” para la prensa.
Christopher le apoya, y dice: “Creo que en los medios internacionales es un tema enorme que nos hacen creer que Orbán está del lado de Rusia, y no es el caso. Somos parte de la Unión Europea, y queremos lo mejor para Europa”.
Botond también se refiere al bloqueo de fondos de la Unión Europea, que se deben a las preocupaciones por la corrupción y la falta de reformas democráticas congelando 17 mil millones de euros para el país más pobre del bloque:“Contamos con Donald Trump y Georgia Meloni, y ellos saben que la democracia de Hungría y el Estado Derecho funciona. Y encima, considerando las acciones que la Unión Europea ha hecho contra nosotros, suprimiendo fondos: esa es una situación totalmente política, y sencillamente no les gusta como votamos”.

A eso de las 8 y media, aparece el primer ministro en el escenario, mientras el público grita “Víktor, Víktor, Víktor”. Entre las banderas rojo blanco verdes del Hungría, una grande dice VÍKTOR en la parte del medio. Otra, sostenida por una anciana, dice “Aura” y tiene la cara del líder. En su discurso, Orbán dice: “Tenemos mucho que perder en esta elección, pero ellos quieren perder aún más. necesitamos una patria fuerte”.
“Me siento nerviosa, pero creo que la nación húngara tomará la decisión correcta. Espero que Orbán gane nuevo”, comenta Juliana, estudiante de 19 años, que vino con su pareja al mitin: “Lo más importante es que no quiero que estemos involucrados en la guerra con Ucrania, y quiero que el dinero nos llegue a nosotros, no a Ucrania. Quiero que se use para la infraestructura, para todo este tipo de cosas”.
Votante y militante de Fidesz, Juliana asegura haber conocido al opositor Peter Magyar hace cinco años, cuando trabajaba con el partido oficialista: “Creo que estamos apostando nuestro país, y la gente se lo quiere dar a ese payaso. Esa es la amenaza, y creo que Peter Magyar es una persona horrible, considerando lo que hizo con su familia”.
“Algo cambió, no sé qué, pero algo cambio. Y ahora está diciendo todo lo contrario a lo que apoyaba antes, y encima, cómo trató a su esposa. Yo la adoro, a Judith Varga: es una verdadera heroína de Hungría, y una madre modelo para todas las mujeres de nuestro país. Y en eso, solo puedo decir que Magyar es un psicópata”, indica la joven estudiante, que votará en Budapest.
Con esto, la joven se refiere a la polémica con la que Magyar entró en la carrera política: en 2022, luego de divorciarse de la entonces ministra de Justicia Judith Varga, el hoy candidato a primer ministro hizo públicas unas grabaciones de discusiones privadas que había tenido con su entonces esposa, y en la que se revelaba el rol de ella en una gran trama de corrupción. Al final, la ministra renunció al puesto, Magyar al Fidesz, y comenzó su carrera criticando la corrupción propia del régimen de Orbán.

Ya a las 9 y media, la plaza está más o menos vacía, y los técnicos están desinstalando el escenario. Quedan los periodistas internacionales que despachan a sus países, y uno que otro asistente cargando la bandera nacional en el hombro. Mucho más festivo, el cierre de campaña de la oposición tiene lugar en una ciudad el este del país.
“No es conveniente para nosotros decir estas cosas, porque la gente de nuestra edad, nuestros pares, suelen pensar muy distinto. Y ayer, ocurrió este gran concierto, y era horrendo. Imagínate, ¡la gente estaba gritando ‘Free Palestine’! ¿Qué tiene que ver con esto?”, comenta Juliana, refiriéndose al evento que tuvo lugar en la Plaza de los Héroes el viernes en la noche, y en el que algunos medios estimaron la presencia de 100 mil personas.
“Estamos intentando ser pacíficos, abiertos con la oposición. Mira, ayer tuvieron un concierto, un concierto contra Orbán, y fue una falta de respeto. Uno de los cantantes llegó y sacó su pene, en frente de 40 mil personas. Puedes verlo en internet, fue así, y dijo cosas sobre ponerlo en las fauces del primer ministro y así”, comenta por su parte Botond.
“Creo que, esa gente no va a aceptar si pierden, y eso es lo que me asusta: simplemente irán a la calle y lo quemarán todo, porque no respetarán la democracia”, señala el joven.
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