Por Cristina CifuentesEl invierno más cruel en Kiev: Sin electricidad ni agua y -19 °C, ucranianos buscan alivio de los ataques rusos y el frío
Las autoridades ucranianas han descrito los recientes ataques de Rusia como un "invierno instrumental". El Presidente Volodymyr Zelensky declaró estado de emergencia en el sector energético, con especial atención a la capital ucraniana.

Los ataques con drones y misiles rusos han dejado a Kiev sumida en el peor apagón eléctrico y de calefacción de la guerra en momentos en que el invierno ha alcanzado temperaturas de hasta -19 °C. Este jueves la temperatura ya llegaba a -13 °C. Ante esta situación, el presidente Volodymyr Zelensky declaró estado de emergencia en el sector energético, con especial atención a la capital ucraniana.
No es la primera vez que Kiev, una ciudad de tres millones de habitantes, sufre cortes de electricidad, ya que Rusia ha intentado, sin éxito, congelar la ciudad más grande de Ucrania. Este año, sin embargo, los ataques rusos con misiles y drones están teniendo graves consecuencias y para el 13 de enero pasado cerca del 70% de la capital se encontraba sin electricidad y unos 500 departamentos no tenían calefacción. Este jueves, un total de 287 edificios residenciales permanecían sin calefacción en Kiev, según informó la agencia ucraniana Ukrinform.
Mientras los operarios del sector energético reparan los daños, las gélidas temperaturas dificultan el trabajo y los equipos de reemplazo se están agotando.
Las autoridades ucranianas han descrito los recientes ataques de Rusia como un “invierno instrumental”, según indicó el diario The Kyiv Independent. Zelensky declaró el 9 de enero que Rusia estaba aprovechando la ola de frío para atacar el mayor número posible de instalaciones energéticas, mientras que el director ejecutivo de Ukrenergo, operador del sistema de transmisión eléctrica de propiedad estatal, Vitalii Zaichenko, afirmó que Moscú intentaba “desconectar la ciudad” y obligar a la gente a abandonar Kiev.
Ante esta situación, se han instalado refugios móviles en la capital, que ofrecen espacios donde los residentes pueden calentarse, recargar sus teléfonos y otros dispositivos y beber té caliente, según ha señalado el servicio de emergencias.
Sin embargo, los ucranianos se enfrentan a enormes desafíos de vivir sin electricidad en pleno invierno. El problema radica en que las centrales eléctricas de la ciudad producen electricidad y agua caliente mediante un sistema de calefacción urbana. Para compensar, las autoridades desviaron el agua caliente desde una red de calderas de gas. Estas proporcionan mucha menos calefacción.
En este contexto, los ciudadanos se las arreglan como pueden. Es el caso de Halyna Turchyn quien consiguió un balón de gas para poder cocinar por primera vez desde que se quedó sin electricidad. “Hoy cocinaremos algo, porque llevamos dos días sin cocinar”, declaró a CNN en su cocina de Kiev.
Turchin es una jubilada de 71 años, que tuvo que cubrirse con varias capas de suéteres para intentar mantenerse caliente en su departamento, donde una ventana fue destrozada recientemente por los restos de un dron ruso y estaba cubierta solo por una sábana de plástico.
Zelensky dijo que se creará un grupo de trabajo en Kiev para coordinar la respuesta las 24 horas del día, y agregó que el recién nombrado ministro de Energía, Denys Shmyhal, lidera los esfuerzos para apoyar a los ciudadanos y las comunidades bajo las medidas de emergencia.
“Las consecuencias de los ataques rusos y el empeoramiento de las condiciones meteorológicas son graves”, escribió Zelensky en su canal de Telegram.
Un portavoz de la mayor empresa energética privada de Ucrania, DTEK, dijo que la gravedad de la situación en Kiev y en toda Ucrania requiere una coordinación sin precedentes entre las autoridades y los proveedores de energía.
“Acogemos con satisfacción la decisión del presidente Zelensky de implementar medidas de emergencia en respuesta a esta situación sin precedentes, incluido el establecimiento de una sede de coordinación permanente”, dijo el portavoz.
Por otro lado, según el diario The Kyiv Independent, “el gobierno intensificará sus esfuerzos con socios extranjeros para adquirir equipos energéticos esenciales, impulsar la importación de electricidad y obtener apoyo adicional, afirmó el presidente, a la vez que simplificará las normas para conectar equipos de energía de respaldo a la red eléctrica durante el estado de emergencia”.
Zelensky también declaró que había ordenado la revisión del toque de queda de medianoche, vigente desde la implementación de la ley marcial al inicio de la invasión rusa a gran escala, para permitir el acceso ilimitado a los “puntos de invulnerabilidad” instalados en Kiev, que proporcionan electricidad y calefacción. La ciudad también planea añadir más puntos.
También se espera que el Ministerio de Educación y las autoridades locales envíen propuestas al gobierno sobre el formato en que los niños asistirán a la escuela durante el estado de emergencia.
“Los equipos de reparación, las compañías energéticas, los servicios públicos y el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania siguen trabajando sin descanso para restablecer el suministro eléctrico y de calefacción. Muchos problemas requieren una solución urgente”, escribió Zelensky.
Rusia ha atacado repetidamente la infraestructura energética de Ucrania desde que lanzó su invasión a gran escala en 2022, utilizando oleadas de misiles y drones para paralizar la generación de energía en un aparente esfuerzo por erosionar la moral y golpear la economía.
Durante el primer invierno tras la invasión total de febrero de 2022, Moscú intentó derribar la red eléctrica nacional. Resultó demasiado ambicioso, ya que Ucrania lo afrontó desviando la electricidad para evitar los equipos dañados. Otras estrategias han incluido atacar las centrales transformadoras que abastecen a las centrales nucleares, importantes fuentes de energía para Ucrania.
Este invierno, Rusia se centró en tres ciudades: Kiev, Odesa y Dnipropetrovsk, según Oleksandr Kharchenko, director del Centro de Investigación de la Industria Energética, que habló con el diario The New York Times. El objetivo de Rusia parece ser aislar estas ciudades de la red nacional y luego volar sus centrales eléctricas. Las descargas se repiten aproximadamente cada dos semanas, programadas para interrumpir las reparaciones.
En promedio, los residentes de Kiev se quedaron sin electricidad durante 9,5 horas al día en diciembre, ya que el sistema energético tuvo dificultades para satisfacer la demanda invernal. Los ascensores de los bloques de departamentos dejaron de funcionar, atrapando a los residentes mayores en sus casas, y la gente se ha acostumbrado al fuerte zumbido de los generadores.
El viernes pasado, Rusia atacó subestaciones transformadoras en Kiev y sus alrededores. Esos ataques cortaron el suministro eléctrico a la capital y al resto del país. Rusia también atacó las tres centrales eléctricas de gas natural y carbón de Kiev, cerrando las fuentes internas de calor y electricidad de la ciudad.
“Estamos luchando por sobrevivir”, declaró a The New York Times, Vitali Klitschko, alcalde de Kiev y excampeón de boxeo de peso pesado, en una entrevista el martes durante una visita a una residencia de ancianos que ahora cuenta con calefacción por caldera de emergencia. Rusia, añadió, “está intentando destruir el ánimo de la población”.
“Putin no nos necesita como población”, añadió sobre el intento del presidente ruso Vladimir Putin de conquistar el país. “Necesita propiedades. Necesita Ucrania”.
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