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Impuestos a los preservativos y reducción de costos al cuidado infantil: el nuevo plan de China para impulsar la natalidad

Las medidas entraron en vigor este jueves, justo cuando se cumplieron 10 años desde que el gigante asiático puso fin a la política del hijo único.

Personas pasean con un niño en un coche en un parque público de Beijing, el 17 de enero de 2023. Foto: Archivo Mark Schiefelbein

China introdujo este jueves un impuesto del 13% sobre los anticonceptivos con el fin de impulsar la tasa de natalidad del país.

Artículos como preservativos, píldoras anticonceptivas y dispositivos anticonceptivos ya no están exentos del impuesto sobre el valor agregado (IVA), mientras que los servicios de guardería, los servicios relacionados con el matrimonio y el cuidado de personas mayores sí lo estarán.

Estos cambios se producen 10 años después de que China pusiera fin a la normativa, vigente durante décadas, que permitía a las parejas tener solo un hijo.

Este jueves se cumplió una década desde que el gigante asiático abandonó formalmente su infame política del hijo único, un experimento social radical que moldeó la vida familiar durante más de tres décadas.

Un niño juega con un recuerdo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 mientras sus familiares observan la ceremonia de apertura en su casa en Beijing, el 4 de febrero de 2022. Foto: Archivo STR

La decisión de ponerle fin en 2016 surgió de una cruda constatación: la tasa de natalidad de China estaba disminuyendo tan rápidamente que amenazaba la vitalidad a largo plazo de la segunda economía más grande del mundo.

Sin embargo, una década después, a pesar de los repetidos cambios de política e incentivos, los esfuerzos de Beijing por fomentar las familias numerosas no han logrado detener una caída demográfica histórica.

Como apunta el diario The Economic Times, la población de China comenzó a disminuir en 2022 por primera vez en más de 60 años. Según la Oficina Nacional de Estadística, la población descendió a 1.411 millones ese año, aproximadamente 850.000 personas menos que el año anterior, como se anunció en 2023. Los analistas señalaron que este fue el primer descenso demográfico desde 1961, durante la gran hambruna causada por el Gran Salto Adelante de Mao Zedong.

La población continuó disminuyendo hasta 2024. Incluso un modesto aumento de la natalidad ese año no fue suficiente para compensar las muertes y se considera, en general, un fenómeno temporal, más que un punto de inflexión.

El desafío demográfico de China no se limita a la disminución de bebés, sino también al rápido envejecimiento. Las personas de 60 años o más representan actualmente más del 20% de la población, y las proyecciones de las Naciones Unidas sugieren que podrían representar hasta la mitad de la población china para 2100.

Este cambio tiene profundas implicaciones para el crecimiento económico, las finanzas públicas y el bienestar social, en particular a medida que la fuerza laboral se reduce y los costos de la atención médica y las pensiones aumentan.

En 2024, nacieron alrededor de 9,5 millones de bebés en China, según las estadísticas oficiales, una marcada disminución con respecto a los 14,7 millones de nacimientos registrados en 2019. Esta caída se produjo a pesar de un impulso temporal vinculado a las preferencias culturales por tener hijos en el Año del Dragón. La tendencia general sigue siendo a la baja, lo que refleja una profunda ansiedad económica y social entre las generaciones más jóvenes.

El líder chino, Xi Jinping, ha evocado la necesidad de “seguridad poblacional” y ha convertido el “desarrollo de una población de alta calidad” en una prioridad nacional. Los analistas prevén más políticas o incentivos para apoyar la natalidad y el matrimonio durante el próximo año.

Pero muchos en China dicen que aumentar las tasas de natalidad significa abordar problemas centrales como el alto desempleo juvenil, el alto costo de criar hijos y lo que se considera una carga injusta de crianza para las mujeres, consigna CNN.

De hecho, varios expertos señalan que el verdadero obstáculo para la paternidad es el alto costo de criar a un hijo. China es uno de los países más caros del mundo para hacerlo, según un estudio de 2024 del Instituto de Investigación Poblacional YuWa, que citó la carga del cuidado infantil -especialmente para las mujeres-, la presión laboral y las cuotas escolares.

Daniel Luo, de 36 años, quien tiene un hijo y no planea tener más, no cree que subir los impuestos a los anticonceptivos resulte en más bebés.

“Es como cuando suben las tarifas del metro. Cuando suben uno o dos yuanes, la gente que usa el metro no cambia sus hábitos. Hay que seguir usando el metro, ¿verdad?”, declaró a la BBC este hombre de 36 años, residente en la provincia oriental de Henan.

Otros, mientras tanto, temen que el impuesto pueda tener consecuencias no deseadas.

Rosy Zhao, residente de Xi’an, en el centro del país, advirtió que encarecer los anticonceptivos podría impulsar a estudiantes o personas con dificultades económicas a asumir riesgos. Añadió que este sería “el resultado potencial más peligroso de la política”.

Según Associated Press, los analistas temen que la reducción del acceso a los condones pueda provocar más embarazos no planificados y un aumento de las enfermedades de transmisión sexual, especialmente entre los grupos de bajos ingresos. Qian Cai, director del Grupo de Investigación Demográfica de la Universidad de Virginia, declaró a esa agencia que el aumento de los precios podría incrementar los embarazos no planificados y las infecciones de transmisión sexual, lo que podría resultar en más abortos y mayores costos de atención médica.

China ya tiene una de las cifras más altas de abortos del mundo. Según Associated Press, las cifras oficiales indican entre 9 y 10 millones de abortos anuales entre 2014 y 2021, aunque los expertos creen que la cifra real podría ser mayor debido a las clínicas clandestinas. El gobierno dejó de publicar datos sobre abortos en 2022.

Un anciano juega con niños cerca de un edificio de oficinas en Beijing, el 10 de mayo de 2021. Foto: Archivo Andy Wong

Las infecciones de transmisión sexual también están en aumento, con más de 100.000 casos de gonorrea y 670.000 casos de sífilis reportados en 2024, junto con un número creciente de personas con VIH y sida, que alcanzó aproximadamente 1,4 millones ese año.

Algunos expertos cuestionan si el aumento de la natalidad es la verdadera razón detrás de la introducción del impuesto.

El demógrafo Yi Fuxian sugiere que el gobierno busca, en cambio, aumentar los ingresos mientras lidia con el aumento de la deuda y la caída del mercado inmobiliario.

Henrietta Levin, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, por su parte, cree que la medida fue en gran medida simbólica, lo que refleja el deseo de Beijing de demostrar que está abordando lo que ella denominó niveles de fertilidad sorprendentemente bajos.

Pero advirtió que las iniciativas gubernamentales corren el riesgo de alienar a la gente si se sienten intrusivas, y añadió: “El Partido Comunista no puede evitar inmiscuirse en cada decisión que le importa. Así que, en cierto modo, termina siendo su peor enemigo”.

Sus comentarios surgen de informes recientes en los medios de comunicación que indican que funcionarios locales han llamado a mujeres en algunas provincias para preguntarles sobre sus ciclos menstruales y sus planes de tener hijos, informó el diario británico Metro.

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