Artemis II alcanza órbita lunar y marca un nuevo récord de distancia para la humanidad
La misión de la NASA alcanzó este lunes 6 de abril uno de los momentos más importantes del regreso humano a la Luna. Los cuatro astronautas que viajan a bordo de la cápsula Orión entraron en la esfera de influencia gravitacional del satélite y se convirtieron en los seres humanos que más lejos han viajado desde la Tierra, superando el récord establecido por el Apolo 13 en 1970.

Entrada en la esfera lunar y nuevo récord histórico. La tripulación —integrada por los astronautas estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen— inició este 6 de abril el punto culminante de su misión de casi diez días, el primer vuelo tripulado del programa Artemis.
Durante el sexto día de vuelo, la nave Orión entró en la esfera de influencia gravitacional de la Luna, un momento clave en el que la gravedad lunar pasa a dominar la trayectoria de la nave. A partir de ese punto, la cápsula continuó su aproximación hacia la cara oculta del satélite.
Horas más tarde, la misión superó el récord de distancia desde la Tierra que había permanecido intacto durante 56 años. El Apolo 13 alcanzó en 1970 los 400.171 kilómetros del planeta, mientras que Artemis II se alejará más de 406.000 kilómetros, estableciendo una nueva marca histórica.
Este hito convirtió a la tripulación en los humanos que más lejos han viajado en el espacio.

Sobrevuelo de la cara oculta lunar
El sobrevuelo lunar, que se prolongó durante aproximadamente seis horas, llevó a la cápsula Orión a unos 6.500 kilómetros sobre la superficie de la cara oculta de la Luna. Durante este trayecto, los astronautas observaron una región del satélite que nunca es visible desde la Tierra.
Desde esa posición, la tripulación pudo haber contemplado imágenes únicas: la Tierra reducida a un pequeño punto luminoso en el horizonte lunar y la luz solar filtrándose por el borde del satélite, creando un eclipse solar total visible únicamente desde la nave.
Los astronautas llevaron cámaras profesionales para capturar miles de fotografías con valor científico y documental, mientras describen en tiempo real sus observaciones a un equipo de científicos lunares reunido en el Centro Espacial Johnson, en Houston.
Entre los principales objetivos científicos figura la Cuenca Oriental, una enorme estructura de impacto con tres anillos concéntricos que se extiende a lo largo de casi 950 kilómetros.

Breve pérdida de comunicaciones y trayectoria de retorno libre hacia la Tierra
Durante el paso por la cara oculta lunar, ocurrió un corte temporal de comunicaciones de unos 40 minutos. Este fenómeno pasa cuando la Luna bloquea la señal entre la nave y la Red de Espacio Profundo de la agencia.
Las autoridades espaciales señalaron que esta situación estaba prevista y forma parte de las operaciones normales en misiones lunares.
Una vez que la nave emergió del otro lado, la comunicación se restableció y la tripulación continúa su trayectoria de regreso a la Tierra.
Artemis II sigue una trayectoria denominada “retorno libre”, una maniobra que aprovecha la gravedad de la Tierra y la Luna para reducir el uso de combustible. Esta ruta, similar a la utilizada por el Apolo 13, describe una trayectoria en forma de ocho alrededor del satélite y encamina automáticamente la nave de regreso a casa.
El viaje de retorno durará aproximadamente cuatro días, con un amerizaje previsto en el océano Pacífico frente a la costa de San Diego.

Un paso clave hacia el regreso a la superficie lunar
La misión Artemis II representa el primer vuelo tripulado del programa Artemis, el ambicioso plan de la NASA para regresar a la Luna y establecer una presencia humana sostenible en el satélite durante la próxima década.
El objetivo final es construir una base lunar que sirva como campo de pruebas para futuras misiones a Marte.
Después de esta misión, Artemis III continuará con nuevas pruebas orbitales, mientras que el primer alunizaje del programa está previsto para 2028 cerca del polo sur lunar, una región considerada clave por su posible presencia de hielo de agua.
Más allá del logro técnico, la tripulación ha destacado el valor simbólico del viaje. Durante el fin de semana, el astronauta Victor Glover señaló que observar la Tierra desde esa distancia permite apreciar la fragilidad del planeta y la unidad de la humanidad.
“Esta es una oportunidad para recordar dónde estamos, quiénes somos y que debemos avanzar juntos”, afirmó.
Con Artemis II, la humanidad vuelve a acercarse a la Luna más de medio siglo después, marcando el inicio de una nueva era de exploración espacial.
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