Nicaragua se paraliza para exigir la salida de Daniel Ortega

Un manifestante en una calle vacía en Managua.

Durante la misma jornada, se conmemoró una histórica gesta del sandinismo en su lucha contra Somoza, pero sin el discurso del Presidente.


Tras las masivas protestas contra el gobierno de Daniel Ortega del jueves – que continuarán mañana sábado- la oposición logró otro hito: hoy paralizó a parte importante de Nicaragua, en una huelga general que evidenció, una vez más, la explosión social contra el sandinismo en el país centroamericano. Hasta ahora, los organismos defensores de DD.HH. contabilizan al menos 351 muertos y más de dos mil heridos.

El paro, que provocó que muchas de las principales avenidas de Managua lucieran vacías, incluyó a empresarios, trabajadores, comerciantes, estudiantes y campesinos. Lo que comenzó como una protesta por cambios en la seguridad social el pasado 18 de abril, pronto se transformaron en fuertes protestas contra Ortega, que ha reprimido las manifestaciones mediante grupos paramilitares y la policía. La oposición demanda la salida de Ortega o bien el adelantamiento de las elecciones para marzo de 2019. El Presidente sandinista, que gobierna desde 2007, fue reelecto hasta el año 2022.

“Agredieron a obispos y sacerdotes. Nunca se había visto que agredieran de forma tan clara a sacerdotes por los mismos paramilitares. Eso ha hecho escalar más el conflicto, porque el gobierno está lanzando el mensaje de que nadie está a salvo”, comenta a La Tercera el politólogo nicaragüense Silvio Prado.

Para Yubrank Suazo, estudiante de sicología de la U. Centroamericana de Managua y coordinadora del Movimiento 19 de abril en la ciudad Masaya, “al igual que el general Somoza, Ortega siempre muestra un discurso confrontativo y de poder, pero es evidente que el debilitamiento del sistema es cada vez más profundo, se está agudizando más la crisis y a nivel internacional está quedando solo. El voto duro del sandinismo ya no lo respalda”.

El gobierno, por su parte, conmemoró hoy el llamado repliegue a Masaya, una de las fiestas más importantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), un hito en la lucha contra Somoza en 1979.

Sin embargo, el silencio reinó durante esta conmemoración debido a que los nicaragüenses no salieron a las calles. Ortega optó por no dar el tradicional discurso de esta fecha y la caravana se realizó en vehículos y no a pie.

Según muchos en Nicaragua, Ortega tiene los días contados por la fuerza social que no tiene ánimos de disolverse, y una presión internacional que busca una salida pacífica a la crisis.

“Creo que se trata de la generación que ha crecido escuchando las historias de la guerra contra Somoza, de cómo derrocamos a la dictadura, entonces esta es una generación a la que se le ha transmitido que la resistencia es la única forma de derrocar una dictadura”, comenta Prado.

En medio de este clima, la OEA se reunió por segunda vez, en una sesión extraordinaria.

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