Protestas golpean a Macron y apoyo cae a 21%, el mismo nivel de Hollande

El Presidente se ha mantenido en silencio mientras intenta buscar una salida a la crisis social que estalló tras las protestas de los “chalecos amarillos”.


“¡Macron, dimisión!”, vociferó una veintena de franceses al Presidente Emmanuel Macron el martes, cuando llegó a Puy-en-Velay, en el centro del país, para visitar un edificio que resultó incendiado en las protestas del sábado. La palabra renuncia también se escuchó durante las tres manifestaciones que han protagonizado los “chalecos amarillos” y que han sacudido a Francia, las últimas tres semanas.

El movimiento de los “chalecos amarillos” tiene a Macron en un escenario complejo. Y él lo sabe. Se ha mantenido en silencio y no ha querido referirse públicamente a las demandas de quienes reclamaban en un principio contra el alza al impuesto a los combustibles. Hoy los “chalecos amarillos” protestan contra una serie de políticas que ha llevado a cabo Macron y que según los manifestantes, que pertenecen principalmente a la clase media rural, impacta directamente en su poder adquisitivo. Además, a ellos se han sumado otros grupos, como los estudiantes que desde inicios de semana tienen más de un centenar de colegios bloqueados y reclaman contra la reforma educacional del mandatario y en apoyo a los “chalecos amarillos”. Hoy protagonizaron violentos enfrentamientos en Marsella, Toulouse y París.

La cautela de Macron ha sido tal, que según indica Le Monde, su agenda no ha sido publicada desde que canceló su viaje a Serbia esta semana. Así, ha pasado los últimos días en reuniones internas, reflexionando y discutiendo. “Está buscando una salida a esta crisis, que amenaza el resto de sus cinco años y de la cual ya no sabe cómo salir”, escribió el diario francés.

Una encuesta revelada por Le Figaro del Instituto Kantar-Sofres-One Point, indica que Macron bajó su aprobación en cinco puntos. La gestión del mandatario frente a esta cólera que protagonizan las capas medias significó que la confianza de los franceses hacia la figura de Macron descendiera a 21% en diciembre, su nivel más bajo desde que llegó al Elíseo. Se trata del mismo nivel que tuvo el socialista François Hollande en el mismo período.

Los analistas aseguran que es la más grave crisis social que ha tenido que enfrentar Macron desde que asumió en mayo de 2017. El diario Libération citó a una fuente del gobierno que reconoció que la explosión de odio contra Macron no tiene precedentes: “Cuando protestamos contra la ley El Khomri (reforma laboral) en 2016, no gritamos la renuncia de Hollande”.

Y ese descontento social no solo se relaciona con sus políticas “hacia los ricos”, como se ha expresado, haciendo énfasis especialmente a la supresión del Impuesto Sobre la Fortuna (ISF) (ver recuadro), el aumento a la contribución social o la reformas laboral y educacional, sino que también con la forma de ser del Presidente Macron. En una entrevista a Le Monde, el exprimer ministro Bernard Cazeneuve recordó que “ciertas frases” de Macron “lastimaron a nuestros compatriotas que se sintieron (…) incomprendidos, alcanzados incluso en su dignidad”.

En septiembre del año pasado, frente a un joven que le confesó que buscaba trabajo infructuosamente, Macron le dijo: “Hoteles, cafeterías, restaurantes, cruzo la calle y te lo encuentro”. También en otra ocasión le sugirió a algunos manifestantes desempleados que buscaran trabajo, en vez de “causar alboroto”.

“Sin duda hay un problema relacionado con su acercamiento a los franceses, su forma de abordarlos, lo que hoy finalmente explica el aumento del odio, incluso de la violencia en ciertos casos”, explicó Frédéric Sawicki, profesor de ciencias políticas en París 1-Panthéon Sorbonne a la cadena Public Sénat.

Sin embargo, según el analista político y profesor de la Science Po Grenoble, Oliver Ihl, no todo está perdido y Macron aún tiene tiempo para reconfigurar su apoyo. “Su mandato apenas está comenzando. Esto le da tiempo para hacer olvidar las críticas del lado fiscal de su política”, dijo a La Tercera. Sin embargo, agregó que “la huella dejada por este movimiento social será profunda, especialmente en las categorías populares y medias de la población”.

Macron, además, deberá enfrentar otro escollo. Esto, porque socialistas y comunistas presentarán el lunes una moción de censura contra el Ejecutivo.

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