Por Fernando FuentesRadiografía a las FF.AA. de Venezuela: ataque de EE.UU. pone a prueba su lealtad al chavismo
Las Fuerzas Armadas, como los cuerpos de seguridad del Estado, se han desplegado en todo el país para garantizar el control territorial. Otrora la niña bonita del Caribe militar, el poder de la institución parece diezmado.

Un día después de la cinematográfica captura de Nicolás Maduro la madrugada del sábado, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de Venezuela exigió la liberación inmediata del presidente y de su esposa, Cilia Flores, tras denunciar una “agresión militar brutal” de Estados Unidos.
En un mensaje emitido por medio de Telesur, el ministro de Defensa y general en jefe Vladimir Padrino López calificó la operación como “una brutal agresión militar contra nuestra soberanía” y denunció que se trató de un acto premeditado, que vulnera los principios del derecho internacional y constituye un secuestro de las máximas autoridades del país.
“Se llevaron secuestrado a la persona que el pueblo de Venezuela eligió como su presidente, Nicolás Maduro Moros, electo constitucionalmente para el período 2025-2031. Exigimos la pronta liberación del presidente y de la primera dama, la doctora Cilia Flores”, señaló Padrino.
El alto mando militar destacó además la unidad y cohesión de la FANB frente a la intervención extranjera, subrayando que su institución ha garantizado la continuidad democrática y constitucional del país a lo largo de los años.

Durante la misma jornada del domingo, el gobierno de La Habana informó que 32 ciudadanos cubanos murieron en los ataques llevados a cabo por fuerzas de EE.UU. en Venezuela en la madrugada del sábado.
“Como resultado del criminal ataque perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, (...) perdieron la vida en acciones combativas 32 cubanos, quienes cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano”, señaló el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel, según recogió el medio oficialista Cubadebate.
Antes de conocerse esta noticia, el ministro de Defensa de Venezuela, el general en jefe Vladimir Padrino López, había informado que la mayoría de los escoltas y guardaespaldas que protegían a Maduro fueron “asesinados a sangre fría” por los militares estadounidenses que capturaron al gobernante venezolano y a su esposa.
A juicio del diario español El País, la captura de la pareja presidencial “ha dejado en entredicho a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que parecía un bloque férreo, imposible de traspasar y que (…) no pudo detener la detención del líder chavista”. No obstante, sostiene el medio, horas después del arresto, apenas habían trascendido señales de un quiebre interno o de una cesión por parte de los uniformados venezolanos.
Según el periódico, la plana dirigente de la revolución bolivariana tenía previsto un protocolo en caso de que se concretara una circunstancia como esta, como lo han afirmado ellos mismos varias veces; después de todo, han sido cuatro meses de tensión política continuos.
Algunos de los dirigentes más relevantes del chavismo, como el ministro de Interior Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y la presidenta interina Delcy Rodríguez, tomaron la palabra para llamar a la calma, convocar a sus seguidores y decretar el Estado de Conmoción Interior. Las Fuerzas Armadas, como los cuerpos de seguridad del Estado, se desplegaron en todo el país para garantizar el control territorial.
Pero la “Operación Resolución Absoluta”, que llevó a la captura de Maduro, ha dejado flancos abiertos y muchas interrogantes. Al respecto, El País destaca que la circunstancia de que Maduro y Flores, las dos personas más poderosas del país, fueron tomados de sorpresa y capturados vivos sin producir un estruendo militar demasiado grave, insinúa la existencia de una operación de inteligencia de alto calibre, que pudo vulnerar los anillos de seguridad de Maduro, con el probable incentivo de la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por su captura.
Durante todos estos meses, sostiene El País, algunos analistas en el exilio hicieron continuas alusiones a la existencia de un presunto malestar militar en el país. “Se ha hablado de baja moral en la tropa, de carencias materiales, de muy bajas remuneraciones y de problemas personales que afectan a los efectivos. Los dirigentes opositores están totalmente seguros de que la mayoría de los militares votó por Edmundo González Urrutia en las elecciones presidenciales del año pasado”, asegura el periódico.
A pesar de estos señalamientos, los hechos han ido demostrando, una y otra vez, una realidad bastante más matizada. El gobierno chavista es, básicamente, un régimen militar y su influencia en el cuerpo castrense, a pesar de las contradicciones de la realidad, es todavía relativamente amplia.
Poder diezmado
“Estábamos preparados para una segunda oleada. Estábamos listos, y esto fue tan letal, tan poderoso, que no fue necesario, pero estábamos preparados”, dijo el sábado Trump en una entrevista telefónica realizada con la cadena Fox News.
¿Las Fuerzas Armadas de Venezuela podrían hacer frente a una segunda oleada de ataques? Hubo un tiempo en que el país era la niña bonita del Caribe militar. En los años 80, sus pilotos entrenaban en bases estadounidenses y volaban F‑16 Block 15, los mismos que rugían en los cielos de la OTAN. Aquella compra fue histórica: 16 F‑16A y 8 F‑16B, con pilotos formados en Arizona.

Pero los años pasaron, llegaron las sanciones, la ruptura con Washington y la falta de repuestos. Hoy, la FANB es un gigante con pies de barro. Sobre el papel, impresiona: 109.000 efectivos activos, unos 8.000 reservistas y una milicia que oscila entre 220.000 y 500.000 voluntarios. A esto se suman Guardia Nacional y cuerpos auxiliares. Es una estructura pensada para la defensa territorial, no para proyectar poder lejos de casa.
“Lo que tiene Venezuela es una mezcla de algunas cosas bélicas que son poderosas para la región”, comentó en septiembre pasado a La Tercera James Story, quien se desempeñó como embajador de Estados Unidos en Venezuela de 2018 a 2023.
“Por ejemplo, hay un grupo de Sukhoi y F-16, los que todavía pueden volar, que son más poderosos que lo que tiene Colombia, por ejemplo. También tiene unos 5.000 misiles rusos MANPADS tierra-aire. Lo que me preocupa de ellos es que pueden caer en las manos de un grupo de delincuentes o terroristas como las FARC o ELN, y pueden acabar con un avión. Y también tiene un sistema de misiles S-300VM ruso, que es bastante poderoso, pero nada comparado con lo que Estados Unidos puede hacer”, detalló.
“Pero la verdad es que el Ejército de Venezuela no es lo que era (…) No es una fuerza con la cual Estados Unidos tendría un problema”, aseguró entonces el diplomático. Algo que el propio Maduro comprobó en persona con la “Operación Resolución Absoluta” que terminó con su captura en medio de la noche.
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