Por Juan Paulo IglesiasScott Anderson, experto en Medio Oriente: “Todo está saliendo según el guion iraní, es Trump el que está desesperado”
El periodista estadounidense, autor de Rey de Reyes, sobre el ascenso de la Revolución Islámica y ex corresponsal en Medio Oriente, asegura que el actual liderazgo iraní hoy es más fuerte, porque está dispuesto a llegar hasta el final, no tiene salida. “Estamos en un momento increíblemente peligroso”, dice.
Un informe secreto de la CIA, titulado “Irán en los 80” y fechado en agosto de 1977, era optimista sobre el futuro del régimen del shah Mohamed Reza Phalevi. “El shah seguirá participando activamente en la vida iraní hasta bien entrada la década del 80”, decía el documento, que agregaba una frase aún más contundente: “No habrá ningún cambio radical en la política iraní en el futuro próximo”. Cinco meses después estalló la Revolución Islámica, cuyo éxito se coronaría a principios de 1979 con el derrocamiento del shah y la llegada desde el exilio del ayatola Ruhollah Jomeini en febrero de ese año. El episodio lo recuerda el periodista Scott Anderson al comienzo de Rey de Reyes, su último libro sobre el ascenso y consolidación de la Revolución Islámica.
Desde su casa en Nueva York, Anderson, autor de casi una decena de libros, sonríe al recordar ese episodio. La CIA fue incapaz entonces de entender lo que sucedía en Irán y, según el periodista, “sigue sin entenderlo”. Aunque hoy la situación es aún peor. “Estoy convencido”, dice, “de que la CIA no tiene a nadie dentro de Irán (...), tienen muy pocos contactos en el país y han estado obteniendo la mayor parte de su información de los israelíes, que sí tienen buena información, porque todavía hay una comunidad judía muy grande allí”. El problema, apunta, es que “los israelíes les proporcionan a los estadounidenses la información que les conviene a ellos”. “Trump ha cometido el clásico error de creerse su propia propaganda”, asegura.
Usted ha dicho que los dos grandes eventos mundiales durante su vida han sido la caída del Muro de Berlín y la Revolución Islámica, ¿por qué cree que la Revolución Islámica es tan relevante?
Cambió el mundo completamente. Soy periodista, he trabajado en Medio Oriente y, sin duda, la Revolución Islámica influyó en todos los conflictos que he cubierto en esa región. Pero la revolución iraní también ha tenido repercusiones a nivel internacional. Catalizó ese auge del extremismo religioso que ahora se ve en todas las confesiones, no sólo en el islam, también en el cristianismo, en el judaísmo e incluso en el budismo de Sri Lanka.
Y a la luz de lo que ha sucedido en las últimas semanas, ¿cree que estamos cerca del fin de la Revolución Islámica?
Es curioso, porque en cierto modo tengo la sensación de que, por lo que ha hecho Trump, la Revolución Islámica ha tenido un nuevo impulso. Si las cosas hubieran seguido como estaban, si el Plan de Acción Integral Conjunta (el acuerdo de 2015 con Irán) hubiera seguido en vigor, el régimen se habría desmoronado poco a poco. En cambio ahora la cosa cambió. Es lo que necesitan las dictaduras, el aislamiento, así se hacen más fuertes. Son más fuertes con las sanciones, porque en realidad las sanciones le dan herramientas al régimen.
Y refuerzan una narrativa interna…
Así es. Lo que se vio en la primera oleada de bombardeos estadounidenses e israelíes en el verano del año pasado fue ese efecto de unión en torno a la bandera dentro de Irán entre la gente que se oponía y aún se opone al régimen. A la gente no le gusta que su país sea bombardeado por fuerzas extranjeras. Creo que ahora es más complicado, después de lo que pasó en enero con las masivas protestas y la matanza por parte del régimen. Sin duda, no va a haber otro levantamiento como el de enero, porque mucha gente fue masacrada.

¿En qué estado cree que está el régimen tras más de un mes de conflicto?
A nivel regional está mucho más debilitado. Ya no es una potencia regional, porque sus aliados han ido cayendo, los han ido eliminando uno a uno, sobre todo los israelíes. A nivel interno, hay que fijarse en lo que ocurrió en enero, porque en enero, durante la primera semana de protestas, prácticamente no hubo violencia, quizá murieron 10 o 15 personas. Pero las protestas se fueron haciendo cada vez más grandes y de repente el régimen se dio cuenta de que si dejaba que eso siguiera iba a caer. Así que entonces masacraron a unas 40 mil personas en un fin de semana. En 48 horas se produjeron casi todas las muertes. Se dieron cuenta de que estaban contra las cuerdas. Tenían muy poco margen de maniobra. En ese sentido, el régimen ahora es más fuerte, porque está más desesperado. No tiene salida y lo sabe. La mayoría de la gente los odia. No hay que olvidar, además, a la Guardia Revolucionaria. A menudo hago el contraste con Saddam Hussein en Irak. En el caso de Hussein, si lo eliminabas, quizá quedaba un grupo muy pequeño de personas leales a él, los demás sólo le tenían pánico. El caso de Irán es muy diferente. Hay cientos de miles de hombres en la Guardia Revolucionaria y en los Basijis que no tienen adónde ir, salvo mantener el régimen tal y como está ahora. Son ellos los que tienen las armas. Por eso, creo que son más fuertes, porque están desesperados y saben que no hay salida para ellos.
¿Quién cree que manda hoy en Irán, cree que Mojtaba Jamenei está en condiciones de tomar decisiones?
Creo que los ayatolas tienen poca influencia, aunque tengo la sensación de que en realidad desde hace mucho tiempo es la Guardia Revolucionaria la que lleva las riendas del país. Es un gobierno extraño, porque tienes un líder supremo y tienes a los Guardianes de la Revolución que están tras bastidores. Y luego está el presidente, que es como la cara democrática del régimen, pero que en realidad no tiene tanto poder. Todo tiene que ser aprobado por el líder supremo, pero creo que el verdadero poder lo tiene la Guardia Revolucionaria.
Y ¿la Revolución Islámica sigue teniendo algo de apoyo en el interior de Irán?
Creo que probablemente cuentan con cierto apoyo popular, quizá sobre todo en el campo, donde la gente es muy religiosa. Pero lo que ocurrió en enero marcó un cambio. A lo largo de los años el régimen ha sido muy hábil a la hora de enfrentar a una facción, a un segmento de la sociedad contra otro: lo urbano contra lo rural, lo moderno contra lo conservador. Pero lo que ocurrió en enero fue que el colapso económico afectó a todo el mundo. En cierto modo, todo el mundo se ha visto perjudicado ahora por el régimen. En todo caso, probablemente seguirá teniendo algo de apoyo. La cifra que siempre oigo es que entre 20% y 25% de la población sigue apoyando al régimen. Probablemente ahora será menor por el colapso económico, pero sigue teniendo cierto grupo de seguidores.
¿Cree que el régimen está blufeando cuando dice que puede seguir enfrentando a Estados Unidos?
Creo que realmente lucharán hasta el final, porque no tienen salida. No pueden deponer las armas, porque la mayoría del pueblo iraní los odia. Habrá un gran número de asesinatos por venganza. Me parece increíble que los estadounidenses no se dieran cuenta de eso. No hay forma de controlar el estrecho de Ormuz si alguien quiere hacerlo, porque los drones han cambiado el panorama de la guerra. Podrías enviar 10 mil, podrías enviar cinco mil marines a la costa del Golfo Pérsico, pero no puedes hacer nada para impedir que un dron sobrevuele sus cabezas y ataque un petrolero y paralice el Golfo de nuevo. No hay forma de que Estados Unidos pueda controlar el Golfo Pérsico sin un acuerdo con Irán. Uno pensaría que eso lo tenían que haber sabido después de cuatro años de guerra en Ucrania, porque lo que ha hecho el dron es convertirse en una especie de ametralladora moderna, es un gran igualador.
¿Cree que el régimen iraní estaba preparado para un ataque de Estados Unidos?
El gobierno planeó esto hace mucho tiempo. Ellos previeron una situación donde los estadounidenses atacarían, donde los israelíes atacarían y todo está saliendo según su guion. La forma en que compruebas eso es que los estadounidenses y los israelíes mataron a muchos líderes de la Guardia Revolucionaria en los primeros días de la guerra, pero ellos los sustituyeron al instante. No hay ningún tipo de parálisis en el régimen. Han nombrado a todos los sucesores y tienen cinco sucesores detrás de cada comandante. Eso demuestra que llevan mucho tiempo planeando esto. Trump quiere acabar con esto rápidamente, porque sus índices de popularidad no paran de caer a medida que se prolonga la parálisis económica. Pero también quiere ganar la guerra. Por eso dice que “los iraníes han aceptado todo lo que hemos pedido, hemos ganado”, pero los iraníes no le siguen el juego. Dicen que no están negociando y, desde luego, no van a aceptar que Estados Unidos diga que ganó. Así que Trump está atrapado. Es brillante la forma en que le han tomado el pelo. Los iraníes pueden seguir así durante mucho tiempo. Al final, Trump va a tener que llegar a un acuerdo, porque sus índices de aprobación van a caer hasta 20% o menos. Es Trump el que está desesperado ahora, no los iraníes.
¿Esta guerra podría terminar convirtiéndose en el Vietnam de Donald Trump?
Me cuesta imaginar que se envíen tropas sobre el terreno. Es posible que él lo ordene y ahora está amenazando con cometer crímenes de guerra abiertamente si ordena un bombardeo intensivo en Irán de las centrales eléctricas, de las plantas desalinizadoras, pero el Ejército estadounidense está obligado por su honor a no cumplir una orden ilegal. ¿Qué pasaría entonces? Tendríamos una situación muy interesante en la que los generales dimitirían negándose a dar la orden. Esto podría ponerse muy interesante en los próximos días.
“Es un cambio muy profundo en Medio Oriente, porque los días de Irán como potencia regional, como némesis regional de los demás ha llegado a su fin. En Arabia Saudita, en Irak, están muy contentos de ver lo que le está pasando a Irán”.
¿Cree que Trump decidió atacar por la influencia del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu?
Creo que sí, en cierto sentido. No fue directamente por los archivos Epstein, pero Trump vio que sus índices de popularidad iban bajando y que ese caso era como un lento goteo. Pensó entonces que cada vez que los estadounidenses van a la guerra se produce un efecto de unión y las cifras del presidente suben. También creía que Irán iba a ser fácil, porque la gente odia al regimen y lo había demostrado solo dos meses antes. Y en medio de todo eso tenía a Netanyahu susurrándole al oído: “Esto va a ser sencillo, es el momento de hacerlo”.
¿Cree que Trump tiene claro ahora que se equivocó, que las cosas no salieron como esperaba?
Sí, claro. Lo típico de él es cambiar de tema, se ha labrado una carrera mintiendo y haciendo que la gente se lo crea. Se ha salido con la suya una y otra vez. Cuando dice “hemos ganado” y “hemos logrado un cambio de régimen”, no agrega que el régimen actual es más radical que el anterior, pero bueno, es como si hubiéramos logrado un cambio de régimen. Pero los iraníes no están entrando a ese juego. Está desesperado. Va a ser interesante ver lo que pase. Ha sido humillado por los iraníes y va a seguir siendo humillado. La pregunta es ¿cómo reaccionará? Eso es lo que lo hace muy peligroso, cualquier tipo de humillación la ve como personal.
¿Qué podría hacer?
Hace unas semanas escuché a gente decir “¿y si utiliza una bomba atómica?”. Pensé entonces que no, que eso es una locura, pero creo que Trump es un hombre increíblemente peligroso y estamos en un momento increíblemente peligroso.

Usted conoce bien Medio Oriente y ha escrito varios libros sobre el tema. ¿Qué importancia tiene lo que está sucediendo ahora en Medio Oriente en la larga historia de la región? ¿Estamos ante un cambio profundo en los equilibrios regionales?
Es un cambio muy profundo, porque los días de Irán como potencia regional, como némesis regional de los demás ha llegado a su fin. En Arabia Saudita, en Irak, están muy contentos de ver lo que le está pasando a Irán. No lo van a decir abiertamente, pero es así. No creo que Irán vuelva a ser nunca más una potencia regional. Probablemente ese papel lo ocupará Turquía. Por supuesto, Israel es ahora más fuerte que nunca. Creo que, por desgracia, los palestinos están acabados para siempre. Arabia Saudita está en una posición mucho mejor con un Irán debilitado. De alguna manera cambia el tablero de ajedrez. Es un cambio muy grande, pero es difícil decir ahora exactamente cómo va a acabar todo esto.
Y ¿qué repercusiones cree que puede tener la guerra para Trump?
Debería empezar diciendo que llevo 10 años intentando escribir el obituario de Trump y me he equivocado una y otra vez. Creo, en todo caso, que las mentiras ya no funcionan. Sus seguidores son, en general, los estadounidenses con menos estudios y no siguen las noticias a diario, pero lo que sí ven día a día es que suben los precios de la gasolina y eso significa que todo va a subir. Eso es lo que va a acabar con él. Aunque la guerra se acabara mañana, aunque hubiera un tratado de paz, vienen meses y meses de precios altos antes de que las cosas se estabilicen. Creo que Trump va a perder a lo grande.
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