A 25 años de La Voz de los 80: la carátula, el estudio y los temas perdidos de Los Prisioneros

Salió a la calle el 13 de diciembre de 1984 y cambió para siempre la historia del rock criollo. Como buen disco mítico, el primero de los seis títulos oficiales del trío de San Miguel está lleno de historias que aquí reviven sus propios protagonistas, mientras el sello EMI Music prepara un relanzamiento de los cuatro primeros álbumes del grupo en vinilo.

Lo saben todos: que el disco salió bajo etiqueta de la disquería Fusión, el 13 de diciembre de 1984, y que en agosto de 1985 lo reeditó EMI con nuevo arte de tapa y distribución internacional. Pero lo que pocos retienen es que el histórico debut de Los Prisioneros se grabó mayoritariamente en una casa-estudio ubicada en pleno barrio de Santiago Centro. Se trata de la vieja casona de Vichuquén 348 (a media cuadra de calle Marín), donde todavía funciona el estudio que entonces comandaban Francisco Straub y Andrés Miquel.

Allí, en una pequeña sala, se grabó entre marzo y octubre de 1984 La voz de los 80 y las otra nueve canciones que aparecen en ese título histórico: “Las técnicas de los ingenieros de esa época todavía adeudaban mucho del rock sinfónico y de ese sonido más sintético nos costó llegar a una cosa más cruda, que era lo que Jorge (González) buscaba”, recuerda Carlos Fonseca, el histórico mánager del trío.

En septiembre de 1983, el grupo había grabado una veintena de temas para un programa de radio que tenía Fonseca (en la emisora Beethoven). Pero cuando llegaron a Vichuquén, el repertorio estaba listo: “Fue como grabar en familia, como se grababa en esa época, pero los costos eran muy altos y había que sacar las cosas a la primera. Me acuerdo que los que estaban viendo la grabación se sorprendieron con nuestras canciones y con lo aprendido que teníamos todo lo que teníamos que hacer ahí”, cuenta Claudio Narea, guitarrista del trío.

La mezcla de las canciones se hizo en un desaparecido estudio ubicado en calle Marchant Pereira (Estudio A, propiedad de Alejandro “Caco” Lyon) y finalmente salió a la calle con mil copias en diciembre de ese año.

Jorge González escribía las canciones y Carlos Fonseca decidía cuáles quedaban en la lista final y cuáles no. Y no tuvieron que pensarlo mucho cuando optaron por las 10 definitivas de La voz de los 80 ni de cuál sería el primer single (el título homónimo, por cierto). Así fue como en ese proceso de descarte quedaron dos títulos fuera: Mi profesor se está volviendo loco, que apareció en el compilado Ni por la razón ni por la fuerza (1996, EMI), y Descubre tus poderes, aún inédita. La primera es un rock acelerado, con pulso tipo La voz de los 80, y la segunda es un reggae desencantado con frases del tipo “¡marcas caras / arribismo / te condenan a imitar!”.

“Incluso hoy no siento que nos hayamos perdido de mucho con esas canciones”, dice Fonseca, aunque admite que, en contraste, siguen siendo dos temas muy superiores a muchas de las cosas que sonaban por la época. Narea, por su parte, coincide con el criterio de selección empleado en esa lista: “No son malas canciones, pero quizás no tenían tan trabajado el concepto de la crítica. Eran más pendejas, no se te olvide que todos teníamos menos de 20 años”.

Había acuerdo con los temas, pero no con el título. Los músicos querían replicar la historia discográfica de algunos de sus héroes como The Clash y titular el primer disco con el nombre de la banda. Pero ahí Fonseca, el verdadero arquitecto del fenómeno, no transó: “Fui muy enfático en defender la postura de que el disco tenía que llamarse La voz de los 80”, recuerda. “O sea, cómo podía obviar la que probablemente sea, y ya lo era en esa época, una de las mejores frases,de las más representativas, de la historia de la música popular chilena”. A la distancia, los músicos celebran la decisión: “Creo que el tiempo claramente le dio la razón a Carlos (Fonseca)”.

La tapa fue otro de sus aciertos. La carátula del caset de la autoproducción, el de las mil copias que aparecieron sólo con la etiqueta Fusión y que hoy es considerado un objeto de culto. La primera carátula del disco más famoso del rock chileno también tenía una foto de Cristián Galáz, que fue tomada en febrero de 1984, en la ya entonces abandonada ex fábrica de la CCU, que estaba emplazada en los mismos terrenos de avenida Santa María donde hoy se construye el edificio del Milenio. “Fue idea de Carlos (Fonseca) la locación”, recuerda Galaz, hoy cineasta, y que en octubre de ese año haría una segunda sesión con Los Prisioneros, esta vez en el sector de La Vega Central, Chucre Manzur y Patronato.

De esa segunda jornada salió la foto que sirvió para ilustrar la reedición de EMI (la de agosto de 1985) y que es la más recordada. Pero esa primera imagen quedó en la retina de Galaz y de los primeros seguidores del grupo. “Me gusta ese entorno medio destruido que rodea al grupo en esa foto”, cuenta. “Yo era más viejo que ellos, tenía unos cinco años más, y me parecía que el mejor concepto era esa cosa medio punk y nada glamorosa ni colorida, considerando que esa era la estética que se imponía en esa época de los 80. Esto es crudo, en blanco y negro. Muy ‘Prisioneros'”.

Anécdota notable es el “photoshop de la época”, como grafica Fonseca, que hizo Galaz para la segunda foto, la de la carátula más conocida. Sobre los músicos hay un cartel que originalmente decía “fiambre” y que Galaz cambió por “hambre”. Un clásico.

LA COPIA ORIGINAL
Considerado un objeto de culto para fanáticos del trío, la primera edición de La voz de los 80 salió con etiqueta Fusión y con no más de mil copias a la calle. Esta es una de las pocas sobrevivientes.

LA PORTADA MAS CONOCIDA
Carátula de la edición más conocida, el caset de la EMI Music, y que se calcula vendió más de 100 mil copias.

EMI RELANZA DISCOS
El 25 aniversario de La voz de los 80 ha servido de excusa para que EMI prepare un ambicioso tributo. El sello propietario del primer catálogo de Los Prisioneros editará en formato de vinilo y compacto los cuatro primeros trabajos del trío -La voz de los 80 (1984), Pateando piedras (1986), La cultura de la basura (1987) y Corazones (1990)- y prepara un espacio en la web donde se podrá descargar el catálogo solista de cada uno de ellos: Tapia -con Jardín Secreto y sus dos álbumes de 1993 y 1997-, Narea -dos títulos solistas y dos con Profetas y Frenéticos- y González -con tres trabajos a título de solista-.

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