Por Alexis Paiva MackCómo el ejercicio en la mediana edad puede ralentizar el deterioro cognitivo en la vejez, según una investigación
Si bien, se tiene conocimiento de que los problemas cardiovasculares contribuyen al deterioro cognitivo y la demencia, el estudio desarrollado por científicos de la Universidad de Texas en San Antonio (EEUU) es uno de los primeros en examinar estos factores en diferentes grupos étnicos.

Una nueva investigación concluyó que la actividad física y el control de la glucosa en sangre durante la mediana edad se asocian con una tasa significativamente menor de deterioro cognitivo en etapas posteriores de la vida.
El trabajo, publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia: Behavior & Socioeconomics of Aging, se suma a la abundante evidencia científica que detalla los beneficios que el ejercicio puede tener en la salud, tanto mental como física.
Fue realizado por investigadores de UT Health San Antonio, el centro académico de salud de la Universidad de Texas en San Antonio (Estados Unidos).
Si bien, se tiene conocimiento de que los problemas cardiovasculares en la mediana edad contribuyen al deterioro cognitivo y la demencia, este estudio es uno de los primeros en examinar estos factores en diferentes grupos étnicos.
La investigación incluyó a 402 participantes de San Antonio, de los cuales el 52% eran hispanos y el resto blancos no hispanos. El 58,5% fueron mujeres, mientras que la edad promedio de la muestra fue de 57,9 años.
Tras hacer un análisis de datos, los autores vieron que los resultados variaron según el grupo étnico.
La actividad física se asoció con un menor deterioro cognitivo, especialmente en personas hispanas, mientras que niveles más bajos de glucosa en sangre en ayunas se asociaron con un menor deterioro cognitivo, especialmente entre los blancos no hispanos.
La profesora asociada del Departamento de Ciencias de la Salud Poblacional de UT Health San Antonio y de su Instituto Glenn Biggs para el Alzheimer y las Enfermedades Neurodegenerativas, la Dra. Claudia Satizabal, es una de las autoras del estudio.
Declaró a través de un comunicado: “Al mejorar la salud cardiovascular mediante cambios modificables en el estilo de vida, existe el potencial de aliviar significativamente la carga que representa la enfermedad de Alzheimer y otras demencias para la salud pública, especialmente en poblaciones de alto riesgo”.

Cómo el ejercicio en la mediana edad puede ralentizar el deterioro cognitivo en la vejez
Los autores sostienen que el aumento de la esperanza de vida global, junto con una mayor proporción de adultos mayores, está provocando una mayor prevalencia de afecciones relacionadas con la edad, como la demencia.
Sin embargo, aseguran, la evidencia sugiere que los factores de riesgo modificables contribuyen sustancialmente al deterioro cognitivo y la demencia, hasta el punto en que algunas estimaciones recientes atribuyen casi el 40% de los casos de Alzheimer a estas aristas.
En medio de este escenario, la salud cardiovascular ha adquirido un rol fundamental en el envejecimiento cerebral, afirman los investigadores.
“El programa Life’s Simple (LS7) de la American Heart Association, que abarca tres factores conductuales —alimentación saludable, no fumar y actividad física— y cuatro factores de salud —presión arterial, índice de masa corporal, colesterol total y glucosa en sangre en ayunas—, ofrece una métrica integrada de la salud cardiovascular y se ha propuesto como estrategia para promover una salud cerebral óptima”, dijeron los autores a través del comunicado.
Agregaron que estudios previos han examinado la relación entre la adherencia al LS7 y los resultados cognitivos. Esos hallazgos sugieren que puntuaciones más altas en el LS7 se asocian con un mejor rendimiento cognitivo, un menor riesgo de demencia y una mejor salud cerebral.
No obstante, aseguran los autores de la nueva investigación, estas relaciones no se ven reflejadas de igual manera en toda la población.
“Cabe destacar que los adultos mayores hispanos experimentan una carga desproporcionada de Alzheimer y demencias relacionadas: el 14% de los adultos hispanos de 65 años o más padecen Alzheimer, en comparación con el 10% de los adultos mayores blancos no hispanos. Los mexicoamericanos, la mayor población hispana en Estados Unidos, presentan tasas particularmente altas de diabetes, obesidad y dislipidemia, factores que contribuyen a un mayor riesgo de demencia”.
Pese a estas disparidades, los autores alertan que las poblaciones hispanas en Estados Unidos siguen estando subrepresentadas en las investigaciones sobre el Alzheimer, lo que limita la capacidad para comprender los riesgos e identificar estrategias de prevención eficaces.

Para abordar esta situación, se propusieron examinar la relación entre la salud cardiovascular en la mediana edad, medida mediante las puntuaciones LS7, y el deterioro cognitivo en adultos mayores mexicoamericanos y blancos no hispanos que participaron en el Estudio del Corazón de San Antonio (SAHS) y el Estudio Longitudinal del Envejecimiento de San Antonio (SALSA).
El SAHS es un proyecto de UT Health San Antonio. Se realizó entre 1979 y la década de 2000, e investigó las causas de la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas.
De ahí surgió el estudio SALSA, también de UT Health San Antonio. Fue diseñado para comprender el proceso de discapacidad, las enfermedades crónicas y el envejecimiento saludable en adultos mayores que participaron en el SAHS.
“Es importante destacar que la inclusión de ambos grupos étnicos de la misma población de origen y entorno geográfico permite una comparación directa dentro de un marco contextual compartido y fortalece nuestra capacidad para identificar disparidades en el envejecimiento cognitivo y sus correlatos cardiovasculares”, sostienen los autores de la nueva investigación.
Para su reciente trabajo, evaluaron la salud cardiovascular de los participantes del SAHS que posteriormente se inscribieron en el SALSA. Utilizaron las puntuaciones LS7.
Midieron la cognición hasta cuatro veces mediante el Mini-Examen del Estado Mental (MMSE), una prueba de detección de 11 preguntas que se utiliza para evaluar la memoria, la atención y las habilidades de razonamiento.
Además, utilizaron modelos de ecuaciones de estimación generalizadas ajustados por edad, sexo, ingresos y nivel educativo, para relacionar los factores cardiovasculares con el cambio cognitivo.
Junto con ello, realizaron comprobaciones estadísticas adicionales para garantizar que la deserción de participantes no invalidara los resultados finales.
La primera autora del estudio e investigadora postdoctoral en el Instituto Glenn Biggs, la Dra. Janette Vázquez, declaró: “Nuestros hallazgos sugieren que realizar cualquier nivel de actividad física y, potencialmente, mantener niveles óptimos de glucosa en sangre en ayunas durante la mediana edad se asocia con una tasa significativamente menor de deterioro cognitivo en la vejez”.
Sin embargo, precisó, como los resultados variaron según la etnia, se necesitan estudios con muestras más amplias para fortalecer estos resultados.
“La exploración longitudinal de la salud cardiovascular a lo largo de la vida, en lugar de evaluarla en un único momento, podría brindar una mayor comprensión de los fenotipos que contribuyen al deterioro cognitivo según la etnia”, sentenció la Dra. Vázquez.
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