Alain Johannes: el reputado hijo rockero de Danny Chilean habla de su padre y su historia

El músico conversa con La Tercera de su desconocido lazo con su padre, el connotado artista de la Nueva Ola.

Alain Johannes (52) reproduce el guión promocional de toda entrevista: para informar de su nuevo álbum y de su próxima visita a Santiago como telonero de Queens of the Stone Age, el chileno ensambla recuerdos, influencias, plazos, expectativas y frases propias del protocolo. Pero uno de los sesionistas más cotizados de la escena internacional no desconoce un eje básico: el último tramo de su vida se ha convertido en uno de los capítulos más emotivos y particulares en la historia de la música nacional.

“Han sido meses muy duros, que me han dejado un gran vacío. Pero, como siempre, la música ha servido para sanar”, detalla el cantante, al teléfono con La Tercera desde Marsella, y como una suerte de resumen para un vía crucis que no sólo ha definido su trayectoria como instrumentista, sino que también ha involucrado un género que asoma demasiado lejano: la Nueva Ola chilena.

El 30 de enero, Johannes debió tomar el primer avión que partía de California a Santiago para aterrizar en el país en menos de 20 horas. Eso sí, esta vez su nombre no era parte de un festival ni aparecía en afiches de algún evento en solitario; el artista venía a despedir a su padre, el cantautor Danny Chilean, quien había fallecido ese mismo día, revelando un vínculo hasta entonces inadvertido.

“Nunca quise hablar del tema, porque durante décadas fue algo muy difícil para toda nuestra familia. El acercamiento no fue algo simple, se dio muy de a poco. Lástima que, con su muerte, me di cuenta que me hubiera gustado tener más tiempo para estar con él”, se resigna el hombre que hoy reside en Norteamérica, introduciendo una historia que empezó en los días del fragor nuevaolero.

En 1961, Peter Rock, figura pionera del rock and roll local, alojó en su residencia capitalina a Chilean, recién llegado de Antofagasta y por esos días nombre aún en ascenso en el circuito. Como parte de su vida en conjunto, le presentó a su hermana, la actriz y también cantante Romy Mociulski, corista de la banda Los Lyons, fundada a fines de los 50 por Jorge Pedreros.

El cara a cara remató en una fugaz relación amorosa que se extendió por apenas unas semanas, pero donde el 2 de mayo de 1962 nació Johannes. Tras ello, Mociulski regresó a Viena -ciudad de origen de toda su familia- decidida a potenciar su carrera  en el extranjero, por lo que contó varias temporadas en España, Argentina y México, hasta fijar residencia en EE.UU.

En esa travesía, se alejó para siempre de Chilean y en 1965 se casó con el empresario paraguayo Alfredo Samaniego, quien se convirtió en la figura paterna con la que creció Johannes. De hecho, ese no es su apellido; es su segundo nombre, ya que su acta de nacimiento lo registra como Mociulski. Aunque todo el clan sabía quién era su padre, nadie desplegó alguna forma de acercamiento. “Era una relación casi nula y un asunto que la familia no hablaba”, rememora.

Hasta que en 1979, Peter Rock volvió a Santiago -luego de 15 años en EE.UU.- y se reencontró con Chilean, prometiéndole que en un futuro lo reuniría con Johannes, pero que aún no era prudente, ya que, en esos días, el músico estaba impulsando una carrera que se perfilaba hacia el estrellato. De hecho, el veinteañero integró a fines de los 80 el grupo What is this? con futuros miembros de Red Hot Chili Peppers y también se probó como voz de Pearl Jam antes de Eddie Vedder. Pero su salto más definitivo vino con Eleven, banda alternativa formada  con su pareja, Natasha Shneider -fallecida en 2008- y que lo llevó a trabajar como músico y productor de Chris Cornell, Queens of the Stone Age y Arctic Monkeys.

Precisamente la muerte de su esposa fue el primer episodio que reencontró a Johannes con Chilean. El cantante sigue: “Ese día, él me escribió un correo para darme su apoyo. Yo estaba demasiado abrumado y no pude decirle mucho. Hasta que en 2010 mi tío Peter arregló todo para nuestro primer encuentro”.

Ese mismo año, Johannes vino por primera vez a Chile desde 1962 -como parte del Festival Maquinaria-, pero la reconciliación tropezó con un entuerto: “En la primera vez que nos íbamos a ver con mi papá en la casa de Peter, él no llegó. Aún le resultaba muy complejo asumirlo. Luego, en una segunda oportunidad, sí lo hizo: ahí sentimos que la conexión estaba de siempre. Me regaló sus discos y vi sus videos. Sentí que su facilidad para escribir melodías es la misma que tengo yo”, relata.

A fines del año pasado, el músico también conoció a los otros hijos del nuevaolero, Marcos y Daniel. “Fue una bendición. Al principio sentí que me pudieron haber mirado como : ‘¿este gringo huevón quién es?’, pero jamás fue así”.  Pero los acercamientos cayeron ante un desenlace abrupto. El 2 de enero, su madre, Romy Mociulski, falleció de un cáncer con el que batalló seis años, proceso donde el instrumentista se dio tiempo para cuidarla y, en los tiempos libres, grabar su nuevo álbum, con estreno para noviembre. Una etapa que también lo impulsó a una fiebre de colaboraciones -trabajó en discos de Mark Lanegan y Jimmy Eat World-, pero bajo un fin mayor: “Debía costear el tratamiento de mi madre”.  

Casi un mes después, murió Danny Chilean. Fue el fin de una relación singular, pero también el despegue definitivo de una nueva era personal: “Con mi padre, me siento mucho más parte de Chile, con nueva familia y amigos. No descarto irme a vivir a Santiago. También es mi tierra”.

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