Histórico

Científicos esperan que algo del cometa Ison haya "sobrevivido" a su encuentro con el Sol

La Agencia Espacial Europea señala que la cola podría haberse salvado. Expertos siguen atentos a lo que podría haber quedado de él.

Aunque los informes emitidos tras el acercamiento máximo del cometa Ison al Sol durante la tarde de ayer indicaban que el cuerpo celeste se habría evaporado y por lo tanto, estarían perdidas las esperanzas de visualizarlo, observatorios y científicos siguen analizando las imágenes para definir exactamente cuál fue el destino del cuerpo celeste, y si algo quedó de él.

Las primeras conclusiones de este tipo llegaron luego del análisis de las imágenes e informaciones enviadas por los observatorios que analizaban este fenómeno conocido como perihelio, donde no se logró divisar la salida del cometa detrás del disco solar. De hecho, la Nasa señalaba en su cuenta de Twitter que "al igual que Icaro, el cometa Ison pudo haber volado muy cerca del Sol", haciendo alusión al personaje de la mitología griega y dejando entrever el destino del cometa.

Pero hoy, hay algunos informes que señalan que ciertas partes del cometa podrían haber aguantado los 2.700 grados celcius de temperatura. Por ejemplo, la Agencia Espacial Europea (ESA), señala que probablemente la cola del cometa se habría salvado de su encuentro con la estrella, para luego seguir la trayectoria prevista, "pero un análisis más profundo revelará si algunas porciones de núcleo de Ison aún permanecen", señalan.

En tanto Karl Battams, experto en cometas del Laboratorio de Investigación Naval de Washington, señala que se cree que algunas partes del núcleo se habrían salvado en el perihelio, aunque su destino es incierto.

"Ahora han surgido y se ha comenzado a iluminar, tenemos que observarlo durante unos días para tener una idea de su comportamiento", concluye Battams.

Sea cual sea el destino de este cuerpo celeste, la Nasa indica que la riqueza de las observaciones recogidas durante el último año -se descubrió en septiembre de 2012-, ofrecerá grandes oportunidades de investigación durante algún tiempo.

Ahora queda esperar los informes de lo recogido durante las últimas horas por los principales observatorios (SOHO y SDO, entre otros), para saber si algo de Ison, este enorme fragmento de roca que se estima tiene una antigüedad de 4.600 millones de años, podría haberse salvado.

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