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Crisis en Grecia: sufren los mercados y se teme un contagio

La crisis económica en la nación griega no da respiro. Además de amenazar con contagiar al resto del continente y hundir al euro, las bolsas en todo el mundo han sentido los efectos de la decisión de una agencia calificadora de riesgos de degradar el nivel de la deuda del país a "bonos basura".

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, se reúne este miércoles en Alemania con miembros del Parlamento para intentar vencer su reticencia a aprobar un paquete de rescate para Grecia.

Por su parte, el gobierno griego tomó medidas para intentar bloquear los movimientos de los especuladores.

Entre tanto, el costo de la deuda para Grecia en los mercados financieros internacionales sufrió otro fuerte incremento este miércoles. La tasa de interés para préstamos a dos años se elevó a 20%, un incremento de seis puntos porcentuales con respecto al martes.

Los mercados de valores en Europa abrieron con un pronunciado descenso, tras las fuertes caídas de la jornada previa. Las bolsas asiáticas también registraron pérdidas.

Y el euro alcanzó su nivel más bajo en un año, por debajo de la barrera de los US$1,32.

La caída fue provocada por la degradación de la deuda griega por parte de Standard & Poor's a un nivel conocido informalmente como "basura".

Esto último se debió a las dudas sobre los planes de consolidación fiscal que pretende aplicar el gobierno de Atenas y al debilitamiento de las perspectivas de crecimiento económico del país. De modo que se considera a Grecia como un lugar mucho más riesgoso para invertir e incrementa el tipo de interés que los inversores cobran al gobierno por préstamos.

La nueva tasa es muy alta, dice Andrew Walker, especialista en economía de la BBC.

Y además de reflejar los temores de que Grecia podría dejar de pagar su deuda -añade Walker-, muestra las dudas sobre si un paquete de rescate de la eurozona y del FMI será suficiente para impedirlo.

La preocupación también se debe a las dudas en Alemania.

RETICENCIA EN ALEMANIA
La visita del director gerente del FMI a Berlín tiene como objetivo que los parlamentarios superen sus dudas sobre el paquete de rescate a Grecia.

El país solicitó el viernes un préstamo de emergencia. Se acordó que los países europeos otorgarán créditos de hasta US$40.000 millones en el primer año, mientras que el FMI aportará unos US$13.400 millones.

Alemania es el mayor contribuyente individual: se espera ofrezca más de US$10.000 millones. Y, por ende, es clave para cualquier plan de rescate, una idea poco popular entre los alemanes.

Berlín quiere más detalles sobre el paquete y asegurarse de que no se trate de una salida rápida, sino que aborde los problemas a largo plazo de Atenas.

Según los observadores, la canciller federal alemana, Angela Merkel, parece reticente a liberar el dinero antes de unas elecciones regionales clave, el 9 de mayo. Y es que muchos alemanes dudan de que sus miles de millones sirvan para salvar a Grecia de la quiebra.

La Unión Europea convocó a una reunión de emergencia para un día después de esos comicios para tratar de encontrar una solución a la crisis. El encuentro tendrá lugar apenas diez días antes de la fecha en que Grecia deberá cancelar un pago de su deuda por más de US$15.000 millones.

MEDIDAS EN GRECIA
Con el objetivo de bloquear el movimiento de los especuladores, Grecia anunció este miércoles que la puesta en marcha de una prohibición para el llamado "short sell" en el mercado de valores.

La medida intenta impedir que los inversores apuesten a la caída de precios de las acciones en el corto plaza, lo que que -se cree- socava la confianza en el mercado y genera volatilidad.

El martes, los títulos bancarios griegas cayeron 9% en medio de la continua preocupación por las finanzas públicas del país.

Mientras tanto, manifestantes pidieron que el gobierno declare la cesación de pagos (default), con el fin de que los bancos extranjeros paguen el costo de la crisis.

TEMOR EN EUROPA
No sólo la calificación de la deuda griega fue reducida, sino también la de Portugal.

Este hecho incrementa los temores generalizados de que el país luso sea la próxima víctima en la eurozona.

El caso portugués no ha hecho más que alimentar la preocupación de que la crisis esté a punto de propagarse en toda Europa. Esto obligaría a varios países a dejar de pagar sus deudas, sería un duro golpe para el euro y podía provocar una nueva turbulencia bancaria.

"Portugal ya está en la mira, y España, Italia y la República de Irlanda, todos países que manejan el euro como moneda y tienen un fuerte déficit fiscal, podrían contagiarse", explicó Marcelo Justo, analista económico de BBC Mundo.

"El euro sufrió una nueva caída en relación al dólar y la libra esterlina, pero de profundizarse esta crisis lo que empezara a preocupar no será tanto su cotización diaria como su futuro a largo plazo", agregó.

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