Duración de las carreras universitarias
Es posible formar profesionales en un tiempo menor. Sin embargo, esto debe estar acompañado de una oferta curricular articulada, instrumentos que permitan la educación continua, certificación de competencias y un mercado laboral flexible.<BR>
LA DURACION de las carreras universitarias ha sido debatida en los últimos meses por ser un tema relevante para el país. Junto con analizarlo, las instituciones deben identificar los factores que explican el retraso en la titulación. Entre ellos figuran la alta tasa de deserción, razones socioeconómicas de los estudiantes, el fracaso académico y la falta de un sistema global de acompañamiento cercano para los alumnos con dificultades de aprendizaje. Es importante destacar, también, el proceso de nivelación de los estudiantes en los primeros semestres, lo que es reflejo de la deficiencia del sistema escolar.
Se debe avanzar en la eliminación de las tesis de pregrado y en las actividades de graduación y otras propias del posgrado. Es importante destacar que, a diferencia de lo que sucede en países desarrollados, en Chile el diploma universitario habilita para ejercer la profesión, lo cual significa un retraso en el tiempo de titulación.
La duración de las carreras universitarias requiere una mirada global para identificar los factores que aseguren la calidad y poder utilizar mejor el tiempo de educación universitaria. El desafío que nos hemos propuesto de evaluar los currículos y contenidos es vital. Este proceso permite analizar la pertinencia de los contenidos y competencias, en un diálogo con la sociedad que acoge a nuestros egresados.
Las iniciativas que la UC ha desarrollado en los últimos años incluyen un análisis curricular en variadas carreras del área de la educación (Pedagogía Básica, Educación Parvularia, Pedagogía en Ciencias), Arquitectura, Ingeniería, Medicina y otras. En estas carreras hay planes implementados para disminuir su extensión, asegurar una articulación con el posgrado y actualizar las mallas curriculares, considerando las habilidades y competencias que requieren los estudiantes.
Es así como en el área de educación los programas se han reducido a cuatro años, y en las otras disciplinas la disminución ha estado cercana al año. En el caso de la nueva Ingeniería, se considera una salida al mundo laboral a los cuatro años, posterior a la licenciatura. Luego de un período de experiencia laboral, el egresado podrá retomar estudios para obtener un título profesional, realizar un magíster profesional o articular con un doctorado. Así también, ya contamos con egresados del Programa College, quienes luego de cuatro años de formación están en el campo laboral.
La experiencia internacional revela que es posible formar profesionales en un tiempo menor. Sin embargo, esto debe estar acompañado de varios factores: una oferta curricular articulada en el tiempo, instrumentos que permitan la educación continua, certificación de competencias y un mercado laboral flexible. Estos cambios curriculares incluyen monitorear el entorno con estudios de seguimientos de los egresados y empleadores de manera sistemática. El desafío supone articular los diferentes contenidos y etapas de la formación universitaria. El análisis de las tasas de deserción, costos de las carreras y la empleabilidad de los egresados adquiere sentido para implementar cambios en la formación de los estudiantes. Estas acciones deben instalar al estudiante en el centro de interés de las universidades. Sólo así se podrá avanzar en el desarrollo integral de los estudiantes.
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