Historiadores replantean visión de batalla clave de Guerra Civil de EE.UU. 150 años después
El 1 de julio se conmemora un siglo y medio de la batalla de Gettysburg, punto de inflexión del conflicto.

A comienzos de julio, en el 150 aniversario de la batalla de Gettysburg, los peregrinos se reunirán en el cerro Little Round Top. Pero al aventurarse más allá de estos famosos santuarios hacia campos de batalla encontrarán sitios tranquilos, como el zanjón Iverson, el cual recuerda la vergonzosa realidad del Combate de la Guerra Civil. El 1 de julio de 1863, Alfred Iverson ordenó a su brigada de Carolina del Norte que cruzara un campo abierto. Los soldados marcharon formados hasta que los fusileros de la Unión aparecieron por sorpresa detrás de una piedra y abrieron fuego. Unos 500 rebeldes murieron o quedaron heridos "en fila como una parada militar", reportó Iverson. "Pelearon de forma noble y murieron sin que ningún hombre fuera a la retaguardia. No hubo una mayor gallardía o heroísmo que haya sido desplegada en este guerra", señaló.
Los soldados contaron una historia diferente: que estaban "rociados por los cerebros" de hombres que recibieron un disparo en frente de ellos, o abrazando el suelo y levantando pañuelos blancos. Un hombre de artillería describió cómo una hilera de soldados del batallón 79 de Carolina del Norte fueron ejecutados por una descarga. "¡Dios! ¿Cuándo esta horrible guerra va a terminar?", escribió. El hombre enrolló a los muertos hacia zanjas vacías, por eso el nombre "de zanjón Iverson".
"Hemos decidido que la Guerra Civil es una 'buena guerra' porque destruyó a la esclavitud", dijo Fitzhugh Brundage, un historiador de la Universidad de Carolina del Norte. "Creo que es una acusación de los norteamericanos del siglo XIX que tuvieron que masacrarse para hacer eso", añadió. Declaraciones similares fueron expresadas por una generación anterior de historiadores llamados revisionistas. Desde la década de 1920 y 1940, señalaron que la guerra no fue un choque inevitable sobre temas irreconciliables. Más bien, fue un baño de sangre "innecesario", el fracaso de los estadistas "torpes". Los historiadores durante el movimiento de derechos civiles colocaron la esclavitud y la emancipación en el centro de la Guerra Civil. Esta tendencia se refleja ahora en los libros de texto. La Guerra Civil es generalmente vista como un sacrificio necesario y ennoblecedor, redimido por la liberación de los cuatro millones de esclavos.
Gary Gallagher, un destacado historiador de Guerra Civil en la Universidad de Virginia, afirma que el énfasis sobre la esclavitud y la liberación distorsiona la comprensión de la guerra y de cómo los estadounidenses pensaban en la década de 1860. "Nos fijamos en la victoria del Norte y de la emancipación y leemos la evidencia hacia atrás", dice Gallagher. Muy pocos norteños fueron a la guerra a buscar o anticipar el fin de la esclavitud. Ellos lucharon por la Unión y la proclamación de la emancipación fue un medio para ese fin: una medida desesperada para socavar al Sur y salvar a una nación democrática que Lincoln llamó "la última y mejor, esperanza de la tierra."
Estudios recientes también han dado nuevas luces sobre la magnitud y el horror del sacrificio de la nación. Los soldados en la década de 1860 no llevaban placas de identificación, el lugar de entierro de la mayoría era desconocido, los registros de las bajas eran incompletos y a menudo se perdían. El número de muertos en el siglo XIX se basó en estimaciones e hipótesis para llegar a una cifra de 618.000. Pero David J. Hacker, un historiador demográfico, utilizó un sofisticado análisis de los registros del censo que revisa al alza la cifra en un 20%, a un estimado de 750.000, un número que se ha ganado una amplia aceptación por parte de los estudiosos de la Guerra Civil. Si es correcto, la Guerra Civil cobró más vidas que todas las otras guerras estadounidenses combinadas, y el aumento de la población desde 1860 significa que una guerra comparable hoy costaría 7,5 millones de vidas.
Otros historiadores han puesto de manifiesto el salvajismo y el alcance de la guerra más allá de las líneas del frente, incluyendo ataques de la guerrilla, las masacres de indios, las ejecuciones extrajudiciales y las atrocidades contra la población civil, unos 50.000 de los cuales podrían haber muerto como consecuencia del conflicto. "Hay una violencia dentro y alrededor de la Guerra Civil que no encaja en la narrativa convencional, heroica", dice Fitzhugh Brundage, cuya investigación incluye la tortura durante la guerra.
En términos más generales, se detecta una apertura a cuestionar los límites de la guerra como una fuerza para el bien. Es muy difícil ver, sin embargo, cómo la emancipación podría haberse alcanzado por medios distintos de la guerra. Revisionistas del siglo pasado pensaban que la guerra era evitable, ya que no consideraban la esclavitud como un problema o un mal. Casi nadie sugiere eso en la actualidad. La evidencia es abrumadora de que la esclavitud era la "piedra angular" de la causa del Sur. La mayoría de los historiadores cree que sin la Guerra Civil, la esclavitud habría perdurado durante décadas, posiblemente generaciones.
El 150º aniversario de la Guerra Civil es un lente muy estrecho para ver el conflicto. Estamos conmemorando los cuatro años de combate que se iniciaron en 1861 y terminaron con la victoria de la Unión en 1865. Pero Irak y Afganistán nos recuerdan, una vez más, que las secuelas de la guerra son tan importantes como el resultado inicial. Desde la distancia de 150 años, la visión trascendente de Lincoln en Gettysburg de un "nuevo nacimiento de la libertad" parece prematuro. Pero él mismo reconoció los límites de la memoria. En lugar de limitarse a consagrar a los muertos con palabras, dijo, desde "nosotros los vivos" para volver a dedicarnos a la obra no terminada de la Guerra Civil.
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