Italia se ve sobrepasada con masiva llegada de migrantes y exige más acción a la UE
Más de 80 mil personas han llegado a las costas italianas en lo que va del año.

La imagen de Aylan Kurdi, el niño de tres años que apareció muerto en una playa turca en septiembre de 2015 y que se convirtió en el símbolo de la crisis de refugiados que azotó a Europa ese año, parece haber sido olvidada. Las miles de familias de refugiados que llegaron dos años atrás a Alemania con fotografías de la canciller Angela Merkel en sus manos, o los cientos que acamparon en la estación de trenes de Budapest, Hungría, esperando ser acogidos, parecen ser un lejano recuerdo. Pero a pesar de que el número de migrantes que ha llegado a Europa ha ido disminuyendo debido al cierre de la ruta de los Balcanes, miles de personas aún arriesgan su vida para intentar llegar al Viejo Continente. Y lo hacen a través de una de las rutas más peligrosas del planeta: el Mar Mediterráneo.
El principal destino es Italia. Más de 100.000 migrantes han cruzado el Mediterráneo desde enero de este año. De ellos, 85.000 llegaron a las costas italianas y cerca de 9.300 a Grecia, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Unos 6.300 desembarcaron en España, un número que se ha duplicado en pocos meses.
En el mismo período de 2016 la cifra de migrantes que llegó a Europa fue más alta (231.503), pero este año el 85% ha llegado a Italia, la mayoría procedente de las costas de Libia, que sufre una anarquía tras la caída de Muammar Gaddafi en 2011.
En 2016, la mayoría de los migrantes atracaron en Grecia, pero debido al pacto de la Unión Europea con Turquía -quienes llegan a territorio griego son devueltos a Ankara si su solicitud de asilo es rechazada, principalmente sirios- se quedan en Italia, esperando ingresar a Europa. La mayoría de los que huyen de sus países provienen de Nigeria, Costa de Marfil y Gambia. Atrás quedaron los sirios (ahora representan sólo un 8%).
Colapso
Italia ha pedido auxilio. El país ha dicho que el sistema de acogida está colapsado y el primer ministro, Paolo Gentiloni, señaló que tiene "extrema preocupación" por la situación que calificó de "insostenible". Esto, luego de que el 28 de junio se contabilizara que en 42 horas ingresaron 12.000 personas a las costas italianas.
En 2015, la UE decidió redistribuir a unos 160.000 solicitantes de asilo en diferentes partes del bloque. Pero sólo 20.000 han sido relocalizados ya que varios países, como Hungría, República Checa y Polonia, se han negado a participar.
Italia exige más ayuda de parte de la UE y Gentiloni dio un ultimátum antes de la cumbre del G20. La situación llevó al gobierno a considerar una negativa en el derecho a desembarque en sus costas a los botes extranjeros a menos de que la UE les entregue mayor ayuda y aporte una "contribución concreta".
La Comisión Europea le pidió a Roma que no tomara ninguna decisión antes de hablar con sus socios del bloque. Así, presentó un "plan de acción" que prevé ayudas económicas y apoyo logístico. De esta manera, se prevé un proyecto de "46 millones de euros elaborado conjuntamente con Italia para reforzar más las capacidades de las autoridades libias" y se anunció una ayuda adicional de 35 millones de euros para Italia.
El jueves, los ministros del Interior de la UE expresaron apoyo al plan. "Italia no está sola y no actuará sola", dijo el gobierno de Estonia. Sin embargo, en el encuentro no se abordaron los puntos más controversiales, como repartir a los migrantes en otros países.
La situación ha provocado que se encienda uno de los debates más divisorios en la política italiana, lo que además ha generado una alta tensión entre Roma y el bloque europeo.
Los partidos de derecha critican al gobierno e insisten en que son incapaces de detener el flujo de migrantes. Otros acusan que se trata de una maniobra del gobierno para que algún día se les dé a los solicitantes de asilo derecho a voto. Incluso hay quienes dicen que las ONG conspiran con los traficantes y son cómplices.
No obstante, muchos migrantes se sienten estancados en Italia. Las reglas de la UE señalan que mientras se espera por la resolución de su pedido de asilo, deben permanecer en el país donde fueron registrados por primera vez. Si el ritmo se mantiene, se espera que ingresen a Italia más migrantes que los 180.000 que el Ministerio del Interior registró en 2016.
"Necesitamos más esfuerzos para quebrar el tráfico de migrantes", dijo este viernes el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que llamó a dejar de lado la "hipocresía". "Debemos intentar convencer a nuestros socios de que sean más activos, más positivos, menos cínicos y más determinados a la hora de cooperar en el combate contra los traficantes", denunció.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE











