El lado oscuro de la "gratuidad"
Señor director:
En un artículo sobre la gratuidad en educación superior (LT, 21/05/2017) F. Guzmán y M. Bustos hacen un análisis relativamente aséptico de Argentina, Brasil, Chile y México, comparando mecanismos de ingreso, deserción, presupuestos y matrícula, entre otras variables. Ese análisis de la gratuidad en el contexto específico de la educación superior es engañoso en un sentido relevante: deja de lado el ámbito de la educación anterior, preescolar, básica y media, de las cuales se nutre. Permítaseme analizar el caso de Argentina.
El Ministerio de Educación revela como misión extendida a todo el país, colaborar con las provincias para mejorar la calidad educativa; capacitar a docentes y velar por sus condiciones de trabajo; trabajar para que todos los chicos asistan al jardín infantil desde los tres años; luchar contra el abandono escolar; construir puentes entre la educación técnica y el sector productivo; promover los valores del deporte en todas las escuelas y evaluar las prácticas y resultados educativos produciendo información fiable.
Además, el presupuesto de educación 2017 es de US$ 7.300 millones, un 68% de los cuales (US$ 5.000 millones) irán a educación superior. Es difícil evaluar qué porcentaje se gasta en gratuidad, pero en las universidades complejas la educación de pregrado se lleva un 40% del presupuesto total (US$ 2.900 millones en Argentina para 2.8 millones de estudiantes). Finalmente, las tasas de deserción en la educación argentina son enormes: 30%, 50% y 70% en educación básica, media y superior estatal, respectivamente.
Un sistema estatal de educación superior gratuito desde 1949 y sin selección desde 1985 conlleva hoy un ministerio de educación que no puede cumplir bien sus misiones básicas más urgentes, porque gasta al menos unos US$ 2.000 millones (27% del total) en casi 2.000.000 de estudiantes que nunca van a terminar la educación superior. Eso, mientras le suelta la mano a casi 6.000.000 de estudiantes de niveles básico y medio que van a desertar antes de siquiera poder imaginar que llegarán a tener una educación superior. ¿El derecho a la educación de quién cautela la gratuidad argentina?
Alejandro Clocchiatti
Profesor Pontificia Universidad
Católica de Chile
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