¿Hay más fenómenos climáticos extremos?

Meteorólogos, geógrafos y oceanógrafos debaten sobre si el país está siendo asolado por eventos extremos asociados al calentamiento global.

Tormentas de arena, trombas, tornados, marejadas y aluviones son algunos de los eventos extremos de la naturaleza que aparecen cada vez con más frecuencia en el país. Para Jonathan Gómez Cantero, geógrafo español y experto en fenómenos meteorológicos extremos, señala que estos eventos ocurren cada cierto tiempo.

“Siempre han estado e incluso puede ser que hayan sido peor en el pasado. Lo que ocurre hoy es que donde sucede un fenómeno meteorológico de interés siempre hay alguien que tiene una cámara, aunque sea la de celular, y puede registrarlo, que luego los medios de comunicación difunden. Por ello parece que vemos más tornados o tormentas, pero es una percepción. Antes también las había pero a lo mejor nadie se enteraba”, dice Gómez, quien fue parte del grupo de revisores del 5º Informe de Cambio Climático del Panel Intergubernamental de expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC),

Añade que el calentamiento global agrava la situación de los fenómenos extremos, de hecho, asegura que en algunos lugares del planeta se han constatado más inundaciones u olas de calor, y de mayor intensidad.

“En el caso de los que han ocurrido ahora en Chile, sólo pasados unos años y con estudios claros se sabrá si están siendo provocado por el cambio climático o no. Un solo fenómeno aislado no sirve para saber si es culpa del cambio climático, necesitamos tener una secuencia de muchos años para saber si se están repitiendo de forma más normal. En 2047 si usted lo recuerda, puede volver a hacerme la misma pregunta”, dice.

Pablo Salucci, geógrafo de la U.Católica, coincide en que faltan datos para establecer un patrón. Señala que en el caso de las tormentas de arena recabó algunos eventos por informe de prensa en los últimos años, pero en terreno, lugareños reportan antecedentes anteriores a estos registros (ver recuadro). “Como no hay datos sistemáticos, es probable que tengamos un registro mucho más largo de tormentas de arena, pero faltan datos, como los hay con los terremotos”.

Cristóbal Torres, meteorólogo de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), dice que los registros de eventos extremos mejorarán pues el país comenzará a recibir imágenes del satélite GOES-R, de la Nasa y la (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) Noaa, que entrega mediciones atmosféricas y de superficie del hemisferio occidental de la Tierra para pronóstico del tiempo, tormentas severas, control de tiempo espacial y búsqueda meteorológica. “Está a prueba y en la DMC ya tenemos todas las instalaciones esperando para que entre en funcionamiento”, dice Torres.

Añade que un evento extremo puntual no se puede vincular “automáticamente” al cambio climático, pero plantea que este fenómeno aumentaría en el futuro la intensidad de los eventos meteorológicos.

Trombas marinas datan de 1633 y tornado de Quillota no es el único registrado

Pablo Salucci, geógrafo de la U.Católica, dice que los fenómenos denominados “anómalos” o “extremos”, no tienen muchos registros, sin embargo, en el caso de las trombas marinas, existen un poco más de datos gracias a relatos históricos, registros de la Armada y la prensa. La primera se registró en 1633 en Carelmapu, pese a ello advierte que faltan datos para afirmar que se han intensificado producto del cambio climático. Las trombas marinas se producen sobre el agua, mientras que los tornados en tierra.

Desde esa fecha, la Armada ha contabilizado 14 trombas y tornados que produjeron algún daño. Sobre los tornados, el último registrado es el que causó estragos en Quillota y se han detectado otros en caletas de la Región de Los Lagos, según la Dirección Meteorológica. En la Región de Biobío se produjo uno en 2013, en San Carlos (en la foto).

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Registro revela recurrencia histórica de aluviones en Chañaral

Al igual que en 2015, Chañaral, Región de Atacama, este mes fue golpeada nuevamente por un aluvión (en la foto). Pablo Salucci dice que sólo a partir de la segunda mitad del siglo XX, la ciudad ha sido afectada por crecidas y/o aluviones en 1972, 1982, 1987, 1991, 1997, 2015 y ahora en 2017, siendo el de 2015 el más intenso de este registro.

“Si bien el impacto de los aluviones en el país, en marzo de 2015 y mayo de 2017 denotan la gran magnitud e intensidad de estos fenómenos, existe registro, en tiempo geológico, que evidencia eventos de anterior data de igual o mayor envergadura”, dice Mario Pereira, director de Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), al ser consultado por el impacto del cambio climático en el fenómeno. Agrega que el desafío es trabajar en un ordenamiento territorial para enfrentar con mejores herramientas futuros eventos de remociones en masa.

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Más de 10 tormentas de arena han pasado por centros habitados desde 2011

El 8 de agosto de 2016, la Nasa captó la imagen de una tormenta de arena de inusual magnitud para Iquique (en la foto), ya que las condiciones no son igual de propicias como en África o Asia. Esta semana varias localidades de Antofagasta al norte han experimentado nuevamente el fenómeno, explica el geógrafo Pablo Salucci, quien señala que desde 2011 ha identificado 10 tormentas en Arica, Iquique, Huara Antofagasta, Calama y Caldera, según reportes de prensa. Agrega que estos fenómenos son más frecuentes en el interior, que en zonas urbanas. “Estamos teniendo un comportamiento habitual, pero hay que estudiar”, aclara.

Cristóbal Torres, meteorólogo de la DMC, dice que “es un fenómeno poco común, pero que se ha dado y seguirá dándose”. Las condiciones para que ocurran son poca humedad en el ambiente, polvo o arena suelta y vientos desde el interior a la costa.

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Marejadas acumulan récord y podrían intensificarse por el cambio climático

En 2016 se registró mayor cantidad de marejadas de los últimos 10 años en el país, 56 en total, según el Centro Meteorológico de Valparaíso de la Armada. Este año ya van 22 episodios. ¿Seguirán aumentando en número o intensidad? “Para analizar y sacar conclusiones acerca del ambiente hay que ser pacientes y dejar que pase el tiempo y con ello registrar para hacer comparaciones válidas.

Si pensamos que el forzante de las marejadas es el viento, podemos esperar que como consecuencia del alza de la temperatura (cambio climático), efectivamente el viento debiera intensificarse, y con ello, las marejadas. Si aumentan en número o intensidad, ambos son escenarios posibles, y el mensaje es a no temer a estas manifestaciones climáticas sino intentar entender que estamos en un planeta dinámico”, explica Víctor Aguilera, doctor en Oceanografía e investigador del Ceaza.

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