Por Cristina CifuentesEl rey Carlos III viaja a EE.UU. en medio de tensiones de Londres con Trump por las Malvinas y pese al tiroteo en Washington
La gira que el monarca británico realizará junto a su esposa la reina Camila comenzará este lunes y se extenderá hasta el jueves en honor al 250 aniversario de la independencia estadounidense.

El rey Carlos III viaja a Estados Unidos este lunes para realizar el viaje más importante de su reinado hasta la fecha, con la misión de apuntalar el futuro de la “relación especial” entre los dos aliados, que la guerra con Irán ha llevado a su punto más bajo en 70 años y que incluso ha generado tensión por la soberanía de las Malvinas.
La gira que el monarca realizará junto a su esposa la reina Camila comenzará este lunes y se extenderá hasta el jueves en honor al 250 aniversario de la independencia estadounidense del dominio británico, cuando las entonces 13 colonias americanas decidieron separarse del rey Jorge III, tatarabuelo en cuarto grado de Carlos III.
El Presidente Donald Trump calificó la visita como una “ocasión trascendental”. “Espero con interés pasar tiempo con el Rey, a quien respeto enormemente”, añadió.

Según explicó la agencia Reuters, para Carlos III, “será un momento para reflexionar sobre cómo Reino Unido y Estados Unidos se han unido desde entonces para forjar algunos de los lazos de seguridad, militares y económicos más estrechos del mundo, mientras que para el presidente estadounidense será otra oportunidad para satisfacer su admiración por la realeza británica”.
Sin embargo, esto se produce además en un contexto de las peores relaciones entre ambos países desde la crisis de Suez en 1956, con repetidas críticas de Trump al primer ministro británico Keir Starmer por su negativa a unirse al ataque contra Irán y comentarios despectivos sobre las capacidades militares de Reino Unido.
A ello se suma la filtración de unos memos del Pentágono que sugerían que la reivindicación británica sobre las Islas Malvinas (Falklands para los británicos) podría ser objeto de revisión, debido a la falta de apoyo en la guerra contra Irán.

Cuando la BBC preguntó a Trump si la visita del rey podría ayudar a reparar la relación, respondió: “Absolutamente, la respuesta es sí”. El viernes, el mandatario republicano señaló que también hablaría con el monarca de la guerra en Irán.
Nigel Sheinwald, embajador británico en Washington entre 2007 y 2012, afirmó que la visita no podía, ni estaba diseñada para, sanar ninguna aspereza actual entre los gobiernos, pero que demostraría vínculos mucho más profundos que los de cualquier individuo.
“Más que cualquier otra visita, esta trata sobre el largo plazo. Se trata de los fundamentos de la relación entre nuestros pueblos, nuestros países”, declaró Sheinwald a Reuters. “No se trata de lo que está pasando hoy”, añadió.
En cierto modo, indicó la agencia, el viaje de Carlos III recuerda al que realizó su madre, la reina Isabel II, en 1957, un año después de que la crisis de Suez provocara una gran conmoción en Medio Oriente, cuando las tropas británicas, francesas e israelíes se vieron obligadas a poner fin a la invasión de Egipto tras la presión de Estados Unidos.

La visita de la monarca logró ganarse el favor del presidente estadounidense Dwight Eisenhower y suavizar las relaciones entre los aliados. “El respeto que sentimos por Gran Bretaña se ve reflejado en el cariño que le tenemos a la familia real, que nos ha honrado tanto con esta visita a nuestras costas”, dijo Eisenhower.
En Reino Unido, algunos políticos y comentaristas han afirmado que el viaje debería haberse cancelado dadas las recientes declaraciones de Trump. También existe, sostuvo Reuters, el temor de que el impredecible presidente estadounidense aproveche la ocasión para lanzar nuevas críticas y, potencialmente, avergonzar al rey.
Sheinwald y el actual embajador de Estados Unidos en Londres, Warren Stephens, han dicho que eso sería perjudicial. Los asesores reales afirman en privado que Trump, quien llama al rey un “gran hombre”, se comportó de manera impecable durante sus dos visitas de Estado sin precedentes a Gran Bretaña en 2019 y el año pasado.
“Es un gran monárquico”, declaró a Reuters el biógrafo real Robert Hardman.
“Tiene una mentalidad respecto al gobierno británico, pero la monarquía británica es un elemento completamente aparte, y es un gran admirador de ella. Adoraba a la difunta reina y era un gran admirador del rey. Para él, este es un momento muy importante”, añadió.
Carlos III, dará comienzo a su viaje con un té privado con Trump. El mandatario estadounidense, junto con la primera dama Melania Trump, ofrecerá una cena de gala al rey y la reina en la Casa Blanca el 28 de abril, día en que el monarca se dirigirá a una sesión conjunta del Congreso. Además de Washington, la agenda de la pareja real incluye paradas en la ciudad de Nueva York y Virginia, donde asistirán a la celebración del 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos.
El Palacio de Buckingham dijo que no se reunirá con ningún sobreviviente de Jeffrey Epstein. El hermano de Carlos III, Andrew Mountbatten-Windsor, fue arrestado en febrero bajo sospecha de filtrar documentos gubernamentales al fallecido delincuente sexual estadounidense.
Garantías para la seguridad del monarca
La visita de Estado de Carlos III a Estados Unidos seguirá adelante según lo previsto, pese al impacto generado por el tiroteo ocurrido el sábado en Washington durante la cena de corresponsales en la Casa Blanca en la que estaba presente el mandatario republicano.
La cita la confirmó el Palacio real tras una jornada de consultas con autoridades estadounidenses. “El presidente Donald J. Trump y la primera dama Melania Trump recibirán a su majestad el rey Carlos III de Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y a su majestad la reina Camila en Washington, para una visita de Estado que tendrá lugar del lunes 27 al jueves 30 de abril de 2026. Esta ocasión marca la primera visita de Estado oficial del segundo mandato de la Administración Trump”, se lee en un comunicado en la página oficial de la Casa Blanca.
El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, aseguró que existen garantías suficientes para la seguridad del monarca durante su estancia.
Desde Londres, el Palacio de Buckingham indicó que la decisión de mantener la visita se tomó tras “conversaciones a ambos lados del Atlántico” y siguiendo recomendaciones del Gobierno británico.
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