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“No hay plata”: Argentina habilita a soldados a trabajar como Uber, repartidores o en seguridad privada para compensar bajos sueldos

La decisión del Ministerio de Defensa flexibiliza las restricciones que hasta ahora limitaban la posibilidad de que soldados, suboficiales y oficiales desempeñaran trabajos privados. Según la prensa local, la resolución llega en un contexto marcado por reclamos salariales y cuestionamientos por la pérdida de poder adquisitivo del personal militar.

El Presidente Javier Milei junto al personal de la Fuerza Aérea de Argentina en el Área Material Río Cuarto, en diciembre de 2025.

Cuando el presidente argentino Javier Milei asumió el cargo, en diciembre de 2023, presentó una visión sombría en su discurso inaugural, en medio de una crisis económica. Advirtió que “no hay plata”, prometió una terapia de “shock” para la economía y dijo que las cosas iban a empeorar antes de empezar a mejorar. La multitud frente al Congreso aplaudió sus palabras.

Dos años y medio después, la frase viral de Milei parece resonar en los cuarteles militares de Argentina. Ello, luego que, en medio de los crecientes reclamos por los bajos salarios dentro de las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Defensa autorizara a soldados, suboficiales y oficiales a desempeñar actividades laborales complementarias fuera de su horario de servicio para llegar a fin de mes.

La decisión flexibiliza las restricciones que hasta ahora limitaban la posibilidad de que soldados, suboficiales y oficiales desempeñaran trabajos privados. De esta manera, los integrantes de las Fuerzas Armadas podrán sumar ingresos mediante tareas compatibles con la función militar, como conducción en plataformas de transporte, reparto de pedidos, seguridad privada y otros servicios. El gobierno argumenta que la medida “amplía oportunidades” económicas fuera de la jornada de servicio y da “más libertad” a los efectivos.

Según el sitio 11Noticias, la medida se suma a otras decisiones de recorte ya implementadas en los cuarteles, entre ellas la reducción de la jornada laboral al horario de 7:30 a 12:30. Con este esquema, el personal queda libre por las tardes para buscar un segundo empleo, principalmente en seguridad privada o en aplicaciones de delivery y transporte como Rappi o Uber, sin que esa actividad sea motivo de sanción.

Según el diario La Gaceta, la resolución llega en un contexto marcado por reclamos salariales y cuestionamientos por la pérdida de poder adquisitivo del personal militar. Durante los últimos meses, distintos sectores vinculados a las Fuerzas Armadas advirtieron sobre las dificultades que enfrentan numerosos efectivos para cubrir gastos básicos y sostener a sus familias con los ingresos actuales.

Po ello la medida abrió una fuerte polémica porque para distintos sectores representa una admisión implícita de que los salarios actuales ya no alcanzan para cubrir las necesidades esenciales. Asimismo, la decisión volvió a poner sobre la mesa el aprovechamiento de recursos humanos altamente capacitados. Muchos integrantes de las Fuerzas Armadas cuentan con formación en logística, comunicaciones, inteligencia, operaciones especiales y conducción estratégica, conocimientos que ahora podrían combinar con actividades alejadas de su especialización profesional para compensar la caída del poder adquisitivo.

La discusión también impactó en el plano político. Durante la campaña presidencial y al inicio de su gestión, Javier Milei había prometido jerarquizar y fortalecer institucionalmente a las Fuerzas Armadas. En ese contexto, la posibilidad de que militares deban recurrir a trabajos como reparto de comidas o transporte privado para completar ingresos aparece, para los críticos, como la contracara de esa promesa de devolverles “revalorización institucional”.

Además, la autorización se produce además en medio de denuncias por recortes presupuestarios y restricciones de gastos dentro del área de Defensa. Asociaciones vinculadas al personal militar vienen alertando sobre la pérdida de poder adquisitivo de salarios y haberes, una situación que también afecta a retirados y pensionados del sector.

En mayo, el medio El Destape informó que el Ministerio de Defensa registró un recorte superior a los 46.000 millones de pesos argentinos en el ajuste al Presupuesto 2026. Específicamente, la reducción se dio en programas de alistamiento operativo de las Fuerzas Armadas, de acuerdo con las planillas oficiales.

La mayor reducción nominal impactó sobre la Fuerza Aérea, donde el Programa 16 de alistamiento operativo perdió 16.500 millones de pesos argentinos destinados a bienes de uso y equipamiento militar.

En segundo término quedó el Ejército, con una baja de 12.622 millones de pesos argentinos asignados a equipamiento de transporte, comunicaciones y maquinaria para producción militar. Por su parte, la Armada sufrió un recorte neto de 15.220 millones de pesos argentinos en su programa de alistamiento operativo.

Un miembro del Ejército denunció que este ajuste “afectará directamente en la parte operativa de la fuerza, en el funcionamiento de la crítica obra social y hasta en el pago de los servicios básicos en las unidades militares de todo el país: luz, gas, agua, entre otros”, e incluso la entrega de alimentos a los efectivos militares, según un testimonio que recabó el diario Clarín.

Electricistas, peluqueros, camareros

La autorización llegó después de que distintos casos generaran repercusión pública, entre ellos el de un suboficial principal con 30 años de servicio en Salta que fue sancionado por trabajar en Uber, detalla el medio local.

Durante una entrevista en el programa “A pesar de las llamas” por Radio Post, un militar -identificado bajo el nombre ficticio de “Carlos” para preservar su identidad- sostuvo que el problema no afecta únicamente a los rangos más bajos, sino que atraviesa distintos escalafones de la carrera militar.

“Hubo un tiempo en donde sí estaba todo bien, más o menos. Había bastante comida, se comía bien y después con el tiempo fue como pasando pequeñas situaciones en las cuales gente se empezó a ir de baja, no alcanzaba y tenían que hacer otros trabajos para poder llegar a fin de mes”, relató.

Según explicó, las diferencias salariales dependen del destino y de los adicionales que perciba cada integrante. “En Buenos Aires, por ejemplo, se cobra menos porque no tenés zona fría, mientras que en destinos preferenciales se cobra un poco más”, señaló.

Sin embargo, afirmó que las dificultades económicas son cada vez más frecuentes. “Se nota muchísimo. Hay mucha gente que tiene familia, que no llega a fin de mes y les cuesta un montón. Tienen que trabajar de otras cosas”, expresó.

“Hay muchos personal militar que tienen otro trabajo. Hay muchos que son electricistas, peluqueros, camareros y buscan otros trabajos afuera para poder llegar a fin de mes”, afirmó.

También explicó que muchos recurrieron a plataformas de reparto o transporte. “Hay algunos que ya estaban muy metidos en el rubro de Rappi y esto y lo otro, y tuvieron que dejar de trabajar porque si los llegaban a enganchar los sancionaban”, contó al referirse a las restricciones sobre actividades incompatibles con el servicio militar.

Uno de los puntos más sensibles de la entrevista, apunta el medio MendozaPost, fue el nivel salarial de los cuadros iniciales. Al ser consultado sobre los ingresos de los oficiales recién egresados, confirmó que los montos se encuentran por debajo del millón de pesos argentinos mensuales (unos 636 mil pesos chilenos).

“Un guardiamarina o un subteniente no llegan al millón de pesos por mes”, afirmó. Y agregó: “Eso es verdad, no llegamos. Esa es la razón por la cual muchos tienen que buscar otro trabajo o directamente dicen: ‘Me voy de baja’. Consigo la posibilidad de trabajar afuera como camionero o de seguridad y gano un poco más que acá”.

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