Banco Mundial reduce proyección de crecimiento para Chile el 2026, pero sigue viendo un aumento mayor a 2%
"Economías como Chile y Perú se beneficiarán parcialmente de los elevados precios de los metales, que se espera apoyen tanto los ingresos por exportaciones como los ingresos fiscales”, dijo el organismo.

El Banco Mundial redujo su proyección para el crecimiento de la economía chilena este año, pero siguió estimando que la expansión superará el 2%.
En su último informe de perspectivas mundiales el organismo internacional proyectó que el Producto Interno Bruto (PIB) chileno aumentará 2,1% frente al 2,4% que había pronosticado en abril.
La cifra es mayor a las expectativas del mercado. De acuerdo a la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central, dada a conocer el miércoles, el PIB cerraría el año con un incremento de 1,6% en comparación con la expansión de 2% que se pronosticaba en el sondeo anterior.
Para 2027 y 2028 el Banco Mundial prevé que la economía chilena crecerá a un ritmo de 2,5% y 2,3% respectivamente.
“El alza de los precios del petróleo aumentará los costos de importación y agudizará las presiones inflacionarias en los países importadores netos de energía. Sin embargo, economías como Chile y Perú se beneficiarán parcialmente de los elevados precios de los metales, que se espera apoyen tanto los ingresos por exportaciones como los ingresos fiscales”, dijo el Banco Mundial en su informe.
América Latina
En cuanto a América Latina y el Caribe en general el organismo elevó su proyección de crecimiento para este año a 2,2% desde 2,1%, aunque la expansión seguirá siendo menor al 2,3% anotado el 2025.
Dicha desaceleración, dijo el Banco Mundial es reflejo de una demanda interna aún débil y un menor dinamismo de la economía mundial, pero indicó que la región debiera fortalecerse de manera gradual durante 2027-28 hasta alcanzar un promedio del 2,5%, a medida que la política monetaria se flexibilice y las condiciones globales mejoren.
“La desaceleración prevista para 2026 se asocia con un crecimiento más moderado del consumo privado y las exportaciones en comparación con 2025, debido al menor crecimiento mundial y a condiciones monetarias más estrictas. Se espera que la inversión sea un motor importante de la recuperación a mediano plazo, acelerándose durante 2027-28 a medida que la flexibilización de la política monetaria cobre impulso y la incertidumbre relacionada con las políticas comerciales disminuya”, señala el informe.
Agrega que entre los exportadores netos de energía, el alza de los precios de la energía apoyará los ingresos por exportaciones y las balanzas externas. Según las proyecciones, en Argentina, el crecimiento se mantendrá relativamente sólido y estable, en 3,6% en el período 2026-28, impulsado por las exportaciones, pero limitado por políticas monetarias y fiscales restrictivas en el plano interno.
En Brasil, el crecimiento se desaceleraría al 1,9% en 2026 en un contexto de menor dinamismo del consumo, para luego recuperarse hasta un promedio del 2,1% en 2027-28, a medida que la desinflación continua permita la flexibilización de la política monetaria.
En Colombia, el crecimiento disminuiría a 2,3% en 2026 y los altos precios del petróleo apoyarían los ingresos, pero las presiones inflacionarias retrasarían la flexibilización de la política monetaria.
“La exposición de México a la crisis de los precios de la energía es limitada, dada su posición comercial energética ampliamente equilibrada y los esfuerzos fiscales para contener su impacto. Las perspectivas económicas del país están determinadas principalmente por la demanda interna y las condiciones del comercio exterior, en particular con respecto a Estados Unidos y la revisión del T-MEC. Se prevé que el crecimiento repuntará hasta llegar al 1,3% en 2026 y se fortalecerá aún más para alcanzar un promedio del 1,8% en 2027-28, a medida que la inversión se recupere y la demanda externa se estabilice”, sostiene el informe.
En cuanto al mercado laboral el Banco Mundial señala que a pesar de que las tasas de desempleo se mantienen estables en términos generales, los desafíos persisten en toda la región, reflejando una débil creación de empleo formal, una elevada informalidad y un modesto crecimiento de los ingresos, lo que continúa afectando la productividad, el consumo y la reducción de la pobreza.
Estas limitaciones, advierte el informe, se ven agravadas por las posiciones fiscales restrictivas de muchas economías. Asimismo indica que los altos niveles de deuda y la pesada carga de los intereses reducen el margen para aplicar políticas anticíclicas y brindar apoyo específico al mercado laboral, haciendo más difícil transformar el crecimiento en mejores empleos y un aumento sostenido de los ingresos.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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