Pilar Pérez desde la cárcel: "No tengo nada que ver con el personaje de La Quintrala"
"Soy absolutamente inocente", asegura la arquitecta de 57 años, acusada de los crímenes de Providencia. En cuatro meses que lleva detenida, María del Pilar Pérez nunca ha dado su versión, ni siquiera a los fiscales. <br />
María del Pilar Pérez (57) luce extremadamente delgada y pálida. Asegura haber pedido 10 kilos desde que está presa por los crímenes de Providencia. De eso hace cuatro meses. "Necesito entregar mi versión", dice la mujer acusada de planificar el asesinato de toda su familia en medio de la disputa por una herencia. En su intento, según el Ministerio Público, murió el joven economista Diego Schmidt-Hebbel el 4 de noviembre del año pasado. Además, se le acusa del asesinato de su ex esposo Francisco Zamorano y el de la pareja de éste, Héctor Arévalo, ambos ejecutados el 23 de abril de 2008 de un tiro en la nuca.
A sólo dos días de negarse a declarar por tercera vez ante los fiscales del caso, Pilar Pérez se decidió a dar una entrevista. Dice estar tranquila, mientras se sienta en una banca de un pequeño patio del Centro Penitenciario Femenino (CPF). También está perfumada, pero sin una gota de maquillaje en la cara. Viste un chaleco gris cruzado de rayas, unos pescadores color beige y unas sandalias rojas. Ahora dice que quiere "ratificar mi absoluta inocencia". Calibra cada palabra, casi no eleva la voz y revisa constantemente una carpeta con anotaciones de la investigación.
Su insistencia por parecer inocente choca con las pruebas acumuladas por la Fiscalía de Ñuñoa para demostrar que quiso matar a su hermana Gloria, su cuñado Agustín Molina e, incluso, a su propia madre, María Aurelia López. Entre éstas se cuentan el testimonio del asesino de Schmidt-Hebbel, José Ruz, quien asegura que ella le pagó para matar a sus familiares, los verdaderos blancos del crimen. También existe el tráfico de llamados telefónicos entre Ruz y Pérez los días previos al asesinato, y esa misma mañana, a través de un aparato que había sido comprado por Pérez. La mujer -además- le había entregado un plano de la casa de su hermana Gloria.
Pero Ruz no es el único que la acusa. Su ex pareja, Carlos Felip, declaró hace una semana que el año 2002 ella también trató de asesinarlo con un sicario.
Frente a cada prueba o testigo que la inculpa, Pérez simplemente se mantiene en sus dichos: "Soy inocente". Su único argumento es ser víctima de un complot de parte de su cuñado por pugnas económicas, y no se hace cargo de nada.
La fiscalía ha presentado pruebas que la incriminan directamente. ¿Qué tiene que decir?
Es imposible que puedan tener pruebas contundentes, porque yo no he hecho absolutamente nada.
¿Por qué el miércoles se negó a declarar ante los fiscales?
Estaba dispuesta y preparada para declarar, porque así fue solicitado por mis abogados. Pero las cosas no se dieron así y había una tercera persona (un detective) que interrumpió mi declaración. Yo lo único que quería era hablar y contar las cosas como son, para ratificar mi total y absoluta inocencia en todas estas cosas que se están diciendo de mí, que son absolutamente falsas. Estoy con mi conciencia tranquila.
¿Pero no tiene nada que decir ante las pruebas de la fiscalía?
Me han privado de libertad solamente por calumnias, por mentiras y por falsos testimonios, contenidos en declaraciones falsas y contradictorias, inverosímiles y especulativas. Todo esto debido a la obstinación de personas soberbias y orgullosas. Es más, en la fiscalía hay una persona que conoce desde un principio mi inocencia.
¿Quién es esa persona?
No la puedo nombrar, lo diré en la fiscalía.
El sicario José Ruz la acusa directamente de haberle ordenado ejecutar los asesinatos.
Son dichos absolutamente falsos. Por lo que me he podido interiorizar (Ruz) es una persona que tiene muchos problemas económicos y, debido a su condición, fue capaz de llegar a este extremo de culparme.
Según ese testimonio, usted le ofreció dinero para asesinar a toda su familia.
Jamás le ofrecí dinero, jamás trabajó para mí.
La fiscalía le encontró un teléfono a su nombre. ¿Qué relación tenía con él?
Exclusivamente laboral, porque era el maestro de un cliente mío. Lo vi en muy pocas oportunidades y en algún momento me llamó solicitándome si le podía dar trabajo. De ahí hubo contactos telefónicos, pero no lo veo hace cuatro o cinco años.
¿Por qué Ruz querría involucrarla en los homicidios?
Creo que por la influencia de terceras personas, que hace muchos años me están tratando de perjudicar por el testamento de mi padre. No han podido asumir hasta el momento que me haya favorecido en la herencia.
La tesis central de la investigación es que usted contrató a un sicario para cometer los crímenes por una disputa económica con su hermana y cuñado.
Eso es absolutamente falso. Es más, Agustín Molina en su primera declaración en la Brigada de Homicidios, a escasas horas de haber fallecido Diego, declaró que ese hecho no le parecía un simple robo, sino que algo más planificado. Ninguna persona a esas alturas, sin saber quién había cometido el ilícito, puede declarar una cosa así. Además, me nombra como la principal enemiga de su familia, que es también mi familia. Dice que soy bipolar y que tengo intereses en la herencia, cosa que se había solucionado 10 ó 12 días antes.
¿Por qué se iniciaron las rencillas con la familia de su hermana?
Desde que recibí la mayor parte de la herencia. De ahí para adelante pude dimensionar el tremendo odio, el tremendo rencor y envidia que sienten por mí. Ellos trataron de impugnar el testamento de mi padre en tres oportunidades, pero estaba hecho hace 13 años. Después cortaron toda relación conmigo. Al aparecer yo como favorecida, estaban obligados a tomarme en cuenta. Eso los enrabió mucho. Me cerraron las puertas. Hubiese preferido que mi padre estuviera vivo en este momento y que ese testamento nunca hubiese existido.
¿Qué pruebas tiene para acusar a Agustín Molina y su hermana?
En las declaraciones en la fiscalía solamente se dedican a nombrar casos judiciales anteriores para darle sustento a lo sucedido con Diego. Porque no hay nada que acredite que yo estoy involucrada. La declaración de Ruz cuando fue detenido, 12 horas después del crimen, es coincidente con la declaración de Molina en la Brigada de Homicidios, es cosa de revisarlas. ¿Por qué mi hermana Gloria nombra el caso de mi ex pareja Carlos Felip? ¿Con qué intención lo menciona si se está investigando la muerte de Diego? A mi parecer, si en ese momento se le hubieran prestado los primeros auxilios y lo hubieran llevado a un centro asistencial, lo más probable es que estuviera con vida.
Según su versión, ¿qué ganaría la familia de su hermana acusándola de los crímenes?
Quedarse con la herencia de mi padre, porque civilmente no lo pudieron hacer, entonces tuvieron que llegar a estos extremos, quieren criminalmente obtener la herencia.
¿Qué pensó al enterarse de la muerte de Schmidt-Hebbel?
Mucha angustia. Pensé que le podría haber pasado a alguno de mis hijos, que tienen una edad cercana a la de Diego y que en cualquier momento, en cualquier parte, están sucediendo cosas terribles.
Ruz también la ha acusado de ser la autora intelectual del crimen de su ex marido Francisco Zamorano y la pareja de éste.
Esa fue una tercera declaración del señor Ruz, después de casi un mes detenido. En las dos anteriores, solamente se refirió a que él quería entrar a robar a la casa del señor Molina. En la tercera declaración, se inculpó de ese doble crimen, habiendo ya un culpable confeso, que después fue dejado en libertad.
¿Entonces por qué Ruz la está involucrando nuevamente?
Por dinero solamente, porque se le tuvo que haber pasado dinero.
¿Quién le habría pagado?
...
Fiscalía indaga si el móvil fue cobrar una pensión de Zamorano.
No hay móvil. Se dijo primero que me había contagiado de sida, lo que es falso. Después, que había sido por dinero. Mi ex marido no tenía ningún bien inmueble, no tenía auto, no tenía nada. Después se adujo que me estaba quitando el cariño de mis hijos: nunca prohibí eso. Si hubiese tenido intenciones de que mi ex marido me ayudara monetariamente, lo habría hecho en el momento en que se fue de la casa, pidiéndole la pensión alimenticia, cosa que jamás hice. No hay ningún seguro comprometido. No hay ninguna razón que me habría llevado a cometer semejante atrocidad.
El día de su detención usted estaba inconsciente tras ingerir diversos medicamentos. ¿Trató de suicidarse?
No me traté de suicidar, estaba impactada por la muerte de Diego. Me sentí mal y me tomé unos calmantes, cosa que es habitual en mí cuando recibo este tipo de impacto emocional. El 2007 fue un año emocionalmente muy difícil para mí, por lo cual yo estaba con un tratamiento específico. Ese día mi hija me fue a ver y no le dio ninguna preocupación, porque era usual en mí calmar mi estado de shock tomando calmantes.
¿Ha pensado que podría pasar el resto de su vida en la cárcel?
Tengo muchísima fe en la justicia. En esa hipótesis tendría que pensar que se han falsificado muchas pruebas, mucha documentación y no creo de que la justicia sea así.
La fiscalía detectó un traspaso irregular de sus bienes a su hija para evitar un posible embargo.
No hubo tal cosa, yo le di un poder amplio a mi hija, porque estando encerrada, alguien tenía que hacerse cargo de mis asuntos afuera. Ha sido total y absolutamente legal. No hubo ningún ilícito. Mi hija y yo nunca hemos vivido al margen de la ley. Le pedí a ella que se quedara con los bienes, porque la casa de Seminario tenía un profundo significado para todos.
Su cuñado Agustín Molina declaró ante el fiscal que usted es una persona inteligente, pero muy mala. ¿Qué tiene que decir?</strong>
Tengo una inteligencia absolutamente normal, soy una persona de muy bajo perfil, muy ordenada, disciplinada y responsable en cuanto a mi trabajo y mi vida personal. Si fuera una persona mala, viviría con miedo, viviría asustada, yo vivo tranquilamente, no tengo enemigos y no tengo a quién temerle.
En una carta enviada a su hija desde la cárcel usted señala que muchos "saldrán trasquilados". ¿Está planeando vengarse?
Eso es imposible. Ellos quieren mantener el tema en el tapete. Es imposible.
Después de una hora y media de conversación con Pilar Pérez, ella se pone de pie, sonríe y se despide. Da media vuelta escoltada por una gendarme y camina de regreso a su celda.
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