Histórico

"Zacarach": "Cuando me detuvieron se acabó mi pesadilla"

El pedófilo Rafael Maureira Trujillo, encontró exagerado el operativo que lo trajo de regreso a Chile a cumplir una condena de 20 años por abusos contra menores y producción de material pornográfico.<br />

El pasado jueves, Rafael Maureira Trujillo, alias Zacarach, llegó a la Cárcel de Alta Seguridad bajo un inédito dispositivo de seguridad. Un helicóptero, más de un centenar de efectivos, francotiradores, vehículos y motoristas buscaban asegurar que el delincuente comenzara a cumplir los 20 años de presidio a los que fue condenado por abusos sexuales a menores que cometió en su calidad de líder de la red de pedofilia Paidos.

En marzo del 2007, el imputado había escapado a Brasil tras conocer la pena que la justicia chilena le había impuesto, siendo capturado sólo tres meses después por la PDI en Florianopolis. Desde esa fecha permaneció recluido en una cárcel carioca a la espera de su extradición a Chile.

Tras casi una semana de condena cumplida, Zacarach se refirió por primera vez a su regreso a Chile en una entrevista aparecida en el sitio web www.defensores.cl, señalando que encontró exagerada su traslado y que hubiera bastado hacerlo en un vehículo de la PDI.

"La verdad no temía por mi seguridad y no creo que fuese necesario cortar el tránsito, ni poner francotiradores", dijo el pedófilo, aunque reconoció el riesgo de que alguien quisiera hacer justicia por sus propias manos: "Claramente siempre van a haber riesgos y amenazas. Basta recordar cuando estuve en libertad y varias veces me golpearon en la calle".

Maureira también se proyectó hacia el futuro, refieriéndose a una posible vida luego de cumplir su condena asegurando que "sería un error" quedarse en Chile: " Una vez que cumpla mi condena quiero irme a Brasil, donde hice muchos amigos, y trabajar de forma independiente en el rubro de la panadería y repostería. Quiero rehacer mi vida".

PARANOIA E INTENTOS DE SUICIDIO
Zacarach dijo que sufrió de fuertes ataques de paranoia mientras se encontraba prófugo en Brasil: "Sentí que era muy probable que me encontraran. Sentía un pánico irracional al estar huyendo, llegando al extremo de que cada persona que veía era un potencial enemigo (policía). Pero igual me daba coraje para seguir escondiéndome. Aunque finalmente el pánico me empezó a consumir. Entonces en un minuto ya estaba tan mal que cuando me detuvieron se acabó mi pesadilla".

Este delirio, según él, lo llevó a intentar suicidarse en tres ocasiones: "La primera vez ingerí 60 ravotril diluidos (...) la segunda me inyecté aire en las venas, tratando de producirme una embolia cerebral (...), la última vez, estando en la delegación de la Policía Federal, en Florianópolis, intenté ahorcarme con el cordón de mis bermudas", aclarando que en esta ocasión se rompió la viga de la que estaba colgando.

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