5 de octubre: un día para recordar

Triunfo No plebiscito



En poco más de 30 días se cumplen 30 años del plebiscito del 5 de octubre. Es una fecha para recordar. Aunque no es poco el tiempo transcurrido, estamos lejos de haber construido, al interior de las fuerzas que estuvimos en contra de la dictadura, una visión compartida sobre los alcances de ese acontecimiento. Abundan, por el contrario, los estereotipos y las caricaturas, como aquella que pretende que el triunfo del "No" fue el producto de la creatividad de... un conjunto avezado de publicistas, al margen de todo protagonismo popular y de una sólida dirección política.

Ese día de octubre de 1988 se selló la suerte del régimen militar. Sorprendiendo al mundo, el pueblo de Chile le dijo No a un dictador que había organizado un plebiscito como mecanismo imaginado para perpetuarse en el poder. Desafiando el sentido común, las fuerzas democráticas consiguieron -no sin dificultades- estructurar un gran movimiento cívico que, al votar mayoritariamente por la opción No, abrió paso a un proceso que permitiría al año siguiente la celebración de elecciones libres y el inicio del proceso de la transición.

Es cierto, la dictadura fue derrotada mediante un lápiz y un papel. Pero ese fue solo el final. La historia larga registra múltiples esfuerzos y tentativas para derrotar al régimen militar. Fueron muchos los caídos y los sacrificios, muchas las heridas y las frustraciones. El 5/10 fue el punto de llegada de un largo proceso de resistencia protagonizado por muchos héroes que han quedado allí en el anonimato. Es triste pero es así. Convengamos, en todo caso, que el 5 de octubre nos pertenece a muchos y que nadie tiene el derecho de apropiárselo.

La opción de jugar en la cancha constitucional organizada por el régimen habría de tener muchas consecuencias respecto de la profundidad del proceso de transición que se inicia luego del triunfo del No. Es un tema espinudo y todavía muy poco analizado.

De hecho, el análisis de la transición está todavía en pañales. La historia recién comienza a escribirse. Sin embargo, la evaluación de la transición está en el centro de los debates que agitan al mundo progresista. Hay visiones para todos los gustos. Éstas van desde una "inolvidable gesta democrática" a una "negociación espuria que traicionó las aspiraciones populares".

A 30 años de esa gesta ciudadana, vale la pena organizar un debate que permita un balance ecuánime de nuestra larga transición.

Desgraciadamente, varios de sus principales protagonistas ya partieron, como Patricio Aylwin, Enrique Silva Cimma o Laura Rodríguez. Habría sido muy útil debatir con ellos el fundamento de muchas de las decisiones que en ese momento se adoptaron. Afortunadamente hay todavía protagonistas de primera línea con los cuales debatir. Pero no tenemos todo el tiempo del mundo. Hay que apurarse.

Son muchos los temas sobre los cuales vale la pena reflexionar: ¿Cómo llegamos al 5 de octubre? ¿Por qué fracasaron las tentativas anteriores de derrotar a la dictadura? ¿Es efectivo que deliberadamente se desmovilizó al pueblo? ¿Que no había más remedio que aceptar lo esencial de la Constitución de 1980? ¿Que se adoptó el modelo neoliberal tal cual se heredó de la dictadura?

Un buen debate, sin prejuicios ni descalificaciones, es la mejor manera de conmemorar los 30 años de ese 5 de octubre en el que un pueblo organizado consiguió derrotar a un adversario que disponía casi de todo, partiendo por la fuerza de las armas y el poder del dinero.

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