Opinión

Columna de Gabriela Rosero: Política exterior feminista y sociedad de cuidados

El gobierno de Chile presentó su Política Exterior Feminista (PEF), sumándose a la decisión de distintos estados -México, España, Alemania, Francia, Suecia, Luxemburgo, Reino Unido y Canadá entre otros- de transversalizar el enfoque de género en su estrategia de inserción internacional, acorde a los desafíos que plantea la agenda global, definiendo principios que el Estado de Chile se plantea como desafíos de políticas públicas para seguir desarrollando a nivel nacional e impulsado en el contexto internacional.

La PEF es coherente con la actual agenda regional y multilateral de género, relevando el trabajo de diagnósticos, acuerdos y cooperación que se ha ido desarrollando en el espacio de las relaciones internacionales, centradas en los nudos estructurales de las desigualdades que siguen afectando a las mujeres y las niñas, una de ellas el Sistema Integral de Cuidados.

En los últimos años, la agenda de los cuidados ha sido levantada como prioritaria en las políticas públicas y distintos países en la región han desarrollado iniciativas y políticas para abordarla y hacer frente a “la crisis de los cuidados”, la cual no solamente vulnera los derechos humanos de las mujeres sino también frena el desarrollo de los países. En ese contexto, la Política Exterior Feminista (PEF) juega un rol fundamental, pues ubica en el centro del multilateralismo, la cooperación y la acción coordinada entre los estados para avanzar hacia una igualdad de género transformadora.

La adopción del Compromiso de Buenos Aires, en el 2022 en Argentina, supuso un hito sin precedentes para posicionar el cuidado como un derecho de las personas a cuidar, a ser cuidadas y a ejercer el autocuidado. En la Conferencia, los estados plantearon una sociedad del cuidado basada en los principios de igualdad, universalidad y corresponsabilidad social y de género y, por lo tanto, como una responsabilidad que debe ser compartida.

En línea con lo anterior, ONU Mujeres ha tejido redes de trabajo conjunto para impulsar la Agenda de los Cuidados como una cuestión birregional con intereses comunes en torno a las estrategias de cuidados, por ejemplo, entre Europa y América Latina.

En consecuencia, el compromiso de los estados de impulsar una política exterior feminista es sinónimo de cooperación con enfoque de género para abordar problemas complejos que requieren de la solidaridad de múltiples actores y, en el caso de los cuidados, avanzar conjuntamente en el triple dividendo de esta agenda para: mejorar la calidad de vida de niñas y niños, reducir las brechas de género en materia la participación de las mujeres en el mercado laboral y aumentar los efectos positivos en la economía.

Sin duda, el compromiso de los estados que incorporan el enfoque de género en su política exterior, como en el caso de Chile, reconoce que la igualdad de género es indispensable para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el ODS 5. Lo anterior propone un horizonte que supone una construcción colectiva y multidimensional, regional, birregional y global, para superar las desigualdades de género y ubicar el cuidado de las personas en el centro del desarrollo sostenible.

Por Gabriela Rosero, jefa de la Oficina de ONU Mujeres en Chile

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