Por Paula WalkerCompetencia entre Defensa y Cancillería

En los espacios tradicionales del sector privado, el éxito es un arma de doble filo. Se mide en cosas, en bienes, pero también en las relaciones, en la influencia y en la capacidad de que las cosas sean como el máximo jefe quiere. Ese éxito puede ser un camino sin retorno cuando el ego pasa a sentarse primero en el directorio. El éxito masculino (que también lo practican muchas mujeres), es extremadamente competitivo y le falta la práctica de la colaboración para que un proyecto común salga adelante lo mejor que se pueda. Las nuevas generaciones de empresarios saben (no todos lo aplican) que la colaboración, las emociones, el respeto a la ley, el valor compartido, la negociación genuina y no la imposición, rinden otros frutos, unos que son más apetecidos en estos tiempos.
En el gobierno del Presidente Kast algunos de sus ministros empresarios aún no hacen el cambio para actuar como verdaderos representantes del Estado de Chile. Las carteras ministeriales de Cancillería y Defensa deben cuidar bienes públicos como la soberanía del país, el territorio, las relaciones internacionales, la defensa y disuasión frente a amenazas, o la profesionalización de las Fuerzas Armadas, por nombrar algunos.
El Canciller y el ministro de Defensa han protagonizado disputas verbales públicas. Ha sido el ministro de Defensa quien ha opinado sobre materias propias de otro ministerio. Él es abogado, experto tributario, con una extensa trayectoria en directorios empresariales. El canciller es ingeniero comercial, académico y ex gerente general de Quiñenco, antes de la CCU. Ambos hombres exitosos en los negocios, aprendiendo cómo se hace para ser ministros.
Las apariciones públicas del ministro de Defensa han sido polémicas en materias contingentes: opinó sobre el alza de aranceles decretada por Estados Unidos: “parece muy injusto y genera dudas en la cercanía y confiabilidad de la relación”, aunque era el canciller y su equipo quienes estaban en la negociación. Luego, en una reunión internacional de ministros de Defensa de América Latina y sobre la propuesta de Estados Unidos de aumentar el gasto militar a los países de la región, opinó: “desde el punto de vista de Chile, nosotros no somos el patio trasero de ningún país”. Estas últimas declaraciones lo visibilizaron más arriba en las encuestas.
Durante la interpelación al canciller Pérez Mackenna obviamente se mencionará la situación con Argentina, el Estrecho de Magallanes y el famoso decreto. Mientras uno de los ministros trataba de que fuera una negociación silenciosa para que resultara, el otro prefirió mostrar que también tenía fuentes en el otro país y declaró que el cambio del decreto estaba “para la firma” del Presidente Milei. Nuevamente el decreto fue más importante que las otras negociaciones.
Se ha informado que ambos ministros se reúnen los domingos con equipos para mejorar la coordinación que no están teniendo. Aprender y entender el rol de cada uno es la lección inicial.
Por Paula Walker, Académica Usach y profesora Magíster Políticas Públicas U. de Chile
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