Por Juan Luis Ossa“Con la gente no se jode”

“Cuando ocurren esas cosas, nosotros en el PDG, y particularmente mi persona, decimos: con la gente no se jode”.
Esta frase la dijo Franco Parisi para justificar la expulsión de uno de los diputados de la bancada del partido que fundó hace unos años. Según su relato, el parlamentario no habría estado a la altura de un cargo “espectacular”, faltando a un “25% de las sesiones” del nuevo Congreso. Considerando la alta responsabilidad que supone actuar como representante –no solo de quienes lo eligieron sino de todos los chilenos–, no sorprende que el PDG haya actuado así contra el diputado. Mirada la cuestión desde afuera no cabe sino aplaudir la medida.
Las cosas en política, sin embargo, nunca son tan fáciles ni tan evidentes. Lo primero que llama la atención es la simbiosis que el propio Parisi hace entre su persona y el partido. Es como si la opinión del excandidato presidencial bastara para decidir quién se queda y quién se va, con la consecuente erosión de la institucionalidad democrática que debe tener todo partido que se precie de tal. Muy democráticas y participativas las prácticas del PDG, pero a la hora de los quiubos el que manda es uno y solo uno. Porque, por lo que sabemos, ni siquiera fueron sus propios compañeros de bancadas quienes expulsaron al cimarrero; fue, ni más ni menos, que Franco, Franco Parisi.
Tanto o más relevante es lo que viene a continuación: “con la gente no se jode”. Pero, ¿quiénes son la “gente”? ¿A quiénes se refiere Parisi cuando hace gárgaras con el término? Recuerdo una reunión hace unos años con algunos diputados del PDG (de los cuales no queda ninguno) en la que se les preguntó por el término “gente”. ¿Era un sucedáneo o reemplazo del antiguo “pueblo”? La respuesta todavía me desconcierta: “no, la verdad es que usamos la palabra porque suena bien”. Cero análisis medianamente ideológico que permita situar al PDG en algo y con alguien. Lo peor de todo es que Parisi quisiera convencernos de que la “gente” no cree en la política ni en los políticos: ¿no es él acaso un político profesional que vive por y para la política?
Es fácil concluir de todo esto que estamos frente a un caso clásico, casi de manual, de lo que habitualmente se conoce como “populismo”. El gran líder que se arroga la voz y la voluntad de sus seguidores, por un lado; la vieja y rancia elite (o casta), por el otro. Nada nuevo bajo el sol: Parisi cabalga sobre los hombros ya algo anticuados de Getúlio Vargas y Juan Domingo Perón, aunque sin su carisma ni su capacidad retórica.
Y si bien nadie podría negar que Parisi ha sabido leer la rabia y el descontento de sus votantes, las últimas décadas demuestran lo importante que es contar con un arsenal más o menos claro de ideas cuando se asumen cargos de primera línea. No basta con gritar desde la comodidad de la galería. Se necesita algo más concreto y más difícil; ciertamente más difícil que pararse al medio de la siempre frívola división entre fachos y comunachos. Efectivamente, “con la gente no se jode”.
Por Juan Luis Ossa, Historiador e investigador del CEP.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE











