Nuestras lectoras preguntan: ¿Puedo enamorarme de dos personas al mismo tiempo?

Las inquietudes que surgen en torno a la sexualidad suelen ser infinitas; sin embargo, muchas veces son omitidas por miedo a que se trate de una excepción. En Paula quisimos conversar sobre estos temas abiertamente y darles un espacio a ustedes, nuestras lectoras, para que puedan plantear sus dudas y los expertos ayuden a resolverlas.




LA PREGUNTA

“Llevo casi diez años en una relación, soy muy feliz con él, me encanta la familia que hemos construido y creo que no la cambiaría por nada, pero hace un año conocí a un hombre con el que sentí química desde el primer momento. Fue en un viaje de trabajo, dos días en los que compartimos almuerzos, salidas y al final nos dimos un beso. Después de eso seguimos en contacto, hablando prácticamente todos los días. No vivimos en la misma ciudad y creo que eso facilita mucho las cosas, porque –y esto lo he pensado mucho– creo que lo que siento por él es amor. Lo hemos conversado también, porque lo más fácil sería poder cortar el contacto, pero aunque lo intentamos, no podemos. Por eso me gustaría saber si es posible que esto pase, si podemos estar enamoradas o enamorados de dos personas al mismo tiempo”.

Javiera, 29 años.

LA RESPUESTA

Es probable que muchas y muchos alguna vez nos hayamos planteado esta pregunta. También lo ha hecho la ciencia, donde la respuesta apunta hacia la gran y múltiple capacidad de amar que tenemos como seres humanos. Sin embargo, desde el punto de vista social y moral, esta idea siempre ha sido cuestionada. La psicóloga de la Unidad de Terapia de Pareja y Sexualidad de la Red Salud UC-Christus, Gianella Poulsen, dice que para entender este tema hay que separar el concepto de fidelidad y monogamia de la capacidad de amar de las personas. “Algunas personas cuando tienen un hijo o hija y va a nacer el segundo, tienen mucho miedo de no poder amarlo tanto como el primero, pero después de que nacen entienden que el amor se amplía. También pasa con la amistad. Uno puede amar a muchas amigas o amigos y encantarse y compartir cosas distintas con ellas y ellos, y con cada uno vas conectando y vibrando con cosas diferentes. Y eso mismo nos puede pasar con las parejas si es que se abre esa puerta”, explica.

La especie humana no es una especie monógama por sí misma. Tenemos la capacidad de encantarnos y enamorarnos de distintas personas, lo que pasa es que hay un tema cultural. Por eso existen culturas polígamas en las que está legitimado que las personas puedan tener más de una pareja, tener vínculos con más de una persona, sin que sea excluyente”, aclara Poulsen. El punto es que “cuando nos casamos o nos comprometemos en una relación monógama, de alguna manera desde ahí aparece la invitación o el deseo con otro de tener una relación exclusiva y excluyente. En ese contexto no es que no tengamos la capacidad de enamorarnos de otro, es que elegimos no acercarnos a la posibilidad de amar a otros para no romper nuestro pacto de fidelidad”, agrega.

Entonces, quien decide ser monógamo o monógama y ser activo en la fidelidad necesariamente tiene que hacer el trabajo racional de bloquear en algún minuto la posibilidad de encantarse con otra u otro. Las estadísticas muestran que el 80% de las personas están en una nueva relación estable tres años después de divorciados. “Está ocurriendo en nuestra cultura una especie de monogamia secuencial. Y esto confirma que basta con que busquemos un otro u otra del que enamorarnos, para que en algún lugar podamos encontrarlo”, dice Gianella.

Las distintas etapas del amor

Según la experta, los primeros nueve meses de una relación son un periodo que está lleno de hormonas que de alguna manera alteran la percepción de la realidad y ves al otro mucho mejor de lo que es. Después de ese periodo, empezamos a mirar otros aspectos. Luego de un tiempo se pasa a una etapa de amor más maduro y es interesante tener en cuenta las diferencias que existen entre ambas etapas, porque si alguien se encuentra en una relación de pareja estable por mucho tiempo, podría pasar que se interese en alguien nuevo. “Lo nuevo nos trae un despertar distinto, conecta con otros lados de uno. Podría ponernos más seductores, más eróticos, más pendientes”, dice Gianella y aclara que esto, otra vez, más que hacer referencia a nuestra capacidad de amar y de conquistar, podría complicar a quienes ponen en juego el pacto de fidelidad.

También ocurre que muchas parejas no se preocupan de seguir cultivando su vínculo, entonces es más fácil que haya un espacio para encantarse con un tercero, que usar esa energía en la propia relación y seguir siendo amantes y seductores entre ellos. “Sin embargo, hay personas que a pesar de tener una muy buena relación de pareja se sienten igualmente atraídos por un tercero, lo que podría provocarles un conflicto interno, ya que se pueden sentir realmente enamorados de su familia y del proyecto que han hecho juntos y muy atraídos por una nueva relación. Esto pasa porque tenemos la capacidad de amar a más de una pareja”, agrega la psicóloga.

Por eso es tan relevante el acuerdo que cada persona y pareja hagan en la manera en que van a abordar su fidelidad. “Existen parejas que deciden tener relaciones abiertas, otras que no, pero todas las parejas establecen reglas –no siempre explícitas– respecto de lo que consideran como infidelidad”, dice Poulsen. Finalmente, y así como todo lo que tiene que ver con el amor y la sexualidad, se trata de un tema personal. Puede que algunos no necesiten tanta exclusividad y se decidan a amar a más de una persona al mismo tiempo, como también hay otras y otros a los que les acomoda la monogamia y deciden no explorar en la posibilidad de amar a otros. “En mi experiencia la monogamia permite desarrollar una relación profunda, de mucha intimidad y de conexión en un espacio seguro, que abre a un vínculo de complicidad. Pero esto termina siendo un tema personal”, concluye Gianella.

Comenta