Política

La crisis que marcó a fuego a Boric durante su mandato

El presidente enfrentó varias turbulencias durante los cuatro años de su gobierno, pero quienes lo conocen aseguran que ninguna lo golpeó más íntimamente que el intento fallido por comprar la casa del expresidente Salvador Allende, una iniciativa que impulsó con entusiasmo y que terminó mancillando a la figura política nacional que más admira y de quien se veía como su heredero natural.

El lunes 6 de enero de 2025 algo se rompió en La Moneda. O al menos en la oficina del Presidente Gabriel Boric.

Apenas unos días antes, el gobierno había anunciado la compra de las casas de dos expresidentes -Patricio Aylwin (DC) y Salvador Allende (PS)-, declarando su intención de convertirlas en museos para preservar su memoria histórica.

“El Estado adquiere las residencias de los expresidentes Patricio Aylwin y Salvador Allende con fines patrimoniales”, se leía en el comunicado que se envió desde el Ministerio de Bienes Nacionales a las 12.39 horas del martes 31 de diciembre.

Era la víspera de Año Nuevo y el anuncio no generó mayor revuelo, aunque bajo cuerdas, en las filas del Partido Socialista y en el corazón de La Moneda, se comenzaba a formar una tormenta.

Isabel Allende -senadora socialista e hija del fallecido mandatario- había mantenido en reserva la transacción que -se sabría después- había consumido varias horas de su tiempo en los últimos meses. El exministro Enrique Correa, uno de sus más cercanos consejeros políticos, fue de los pocos que estaban al tanto de las tratativas.

Sólo unas semanas antes del anuncio de compra del gobierno, la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, había preguntado a la parlamentaria si aceptaría la invitación a un encuentro en el extranjero al que ambas habían sido convidadas, pero la senadora le señaló que se había excusado, ya que “estaba de mudanza”.

La hija de Allende es una figura con peso histórico en el PS, pero también distante. Vodanovic no profundizó en el punto, a pesar de que es conocido que la parlamentaria vive en la casa de Guardia Vieja, propiedad en la que residió el extinto mandatario hasta que asumió la Presidencia en 1970.

El vendaval que se tomaría los primeros días del 2025 no tardó en desatarse. La propia Isabel Allende recibió llamados telefónicos apenas conocido el comunicado de Bienes Nacionales advirtiéndola de la inconstitucionalidad de la operación: como senadora de la República no podía realizar transacciones con el Estado. El castigo podía ser severo, ya que arriesgaba su destitución del cargo.

Allende no lo podía creer.

La misma suerte podía correr la entonces ministra de Defensa Maya Fernández, nieta de Allende y también propietaria de la residencia, quien se alistaba por esas horas a iniciar un viaje con el mandatario que los llevaría al Polo Sur.

Boric ya se encontraba en Magallanes en casa de sus padres para celebrar las fiestas de fin de año cuando comenzaron los primeros síntomas de la crisis que terminaría por dañar la memoria de Salvador Allende, quien se suicidó en La Moneda tras un Golpe de Estado que interrumpió por 17 años la democracia en Chile y al que se considera la figura más importante de la izquierda en la historia política del país.

La senadora Allende estaba choqueada: a quienes le consultaban por la venta repetía incansablemente que había seguido al pie de la letra las instrucciones de La Moneda, donde más de 17 abogados estuvieron involucrados de alguna manera en la revisión de la documentación sobre el tema.

En Palacio -en tanto- se repasaban las gestiones con las que se había llegado hasta el punto de depositar en la Notaría Claudia Gómez Lucares sendos vales vista para adquirir las casas contiguas en las que vivió el expresidente Patricio Aylwin -ubicada en calle Arturo Medina- y la casa de Allende, en Guardia Vieja, todas en la comuna de Providencia.

El proyecto había nacido íntegramente del entusiasmo presidencial: Boric conversó con ambas familias en 2022 para compartir su idea de que las residencias pasaran a formar parte del patrimonio del Estado.

Al regreso del feriado de Año Nuevo, el jueves 2 de enero de 2025, en La Moneda el ambiente se cortaba con cuchillo. El tema se comentaba en susurros: algo pasa con lo de la casa de Allende y el PS se estaba transformando en una olla a presión.

8 ABRIL 2025 ULTIMO DISCURSO DE LA SENADORA ISABEL ALLENDE. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Para ese entonces, Boric ya había iniciado viaje rumbo a la Antártica y los problemas de comunicación dificultaban el análisis de la situación.

Meses después -ante la justicia- el mandatario señalaría que tomó conocimiento de los riesgos legales de la operación recién ese día, de boca de su jefe de gabinete, Carlos Durán, y que ordenó inmediatamente cancelar la transacción.

Sólo una vez que retornó a su oficina en La Moneda -el lunes 6 de enero-, Boric desató su frustración ante sus asesores.

-¡Pero por qué!, ¡por qué pasa esto!, se lamentaba a viva voz el mandatario.

Testigos silenciosos de la catarsis presidencial fueron Durán y el encargado del equipo de Seguimiento de Compromisos Presidenciales del Segundo Piso, Leonardo Moreno, quien había monitoreado todo el fallido proceso.

-Yo me mando cagás… Ustedes se mandan cagás, pero hasta cuándo nos pasa esto!!!

Nada tranquilizaba al presidente.

***

La fascinación de Boric por la figura de Salvador Allende es incuestionable. Es -en todo caso- una debilidad que el mandatario no comparte con el resto del Frente Amplio, donde las simpatías se inclinan por líderes sociales contemporáneos.

Tanta es la admiración de Boric por Allende, que una de las primeras tensiones de su gobierno se produjo en torno a la figura del exmandatario socialista, aun antes de que el líder frenteamplista asumiera el cargo.

El entonces mandatario electo -el más joven de la historia de Chile- estaba empecinado en honrar en su primer día de mandato a la figura socialista.

Por ello, pidió a su equipo que le presentara opciones. Fueron varios los gestos que se evaluaron el verano de 2022. Quienes conocen de esas tratativas sostienen que sobre la mesa estuvieron alternativas como que familiares de Allende lo estuvieran esperando en la puerta de La Moneda el 11 de marzo; que se instalaran altoparlantes en el Palacio para reproducir el último discurso del exmandatario o que se proyectara la figura de Allende esa noche sobre La Moneda.

En el equipo encargado del traspaso de mando -sin embargo- nada lograba consenso y las discusiones comenzaban a volverse intensas. Tanto, que el propio Boric puso fin al debate.

-Lo definiré yo mismo una vez que esté ahí, sentenció.

Así, la tarde del 11 de marzo, cuando estaba a punto de entrar por primera vez a La Moneda investido en el cargo, Boric rompió el protocolo para caminar hasta la estatua del expresidente socialista que se ubica en una esquina de la Plaza de la Constitución. Una vez allí, el ya mandatario llevó su mano derecha hasta el pecho e inclinó su cabeza como muestra de respeto.

No fue el único gesto. En su primer discurso como jefe de Estado, desde uno de los balcones de La Moneda, Boric repitió las últimas palabras públicas de Allende antes de suicidarse y que fueron emitidas por Radio Magallanes el 11 de septiembre de 1973.

“Como pronosticara hace casi 50 años Salvador Allende, estamos de nuevo, compatriotas, abriendo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, el hombre y la mujer libre, para construir una sociedad mejor. Seguimos. ¡Viva Chile!”, remató el presidente.

Fue el arranque oficial de su gobierno.

En una clara decisión de identificar a su administración como un continuo del gobierno de Allende y a él como su heredero, Boric nombró en su primer gabinete a la nieta del expresidente, Maya Fernández, como ministra de Defensa. Antes, había escogido la Casona El Cañaveral -residencia alternativa de Allende mientras ejerció la presidencia- para reunir por primera vez a su equipo ministerial.

La oficina presidencial fue otro espacio que el mandatario aprovechó para dar cuenta de su devoción por la principal figura del PS: en ella destacaba un clásico afiche de los hermanos Larrea y Luis Albornoz sobre los niños símbolo del gobierno de la Unidad Popular. No sólo eso: Boric adquirió los derechos de una fotografía del fallecido jefe de Estado de autoría de un fotógrafo norteamericano que instaló en una de las paredes de su oficina.

Los cercanos al mandatario recuerdan que cada vez que una visita internacional pasaba por La Moneda, Boric les hacía un recorrido por los lugares que frecuentaba Allende, les mostraba el despacho donde una placa recuerda el lugar exacto en el que se quitó la vida y explicaba con orgullo su historia.

En el devenir de su carrera a La Moneda, Boric aludió en varias oportunidades al otrora presidente. El día de su triunfo en las elecciones presidenciales de diciembre de 2021 -por ejemplo- instó a sus partidarios a irse “a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada”, una conocida frase de Allende.

Y en la que fue probablemente la crisis política más profunda de su mandato -el triunfo del Rechazo en octubre de 2022-, Boric cerró el discurso en el que reconoció la derrota de la propuesta de la Convención Constitucional que había respaldado e intentó consolar a sus partidarios citando una vez más a Allende: “Eso es lo que nos tiene que mover. Como decía Allende: ‘Las cosas sencillas del bienestar del pueblo’”.

En no pocas de las reuniones -formales o informales- que tuvo el presidente durante su mandato con figuras del PS, Boric hacía gala de su conocimiento del socialismo chileno y manifestaba su respeto al peso histórico de la colectividad en la historia de Chile. En las filas socialistas no pasó por alto que el joven presidente incluso intentó replicar la fisonomía del fallecido mandatario al incluir el uso de lentes de marco grueso similares a los que usaba Allende.

Chile's President Gabriel Boric stands in front of a monument of Chile's former president Salvador Allende in Santiago, Chile March 11, 2022. REUTERS/Ivan Alvarado IVAN ALVARADO

***

La conmemoración de los 50 años del Golpe Militar de 1973 supuso un clima expectante en La Moneda.

Boric estaba entusiasmado.

El 11 de septiembre de 2023, el jefe de Estado encabezó junto a los familiares del exmandatario un acto central en la Plaza de la Constitución que reunió a más de tres mil personas y a varios presidentes y expresidentes latinoamericanos y europeos. También a Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.

A las 11.52 horas se realizó un minuto de silencio. Era el momento exacto en el que aviones Hawker Hunter de la Fuerza Aérea iniciaron el bombardeo a La Moneda en 1973, marcando el fin del gobierno de Allende.

Para entonces, Boric ya sabía de crisis.

Apenas a cuatro días de asumir el gobierno -el martes 15 de marzo de 2022- la ministra del Interior, Izkia Siches, intentó entrar a la comunidad de Temucuicui, en Ercilla, en el sur del país. La idea era abrir un proceso de diálogo para La Araucanía que se mantenía con estado de excepción por la violencia existente en la zona. Pero, más que eso, las nuevas autoridades pretendían dar la señal de que -a diferencia de la administración saliente de Sebastián Piñera- ellos sí podían ingresar al polémico territorio.

El bochorno es conocido: la flamante ministra, a metros de ingresar a la comunidad, fue recibida a balazos y debió desistir de sus planes.

A fines de ese año, decidido a cumplir una de sus promesas de campaña, Boric indultó a 12 condenados en el marco del estallido social (2019) y a un exmiembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

La nómina entregada públicamente -sin embargo- tenía un error, ya que incorporaba a dos condenados con un amplio prontuario policial que, finalmente, también recibieron el beneficio.

El equívoco obligó a la renuncia de la ministra de Justicia, Marcela Ríos, y del jefe de gabinete del Presidente, Matías Meza-Lopehandía, quien había visado la lista de indultados.

A un mes de la conmemoración de los 50 años del Golpe el entusiasmo del mandatario por los preparativos del aniversario se vio empañada con la caída del ministro de Desarrollo Social, Giorgio Jackson -en agosto de 2023-, asediado por el lío de platas que golpeaba al gobierno debido a la firma de cuestionados convenios con fundaciones ligadas al Frente Amplio.

De varias maneras, Jackson era (lo sigue siendo) una suerte de alter ego del presidente. Ambos habían resentido casi un año antes -quizás como nadie más en La Moneda- la victoria del 4 de septiembre de 2022, cuando la opción del “Rechazo” se impuso con un 61,89 % a la opción “Apruebo”, que obtuvo un 38,11 %, liquidando la propuesta de la Convención Constitucional.

El texto planteaba una nueva Carta Fundamental de clara inspiración maximalista que buscaba el reemplazo del orden constitucional vigente desde 1980 y el resultado del plebiscito sepultó la orientación de izquierda que Boric esperaba para su gobierno.

14 Mayo 2022 Ultimo pleno Convencion Constitucional Foto: Andres Perez Andres Perez

Ya nada sería como antes.

Días después de la derrota, el mandatario tuvo que abrir las puertas de Palacio a los personeros del denominado Socialismo Democrático que, liderados por el desembarco de la PPD Carolina Tohá, tomaron las riendas de la conducción política del gobierno.

La instalación de ese duelo interno -entre las fuerzas del PS y el PPD versus el PC y el FA- y -en especial- el brusco cambio de escenario político al que dio paso el resultado del plebiscito de octubre de 2022 terminaron por debilitar el ímpetu inicial que Boric y su entorno más cercano pretendían dar a los 50 años del Golpe.

Quienes conocieron bien ese debate interno de Palacio señalan que el espíritu original de esas actividades apuntaba a una reivindicación de la Unidad Popular y de la figura de Allende y una abierta condena al general (R) Augusto Pinochet, quien lideró su derrocamiento.

Pero a esa lógica se opusieron quienes ponían sobre la mesa el giro que el plebiscito generó en la opinión pública. Ese grupo promovía -a cambio- enfatizar en el dilema del cuidado de la democracia y la repulsa a las violaciones a los derechos humanos

El periodista Patricio Fernández fue una temprana víctima de ese ambiente.

El también exconvencional había sido designado por Boric como asesor presidencial de la conmemoración de los 50 años del Golpe.

En julio de 2023, Fernández protagonizó una polémica que le costó el cargo luego que desde el Partido Comunista se le acusara de negacionismo. En ese partido no cayó bien una entrevista en la que el periodista sostuvo que las razones para el quiebre institucional “las vamos a seguir discutiendo” y que lo relevante en el marco del debate de este nuevo aniversario era “acordar que sucesos posteriores a ese Golpe son inaceptables en cualquier pacto civilizatorio’”.

Meses después, las actividades que Boric encabezó en La Moneda reivindicaron ese espíritu al demandar “democracia, hoy y siempre”.

El presidente -sin embargo- quedó con un gusto amargo al término de las actividades conmemorativas.

Sus esfuerzos personales por lograr que los líderes de los partidos firmaran un acuerdo de respeto a la democracia fracasaron ante la polarización desatada en torno al aniversario.

Un llamado al exmandatario Sebastián Piñera cambió la suerte de Boric.

-Firmaré la carta, le confirmó Piñera.

El fallecido jefe de Estado puso su rúbrica en una misiva que también suscribieron los expresidentes Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. La carta fue el único gesto de carácter transversal que pudo lucir Boric en el marco de la conmemoración.

El punto cúlmine que el presidente pretendía dar a las celebraciones -eso sí- se mantuvo en secreto.

A mediados de 2022, Boric visitó en reserva la casa de Guardia Vieja, en Providencia. Era la primera vez que entraba.

Para concretar la cita, el presidente llamó a Isabel Allende y le pidió que lo recibiera.

Boric sentía curiosidad por el lugar en el que la primogénita del exjefe de Estado mantiene el escritorio-biblioteca donde Allende celebraba sus reuniones políticas, la mesa de comedor e incluso algunos cántaros incas que sobrevivieron a los turbulentos años tras el Golpe.

Cercanos al mandatario sostienen que -por entonces- ya rondaba en su cabeza la idea de transformar el lugar en patrimonio histórico del país.

Pero el proyecto terminaría en tragedia.

***

-Esto sólo se soluciona con la cabeza de Francisca Moya.

La directiva del PS concurrió en masa el lunes 7 de abril de 2025 a La Moneda para pedir explicaciones por la destitución de Isabel Allende.

El fallo del Tribunal Constitucional había sorprendido días atrás a Boric durante una gira a la India. En el hotel Taj Mahal de Mumbai, cuando allá era de madrugada, el mandatario fue informado de la debacle que continuaba generando el fallido intento de compra de la casa del fallecido presidente, que -esta vez- golpeaba directamente a la hija del exmandatario.

Apenas regresó al país, Boric debió enfrentar la furia de los máximos dirigentes del PS que se habían declarado en estado de reflexión respecto de su permanencia en el gobierno.

Los ánimos estaban caldeados y -franca como es- la presidenta del partido, Paulina Vodanovic, notificó sin tapujos a Boric el precio que se debía pagar como desagravio a lo que consideraban un daño irreparable a la herencia política de su líder histórico.

Moya, como jefa jurídica de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), es la encargada de la confección técnica de los decretos que llevan la firma de Boric y también es responsable de la rúbrica que se estampa en nombre del jefe de Estado.

La abogada había cometido un error infantil: no advertir que la operación infringía la Constitución en un equívoco que arrastró al propio mandatario, quien visó el decreto

N°38 del Ministerio de Bienes Nacionales, que autorizaba la compra de la casa de Allende por más de $ 930 millones.

Un detalle adicional fue que el documento se ingresó a Contraloría cuando la titular del organismo, Dorothy Pérez, estaba de día administrativo y fue el subcontralor (S), Víctor Merino, quien dio “luz verde” al decreto.

Boric intentó resistir la ofensiva socialista activada en su propia oficina deshaciéndose en explicaciones y reconociendo la vergüenza que sentía por el desprolijo episodio.

-Esto no se arregla así, insistía el presidente.

Cercanos al mandatario sostienen que su decisión de mantener a la abogada -atizada por una amistad personal por ese entonces de casi 15 años- era más profunda.

En los años anteriores, Boric había visto partir a varios colaboradores cercanos y otros no tanto con el objetivo de desactivar crisis políticas. El punto cúlmine había sido la salida de Jackson a raíz de los líos de platas con fundaciones en 2023.

-Las críticas siguieron, argumentaba.

Esta vez la lógica presidencial fue implacable y Moya permaneció en su cargo.

En el Frente Amplio miraban con molestia la ofensiva socialista por la fallida transacción.

Apenas unos meses antes -en octubre de 2024- había sido el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, militante del PS, quien había desatado la que consideraban la peor crisis del gobierno de Boric al ser denunciado por una subalterna de violación y abuso sexual.

-Presidente, antes que me diga algo, le tengo que contar algo delicado.

- La denuncia…

En su declaración ante la Fiscalía, Monsalve relató la conversación que sostuvo a solas con el mandatario en La Moneda antes de que se hiciera pública la acusación en su contra el 17 de octubre de 2024.

Es conocido que tras la cita, Boric aconsejó al subsecretario viajar a la Región del Biobío para que advirtiera a su familia del escándalo que estaba próximo a explotar.

El mandatario -además- optó por excluir del manejo de la crisis a la ministra del Interior, Carolina Tohá, superior de Monsalve, quien no supo del periplo y que fue conociendo a cuentagotas los pormenores del diálogo entre Boric y el subsecretario.

La situación de Monsalve se hizo insostenible dos días después, cuando la denuncia se filtró en la prensa y obligó a la renuncia del funcionario.

Cuando Boric enfrentó en su oficina la ira socialista por la destitución de Allende, la directiva no sólo le enrostró que las dos ministras del TC que son de designación del Ejecutivo y cercanas al Frente Amplio -Daniela Marzi y Nancy Yáñez- votaron por destituir a la senadora, también le recordaron la salida de la ministra de Defensa, Maya Fernández, tras la fallida transacción, un mes antes del fallo.

La nieta de Allende -que como su tía Isabel tenía impedimento constitucional para participar en la operación de compra venta- había salido indemne de la primera fase de la crisis, pero terminó dejando el gobierno en una situación confusa.

Aunque por ese entonces la oposición estaba a punto de presentar una acusación constitucional en su contra -libelo que continuó su curso pese a su dimisión-, Fernández había sostenido una conversación sobre su futuro con Boric apenas un día antes de su salida.

-Te vas a quedar, le dijo el mandatario.

La ministra no entendió nada cuando horas después se le pidió la renuncia, aunque algo comprendió cuando leyó que en el comunicado distribuido desde la presidencia se comunicó -junto a su salida- que también dejaba el gobierno Miguel Crispi, el jefe de asesores presidenciales, cercano al mandatario.

Aunque apenas logró calmar la molestia de la directiva PS, Boric tenía una carta bajo la manga.

En las horas previas al encuentro que se anunciaba tormentoso, el presidente se había bajado raudo del avión que lo trajo de vuelta de la gira por la India para dirigirse a su casa en el barrio Yungay.

Allí recibió -en reserva- a Isabel Allende.

Era el primer encuentro de ambos.

Los cercanos a la destituida senadora recuerdan que por esos días estaba tan golpeada que -posteriormente- transmitió de manera errática los pormenores de su encuentro con el mandatario.

Lo que se sabe: Boric manifestó su profunda vergüenza por el término abrupto de la vida parlamentaria de Allende y reivindicó su eterna admiración por su padre. Estaba visiblemente angustiado.

La relación entre ambos no se quebró: meses después sostendría un nuevo encuentro privado con la ahora destituida senadora, esta vez en Guardia Vieja.

Aunque el mandatario nombró para la recta final de su gobierno -el 4 de marzo de 2025- al socialista Álvaro Elizalde como ministro del Interior, las relaciones con ese partido no volvieron a ser las mismas, lo que dinamitó uno de los anhelos presidenciales: la creación de una alianza política cuyas bases sean el Frente Amplio y el PS.

Años de convivencia en el gobierno no lograron generar complicidades. Peor aún, en las filas socialistas las desprolijidades que rodearon la fallida transacción de la casa de Allende y la destitución de su heredera política del Senado hicieron recordar la fría tarde del 20 de mayo de 2021.

Ese día fracasaron las negociaciones del PS para inscribir primarias junto al Frente Amplio y el PC destinadas a elegir un candidato presidencial único para las elecciones de fines de año entre Paula Narváez, Daniel Jadue y Gabriel Boric, con el objetivo de enfrentar unidos a la derecha.

Pero los frenteamplistas levantaron un veto a parte de los aliados históricos del PS, echando por tierra la posibilidad de un acuerdo. Meses después, Boric terminó imponiéndose en primarias a los comunistas y en las elecciones generales conquistó La Moneda en alianza con ellos.

Casi cuatro años después, en los oídos socialistas volvieron a replicarse las palabras del entonces presidente del PS, Álvaro Elizalde, al manifestar su molestia con Boric y sus correligionarios por el plantón: “No se humilla al partido de Salvador Allende”.

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